Mesias encarnado

La encarnación del Mesías, LA VENIDA DEL MESÍAS. Isaías 9.1-7

En estos versículos Isaías habla del libertador venidero que realizará los cambios en la nación que el profeta había mencionado. La venida del Mesías producirá en ellos gozo y prosperidad, cosas de las que habían carecido por años. Su venida cumplirá las promesas hechas a Abraham y David acerca del reino de prosperidad. El niño se criará para llegar a ser el libertador (9:7). No sólo será una señal (8:18) de liberación, sino el libertador mismo. Él efectuará los cambios necesarios para que la nación tenga prosperidad material y espiritual.

Oh ven Emmanuel

Angeles cantando están

Al mundo paz

En estos versículos tenemos una de las más hermosas promesas poéticas del reino venidero del Mesías. Anualmente lo recitamos y lo escuchamos cantar cuando celebramos la Navidad. Sin embargo, también se refiere a una de las verdades más grandes y misteriosas de la Biblia: la encarnación, «un niño nos es nacido, hijo nos es dado». Dios se haría parte de la raza humana. Un niño recién nacido sería llamado «Dios fuerte, Padre eterno». Podemos aceptar esta verdad por fe, pero no podemos comprender plenamente lo que significó, para la segunda persona de la Trinidad, abandonar su estado divino y revestirse de la naturaleza humana. Pero Pablo nos dice que tomó la forma de siervo y vino a la tierra como un ser humano. «Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre» (Filipenses 2.7, 9; Deuteronomio 18.18, 19; Isaías 7.14)

Venid Pastores

Venid Adoremos

Oh Santisimo felicisimo

Constantemente en nuestro pesimismo y desesperación, tememos que las tristezas y los problemas nunca terminen. Pero nos consuela esta certeza: aunque Dios no nos saque de nuestros problemas, nos guiará a salvo a través de ellos si lo seguimos con todo el corazón.

Oh niños venid.

Niño celestial

Venid pastorcillos

QUE PRODUCIRÁ EN LOS HUMANOS ESTE TIERNO NIÑO?  Tres cosas son las que aquí se prometen (vv. 1–5) y todas ellas apuntan, en último término, a la gracia del Evangelio, con que deben animarse los santos en días de tinieblas y oscuridad.

  1. A) UNA LUZ GLORIOSA QUE GRADUALMENTE HARÁ DESAPARECER LA OSCURIDAD, de forma que, a través de las tinieblas, se vayan filtrando los primeros rayos de luz donde antes sólo había negra noche

(B) UN INCREMENTO GLORIOSO, CON EL CONSIGUIENTE REGOCIJO UNIVERSAL (v. 3): «Multiplicaste la nación y aumentaste la alegría». El profeta habla en pretérito como si ya hubiese sucedido lo que anuncia. Es un gozo santo, espiritual, pues «se alegran delante de ti», es decir, en el santuario, donde brillaba la gloria de la presencia especial de Dios. Allí acudirán en actitud de adoración, alabanza y acción de gracias.

  1. C) UNA LIBERTAD GLORIOSA (VV. 4, 5): No hay duda de que el vaticinio consiste en que la luz había de visitar a los que estaban sentados en la oscuridad y a la liberación de los cautivos de que nos habla Lucas 4:18. El objetivo del Evangelio es quebrantar el yugo del pecado y de Satanás, quitar el pesado fardo de la culpa y de la corrupción y otorgarnos la gloriosa libertad de los hijos de Dios. Cristo quebró el yugo de la ley (Hechos. 15:10; Gálatas 5:1) y nos libró de las manos de nuestros enemigos, para servirle a Él sin miedo (Lucas 1:74, 75). Esto se lleva a cabo mediante el Espíritu, que obra como fuego (Mateo 3:11), no como en la batalla del guerrero, donde se lucha con gritos confusos, puesto que las armas de nuestra milicia no son carnales.

Ved al niñito

Jesus es el Mesias

Alla en el pesebre

Oh Pueblecito de Belén

Santa la noche

QUE  CARACTERISTICAS TENDRA QUIEN HA DE CUMPLIRLO. Pero, ¿quién, y dónde, es el que ha de acometer y llevar a cabo tamaña empresa a favor de los suyos? El profeta nos dice (vv. 6, 7) que lo hará el Mesías, Emanuel (7:14). En su estilo profético, da por ya cumplido lo que profetiza de Él. Todo lo que Dios hace, tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo Testamento, lo hace mediante su Verbo, el único Mediador entre Dios y los hombres (1 Timoteo 2:5).

Angeles alzad el canto

Noche de Paz

Oid un son

EXALTEMOS A NUESTRO SEÑOR. Este niño, Hijo de Dios e Hijo del Hombre, está investido del mayor honor y poder, de forma que no podemos menos de sentirnos felices si es nuestro amigo.

(a) Es Maravilloso Consejero, porque conoce, desde la eternidad, los designios de Dios (Juan 1:18). Él es la Sabiduría del Padre y nos ha sido hecho por Dios sabiduría Admirable. Excepcional, sublime y sin par. El de consejos adecuados.

  1. b) Fuerte o Dios, el Fuerte. Así como tiene sabiduría sin límites, así también tiene poder infinito. Puede salvar completamente y perpetuamente (Hebreos 7:25). Dios fuerte. Dios encarnado.

(c) Es perpetuamente Padre; es decir, siempre actúa como un buen padre. Padre eterno. No tiene límite de tiempo; es Dios nuestro Padre. Padre eterno describe al rey y al padre quien provee y protege a su pueblo para siempre (40.9-11; Mt 11.27-30). De este modo, la palabra padre se usa aquí para el papel del Salvador como un rey ideal.

(d) Es Príncipe de paz, porque, como Rey, preserva, ordena y crea paz en Su reino. Él es nuestra paz. Todos esos bienes nos llegan por manos del Mediador. Príncipe de paz Su gobierno es de justicia y paz. Príncipe de paz es el título más emocionante (2.4; 11.6-9; 53.5; Lucas 2.14; Ro 5.1). El niño es el verdadero príncipe, quien tiene el derecho de reinar y quien nos llevará a la paz. Los cuatro nombres dobles combinan aspectos de la divinidad de Jesús y de su humanidad. Juntos, estos nombres dobles afirman la naturaleza dual del Salvador: Él es Dios hecho hombre.

Al rústico pesebre

Gozo en el luto

Hoy es navidad

SU TRONO ESTÁ POR ENCIMA DE TODO OTRO. «El principado se halla sobre su hombro.» su cumplimiento pleno se halla en el Mesías, quien había de llevar sobre su hombro, no sólo la señal de autoridad, la llave de David (22:22), sino también el peso de la responsabilidad en el gobierno.

(a) Se irá extendiendo y dilatando; irá aumentando su lustre, hasta brillar más y más. Especialmente glorioso será durante el reino mesiánico milenario.

(b) Será un imperio de paz ilimitada, pues gobernará con amor, que es creador de paz, y no habrá peligro de que esta paz sea turbada desde el exterior, tanto porque quebrantará con cetro de hierro a los enemigos como por estar atado Satanás, el gran enemigo de la paz y de la dicha de la humanidad (Ap. 20:1–3).

  1. c) Su gobierno será administrado con prudencia y equidad (v. 7b): «consolidado en juicio y en justicia desde ahora y para siempre».
  2. d) Dios mismo se ha comprometido a poner esto por obra (v. 7c): «El celo de Jehová de las huestes realizará esto», frase con la que se nos asegura el indefectible cumplimiento de la promesa divina.

Dios ha dispuesto de todo para tener este regalo que es conocerle y saber que en el hay salvación y vida eterna.

Oremos.

Culto cantado de Navidad.

Ibrahim Mauricio Mateo Cruz,

21 de diciembre de 2014,

Misión Cristiana Bautista Agua Viva

Ajijic, Jalisco, México

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Nueva oportunidad

Una nueva oportunidad. (Hechos 3:17–21)

Lo interesante en la predicación de Pedro es el modo en que utiliza las circunstancias inexplicables para los presentes a fin de presentar a Cristo. Así ocurrió en Pentecostés y vuelve a suceder ahora. Una vez que explica el incidente, aleja la atención puesta en el paralítico y en ellos mismos, para insistir en los propósitos de Dios.

Pedro comienza su explicación dirigiéndose al auditorio como a sus “hermanos” (de sangre) para evidenciar su identificación con el pueblo hebreo. Trata de mostrarles que Dios retiene la solución. Sigue siendo perdonador (Sal. 103:3; Jer. 31:34) aun del asesinato cometido contra Cristo. No disimula el pecado, pero Cristo pagó el precio de la remisión (Mt. 12:31–32). Pese a estar relacionados con las Escrituras, Pedro les recuerda la ignorancia que tenían de ellas (1 Co. 2:8), por cuya razón perdieron la noción de los propósitos de Dios (Ro. 10:3). La ignorancia como sistema propio de conducta aísla de la realidad porque crea miedos y falsos celos (Hch. 17:23–30) que pueden finalizar destruyendo la verdad en todas sus formas (comp. 1 Ti. 1:13).

Pedro no sólo denuncia sino que además barre la ignorancia y les confirma que Dios “ha cumplido” es decir completado su designio. Lucas utiliza especialmente este verbo en cuanto al cumplimiento de la palabra de Dios (ej. Lc. 1:20; 4:24; 21:22, 24; 24:44). En este caso está consumado lo que había anunciado antes (Sal. 22:1–8; Is. 50:6; 53:1–12).

Al decirles “sé que por ignorancia lo habéis hecho”, Pedro les recuerda la provisión que había en la ley para expiar los pecados de ignorancia que ahora habían sido cargados sobre Cristo (Nm. 15:27). No estaban exentos de culpabilidad, pero tenían abierta la puerta de la salvación. Habiendo probado que se hallaban mal con Dios, Pedro comienza el desafío con sus correspondientes resultados.

  • Arrepentimiento y perdón

El arrepentimiento comienza por “cambiar la mente”, y esto conduce a un cambio de proceder. El poder para el cambio viene de la obra del Espíritu (Jn. 16:9), y la ocasión para hacerlo es una gracia divina. El primer paso en el arrepentimiento es abrir nuestros ojos para ver las cosas tal como Dios nos las muestra (comp. Ez. 22:2; 43:10).

El pueblo que acaba de oír a Pedro y sus indicaciones, ahora tiene que obedecer tal como había ocurrido en Pentecostés (2:38). El arrepentimiento es el paso previo a “volverse a Dios”. Para renunciar al error tenían que saber el camino hacia la verdad y Pedro se encarga de hacérselos saber (2 R. 23:25; 2 Cr. 7:14). Dice Nehemías 1:9: “si os volviereis a mí, y guardareis mis mandamientos, y los pusiereis por obra, … os recogeré y os traeré al lugar que escogí…”

El arrepentimiento no es únicamente llanto por el error, sino convicción para volver a Dios. De modo que prácticamente está unido a la conversión (Os. 12:6; 14:2) como si fuera parte de ella. Pedro les dijo: “arrepentíos y convertíos” como un paso previo a ser perdonados (9:35; 11:21; 14:15).

Los pecados son una cuenta que no podemos pagar, y en el caso de ellos agravada por la persistencia contra el Señor Jesús. Es entonces muy adecuada la expresión “borrados vuestros pecados”, en la que “borrar” es exaleipho̅ que significa “obliterar” (Col. 2:14; Ap. 3:5). Es el único pasaje en el cual este verbo está relacionado directamente con los pecados. Subyace detrás la figura de una lista con los requisitos legales que cataloga los pecados y que abruma por su cantidad y magnitud. Borrar es el único verbo que cabe. Tal como lo imploraba David: “… borra mis rebeliones” (Sal. 51:1) (comp. Is. 43:25).

  1. b.Alivio y refrigerio

Es el primer resultado del perdón. La vida espiritual depende de la intervención de Dios y de su suministro constante. Es como una lluvia que alivia el calor y enfría la temperatura (Is. 35:1; 44:3; Ez. 34:26), o como la peña en cuya sombra se pueden pasar las horas de mayor calor del día. Es además tiempo de reposo porque el alma renovada tiene ansias de vivir cerca de Dios y en paz (comp. Is. 25:6). Es tiempo cuando se ponen en claro las culpas y se comienza a vivir la satisfacción. El término anapsyxis utilizado para describir el “refrigerio” se halla únicamente en este lugar en el NT. Un verbo similar hallamos en 2 Timoteo 1:16: “… Onesíforo, porque muchas veces me confortó, y no se avergonzó de mis cadenas” (comp. Ex. 8:15).

  1. c.La venida de Cristo y la restauración

Pedro vuelve a utilizar el verbo apostellô para enseñar sobre la segunda venida de Cristo. Los evangelios asientan su doctrina sobre el principio de que Cristo había sido enviado (Jn. 3:17, 34; 6:57; 20:21). Era básico que fuera así, de otro modo no podía ser el Mesías (Jn. 10:36). Al terminar esa labor dijo: “Yo te he glorificado en la tierra; he acabado la obra que me diste que hiciese” (Jn. 17:4). Ahora Dios lo vuelve a enviar. La primera venida fue para dar a conocer el nombre de Dios (Jn. 17:6), la segunda más vale su justicia y juicio. El predicador no les da detalles del programa, solamente lo anuncia.

  • La persona: Jesucristo.

Es el punto clave del programa. ¡Jesucristo otra vez! Repite lo que los dos seres celestiales dijeron: “este mismo Jesús … así vendrá…” (1:11). Aunque su nombre sugiere salvación, simpatía y condescendencia (Mt. 1:21), las condiciones y objetivos cambiaron, y su venida tiene otro cariz (Lc. 20:16–18).

(ii)     Quien envía: Dios.

Nos explicamos así la misión actual del Señor Jesús, que vive siempre para interceder. Pero el propósito no está terminado, es necesario que vuelva. Como en el primer caso esta labor también es operación de Dios (comp. Jn. 16:16–22).

(iii)     El momento: Tiempos de refrigerio.

Cristo está siempre presente por medio del Espíritu (Mt. 28:20), pero no siempre en persona como dice el texto porque las mismas palabras sugieren que hay un período de ausencia. “Tiempos” tal como lo vimos anteriormente habla de formas especiales de la acción de Dios. El Señor les había dicho que a ellos no les correspondía saber el funcionamiento de los tiempos o de las “sazones”. Pero ahora Pedro demuestra saber algo más del tema de lo que nosotros creemos que sabía (comp. Mt. 19:28). El sabe que Dios tiene el propósito de “restaurar”, es decir, devolver al universo la fisonomía perdida por el pecado. Pedro encuentra un paralelo interesante con este pasaje cuando habla de los “cielos nuevos y tierra nueva” de los que escribe a los esparcidos (2 P. 3:10–14).

En verdad son varias las esferas a restaurar: (1) La naturaleza, que ahora gime en su descomposición. Sabemos que a causa del pecado aparecieron los espinos y los cardos que terminaron con la vista placentera de la primera civilización (Ro. 8:20–22). (2) La sociedad: muchos problemas se nos presentan para aclarar el modo en que Dios hará la sociedad del futuro. Tampoco en este caso ingresaremos en las varias interpretaciones existentes porque no aportan luz al texto que estudiamos. Nos atrevemos a asegurar que, siendo el alma de las personas el elemento esencial de perturbación, Dios anuncia ahora a todos los hombres que se arrepientan (17:30–31). Partiendo de este principio, la nueva comunidad crece obedeciendo los propósitos de Dios para todos los tiempos.

El término apokatastasis utilizado aquí por única vez en el NT crea en los oyentes una orientación escatológica. Está relacionado con lo que el Señor Jesucristo denominó “la regeneración” (Mt. 19:28) que ocurrirá cuando él mismo vuelva. Las promesas están a nuestro alcance, los tiempos de refrigerio están disponibles y nuestro Dios nos ofrece el dia de hoy para completar nuestra tarea.

Ibrahim Mauricio Mateo Cruz

Misión Cristiana Bautista Agua Viva

28 de Diciembre de 2014, Ajijic, Jalisco, México10151090571359535

Oracion

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EXHORTACIÓN A LA ORACIÓN 2 Tesalonicenses 3:1–5

El apóstol Pablo estaba consciente de que dependía del Señor para triunfar en su vida personal y para tener éxito en su ministerio. Por eso, en esta porción ruega a los creyentes que oraran por cosas específicas, introduce la última parte principal de la carta. Los tesalonicenses necesitaban oración debido a las tentaciones, pero también debían orar por otros. Cuando ayudamos a llevar las cargas de oración de otros, nuestra propia carga se hace más ligera.

  1. Libertad para la palabra del Señor (3:1). QUE LA PALABRA DEL SEÑOR CORRA Y SEA GLORIFICADA. La palabra de Dios había sido bien recibida en Tesalónica (1 Tesalonicenses 1:6 y 2:13). La plegaria del apóstol era que ese mismo mensaje del Señor se difundiera y fuera glorificado dondequiera que se predicara, así como había sido bien recibido en Tesalónica. Esta petición siempre es relevante. El diablo se opone al ministerio de los mensajeros de la palabra (1 Corintios 16:9), y Dios, en su misericordia, quita los obstáculos mediante la oración de su pueblo.

Los apóstoles reconocían que el éxito de su obra misionera era debido a que Dios bendecía su palabra a medida que ellos la proclamaban. En especial, el crecimiento del evangelio era obra de Dios, y la buena aceptación que tenía entre aquellos que la escuchaban, se debía a que él había preparado los corazones. Los tesalonicenses sabían por experiencia cómo obra Dios en el corazón de las personas para prepararlas a recibir el evangelio, así que ellos podían orar con convicción para que Dios glorificara su palabra, haciendo que la creyeran quienes la oyeran.

  1. Protección para los siervos de Dios (3:2). QUE SEAMOS LIBRADOS DE HOMBRES PERVERSOS Y MALOS. A medida que los misioneros viajaban de ciudad en ciudad, los opositores del cristianismo trataban de frustrar su trabajo. Los tesalonicenses sabían todo acerca de esto (Hch. 17:5–9). Los enemigos del evangelio estaban cometiendo una locura, i.e., rechazar el regalo gratuito de Dios. Asimismo, estaban destruyendo el bienestar de otros. La hostilidad de esos enemigos, hombres perversos (atopōn) y malos (ponērōn, “activamente malvados”), se debía a que no es de todos la fe; ellos no creían en el mensaje de salvación.

Satanás también pone en peligro la vida de los que proclaman la palabra de Dios. Pablo reconocía eso porque dijo: “y para que seamos librados de hombres perversos y malos; porque no es de todos la fe” (3:2). En su carta a los romanos (Romanos 15:30–31), el apóstol hizo una petición parecida. A través de los siglos, el adversario ha levantado individuos, sistemas religiosos y gobiernos en contra de los sembradores de la palabra de Dios. Actualmente va en aumento el número de mártires entre los que proclaman el mensaje sagrado de la muerte y resurrección de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Somos deudores de los pioneros que pagaron con su vida para abrir brecha en América Latina, y tenemos el deber de orar por los siervos de Dios que en la actualidad se exponen a muchos peligros.

 

  1. Porque logremos una confianza plena en Dios. La confianza de Pablo 3:3–5

Pablo tenía confianza en Dios (3:3). La razón por la que muchos se oponen a la predicación de la palabra de Dios es “porque no es de todos la fe” (3:2b). El versículo 3 introduce un contraste importantísimo con la infidelidad de los hombres perversos y malos. Pablo afirma “pero fiel es el Señor”

La fidelidad del Señor se manifestaría de dos maneras:

  1. Afirmando o fortaleciendo a los tesalonicenses, y
  2. Guardándolos del mal.

Pablo tenía confianza en los creyentes tesalonicenses (3:4a). Sabía que ellos le habían obedecido en el pasado, y en el futuro, pondrían por obra lo que les había mandado (3:4b). El carácter de Dios debe ser la base de la confianza del cristiano. Puesto que fiel es el Señor, y ha prometido suplir todas las necesidades del creyente, Pablo descansaba en la seguridad de que él también los iba a fortalecer (cf. 1 Ts. 3:2, 13; 2 Ts. 2:17) para soportar la tentación y las pruebas y que los guardaría y protegería del adversario y sus emisarios

Finalmente termina esta sección termina con una oración. Incluye dos peticiones. Que sus corazones fueran encaminados:

  1. Al amor de Dios. Si el Señor está dirigiéndoles en el presente, él eliminará todo obstáculo a la obediencia en el futuro. Además de enfocar antes la fidelidad divina, aquí Pablo cita el motivo del amor de Dios (v. 5b) subrayando el hecho de que todos ellos son receptores de su misericordia.
  1. A la paciencia de Cristo. No solo acerca de su segunda venida, sino al modo que al tratar el caso difícil de los miembros de la iglesia que andan desviados, ellos tendrán el valor de resolver el problema eficazmente, siguiendo como ejemplo la paciencia de Cristo (v. 5c) manifestada en su obediencia al Padre hasta la muerte en la cruz; porque el amor sería necesario para disciplinar a los que andaban desordenadamente y aun así, seguir tratándolos como hermanos, no como enemigos (3:15). La paciencia que había sido evidente en su forma de resistir sus tribulaciones (1 Tesalonicenses 1:3) sería necesaria en todo tiempo. La misma palabra que se usa en este versículo se traduce como constancia en 1 Tesalonicenses 1:3. No se refiere a una acción pasiva, sino a actuar en forma perseverante. Al meditar en el amor de Dios y la resistencia paciente de Cristo, motiva a los cristianos a obedecer su palabra y a aguantar con paciencia las tribulaciones.

Observamos en esta porción que Pablo no se quedó pensando en las dificultades del hombre para predicar el evangelio, sino puso su atención en el Dios de quien él dependía totalmente. El factor significativo no es la fuerza del enemigo sino el carácter de Dios, por eso hace hincapié sobre su fidelidad. Es una certeza, Dios es fiel. Esto implica que los creyentes no están solos para ser arrastrados por cualquier tentación o dificultad, sino que están cimentados en la fe y por lo tanto guardados del maligno. La confianza de los tesalonicenses está basada en la seguridad del Señor, y en la obra que Dios está haciendo en la vida de los creyentes, de tal manera que van a responder a los mandatos que Pablo les está dando. Su oración refleja su creencia, que solo es el Señor quien está obrando en ellos, que les va a cambiar y probar la razón de su confianza. Pablo pide que el ser interior de los tesalonicenses esté tan ligado al amor de Dios que esto despierte una respuesta de amor reflejada en la obediencia. Perseveremos pues en los caminos de Dios.

Ibrahim Mauricio Mateo Cruz

15 de Enero de 2015. Ajijic, Jalisco, México

Misión Cristiana Bautista Agua Viva

Cristo modifica nuestra conducta

La esperanza del Cristiano modifica la conducta (Segunda de Pedro 3:14–16)

Ibrahim Mauricio Mateo Cruz

Como nos presentamos a una fiesta o un boda? Un llamado a una conducta recta, un nuevo llamado a la santidad, en la expectativa del regreso del Señor y en gratitud por su paciencia. Sobre la base de la doctrina de la segunda venida de Cristo se nos exhorta a la pureza y la piedad. Este es el efecto del verdadero conocimiento.

  1. Sean sin mancha

Si los creyentes esperan vivir eternamente en una “morada de justicia” en la nueva tierra, entonces ya deberían practicar la justicia en esta tierra. Por tal razón, Pedro dedica el resto de su epístola a una serie de exhortaciones en que repite y resume sus intereses pastorales.

  1. Anhelo. la justicia que caracteriza el ambiente libre de pecado de los santos en el día del Señor debe obrar ya en los corazones y vidas de los redimidos, los cristianos viven en esperanza, especialmente en cuanto al regreso del Señor. “Porque la esperanza es algo vital y eficaz; por eso no puede dejar de atraernos hacia sí”.
  2. Acción. Esta expresión enfatiza la responsabilidad de cada cristiano en esforzarse por desarrollar una conducta cristiana ¿Cómo hace el cristiano para vivir rectamente? Pedro dice que el creyente debe ser hallado sin mancha ni reproche. Esto significa que el creyente debe seguir el ejemplo de Jesús, que vivió “sin mancha ni defecto” (1 P. 1:19).
  3. Paz. El cristiano sabe que por medio de Jesús ha sido justificado por la fe, y que como consecuencia de ello tiene paz con Dios (Ro. 5:1). Cuando el cristiano vive a la luz de la Palabra de Dios y tiene comunión con el Padre y el Hijo, está en paz con su Creador y Redentor. Confiesa su pecado, recibe perdón y es purificado de toda iniquidad (1 Jn. 1:9).

Cabe aquí hacer la pregunta: ¿Cómo puede uno alcanzar esas cualidades en la vida? La verdad es que uno mismo no puede fabricarlas; el sólo deseo de reformarse no tiene suficiente fuerza o autoridad para efectuar cambios de esa magnitud. Entonces, ¿cómo? Primero, uno tiene que reconocer que la vida cristiana solamente la puede vivir un verdadero creyente. Por eso, el individuo tiene que haber recibido a Cristo como su Salvador. En segundo lugar, tiene que reconocer que la Biblia es la fuente de toda la información necesaria para vivir una vida agradable a Dios. Es el manual que se tiene que consultar; ¡ámela, léala, estúdiela y, más que nada, créala! En ella encontrará lo que en realidad no es un secreto, sino la revelación de la verdad. La Biblia habla de los recursos que tenemos disponibles:

  1. a) El todo suficiente sacrificio de Cristo,
  2. b) La presencia y ministerio eficaz del Espíritu Santo,
  3. c) La intercesión actual de Cristo por nuestras debilidades y flaquezas, y
  4. d) Su abogacía continua delante de Dios cuando pecamos.

Finalmente, el que quiere ver cualidades como las que el apóstol Pedro mencionó, tiene que obedecer lo que la Biblia enseña. Al fin y al cabo, la obediencia es la clave.

“CIERTAMENTE EL OBEDECER ES MEJOR QUE LOS SACRIFICIOS Y EL PRESTAR ATENCIÓN, QUE LA GROSURA DE LOS CARNEROS”(1 SAMUEL 15:22).

  1. Acepten la verdad de Dios 3:15–16

Dios se comunica directamente con su pueblo mediante su Palabra. Les pide que acepten su Palabra con fe, que se adueñen de la salvación mediante Jesucristo y que atesoren las Escrituras.

  1. Salvación

15a. Tengan presente que la paciencia de nuestro Señor significa salvación.

Pedro enfatiza lo que quiere decir por medio de la repetición. Una vez más piensa en el argumento de los falsos maestros que se burlan del regreso de Cristo y del día del juicio. Exhorta entonces a los lectores a poner su mente en acción y pensar seriamente en la razón de la demora. Quiere que entiendan el propósito de la paciencia que Dios muestra. Para Pedro, la razón es evidente: “La paciencia de nuestro Señor significa salvación”. Cambia la palabra Dios por “Señor”. El resultado de la paciencia de Dios es entonces que concede a su pueblo un tiempo más amplio de gracia. Dios espera pacientemente que el pecador se arrepienta y hereda la salvación. La paciencia de Dios se muestra maravillosamente en la parábola del hijo pródigo (Lc. 15:11–32). En esta parábola, el padre no fue a aquella tierra lejana donde su hijo cuidaba cerdos para un hacendado extranjero. Si hubiera ido e invitado a su hijo a volver, no habría tenido ninguna garantía de recibir una respuesta afirmativa. En cambio, el padre esperó pacientemente que el hijo volviera en sí, confesara sus pecados a Dios, volviera al hogar por su propia voluntad y fuese reconciliado. La paciencia del padre que esperó fue ampliamente recompensada.

Pedro llama a la gracia de Dios que lleva a la salvación, “paciencia” (véase v. 9). Pablo pone el mismo tema en un lenguaje diferente y la llama “bondad”. Hace una pregunta retórica: “¿O menosprecias las riquezas de su benignidad … [que] te guía al arrepentimiento?” (Ro. 2:4 VRV). Pero una vez que el período de gracia haya llegado a su fin, la puerta que lleva a la salvación será cerrada.

  1. Sabiduría

Sabiduría dada por Dios. Pedro reconoce el don espiritual que Pablo ha recibido de Dios. Este don queda demostrado en las epístolas inspiradas que él escribió y que fueron aceptadas por los cristianos como Escritura (véase v. 16). Por ejemplo, Clemente de Roma considera inspirada la Primera Epístola a los Corintios.598 En esa epístola, Pablo relata que él ha recibido sabiduría de parte del Espíritu Santo (2:6–16). El reconoce que este don de sabiduría le ha sido concedido por el Espíritu (véase 12:8).599 Pablo empleó este don a sabiendas en escribir sus cartas a iglesias e individuos.

Hacemos los siguientes comentarios:

  1. Referir. “En todas sus cartas se refiere a esos temas”. Si bien la traducción literal tiene la palabra habla—“hablando de ellas” (VRV)—el sentido es referir. De mayor importancia es el hecho que Pedro y Pablo están diciendo la misma cosa en cuanto al día del Senor y de la paciencia de Dios para con el pecador. Lo que dice Pedro (“todas las epístolas [de Pablo]”) puede referirse a las cartas que la iglesia poseía en aquel momento. No podemos saber cuántas de las trece cartas canónicas de Pablo están incluidas; de todos modos, suponemos que el comentario de Pedro las abarca a casi todas. De las epístolas de Pablo nos enteramos que él instaba a las iglesias a intercambiar las cartas que el había escrito, para que la gente pudiese conocer sus enseñanzas (véase Col. 4:16; 1 Ts. 5:27). Llegamos a la conclusión de que en la época de Pedro la iglesia ya tenía una colección de epístolas paulinas que eran aceptadas como canónicas (véase v. 16b).
  2. Entender. “En esas cartas hay algunos puntos difíciles de entender”. Pedro le dice al lector que tiene dificultades para entender las enseñanzas de Pablo. (Algunos pasajes de las epístolas de Pedro tampoco son tan fáciles de entender.) Pero, volviendo al tema, Pedro reconoce que Pablo escribe acerca del regreso de Cristo en una forma que no siempre es clara. Por ejemplo, Pablo informa a los creyentes de Tesalónica acerca de la venida de Jesucristo, de la revelación acerca del hombre de la desobediencia y de aquel o aquello “que lo detiene [al poder de la iniquidad]” (2 Ts. 2:1–12; véase especialmente los vv. 6–7). Hasta el mismo Pablo se da cuenta del difícil contenido de sus cartas. Por eso habla de lo que la gente de Corinto dicen acerca de él: “Sus cartas son duras y fuertes, mas la presencia corporal [de Pablo] débil, y la palabra menospreciable” (2 Co. 10:10). Y como cualquier lector de las epístolas paulinas puede dar testimonio, muchos pasajes demandan mayor aclaración. Pero a la luz de la epístola de Pedro, debemos limitarnos al tema en cuestión, o sea, la doctrina del día del Señor.
  3. Tergiversar. “puntos … que tergiversa los ignorantes e inconstantes”. Una vez más Pedro censura a los falsos maestros. Durante todas las épocas de la iglesia la gente ha distorsionado las enseñanzas de Pablo. Pedro repite sus observaciones acerca de los promotores de errores que seducen a los inconstantes e ignorantes (2:14, 18). Juntos, ellos tuercen el significado de la Escritura de tal modo que la verdad de la revelación de Dios es convertida en mentira. Así como los torturadores logran que sus víctimas digan lo contrario de la verdad, así los falsos maestros colocan a las Escrituras en su mesa de torturas y distorsionan su mensaje.
  4. Destruir. “Como también lo hacen con las demás Escrituras, para su propia destrucción”. Los falsos maestros, que no valoran la santidad de las Escrituras y que tergiversan su verdadero significado, “se lanzan hacia su propia destrucción”.600 Finalmente tendrán que enfrentarse con Dios, quien se ha revelado en su Palabra y quien usa las Escrituras contra sus adversarios para su destrucción.

Al referirse Pedro a las cartas de Pablo y luego a “las otras Escrituras” indica que los escritos paulinos se consideraban como Escritura autorizada. Tal conducta—torcer las Escrituras para servir a intereses propios—está sujeta al juicio de Dios. Los indoctos e inconsistentes, en este caso, ocasionan su propia perdición (apōleian; cf. 2:1, 3). Puede ser que los creyentes no entiendan por completo todas las Escrituras, pero no deben torcer su significado cuando éste es obvio.

 

Conclusión (3:17–18)

  1. “Puesto que ya saben esto, estén alerta”. Pedro hace referencia a las experiencias que los creyentes ya han tenido con los falsos maestros que entraron en la comunidad cristiana con el propósito de distorsionar el sentido de la Escritura. Pedro dice a los lectores que dadas las experiencias traumáticas que han tenido en sus relaciones con estos herejes, deben evitar la compañía de esa gente. La orden que se usa en el griego indica que los creyentes ya están alerta. Sin embargo, Pedro considera necesario fortalecer su decisión describiendo las consecuencias de no hacer caso a esta orden.
  2. “No sea que, arrastrados por el error de esos malvados”. Los creyentes deben estar siempre alerta contra el error y el engaño. Continuar en la compañía del los promotores del error implicaría el riesgo de ser arrastrados por enseñanzas engañosas. Pero la enseñanza siempre va de la mano con la conducta. En este caso, ellos pueden observar la conducta de hombres a quienes Pedro llama “malvados”. De hecho, Pedro utiliza la misma expresión cuando habla de los de Sodoma y Gomorra “que no tenían principios morales” (2:7). Estos hombres hacen todo lo que pueden para seducir “a quienes acaban de escapar de los que viven en el error” (2:18). Por consiguiente, “miren que nadie los engañe” (Mr. 13:5).
  3. “Caigan de su firme posición”. Que nadie diga que solamente los nuevos conversos pueden caer en las garras de la gente malvada. Pedro sabía por amarga experiencia propia que Satanás ataca a los que se sienten seguros. Como portavoz de los discípulos, Pedro le había dicho a Jesús, “Aunque todos se escandalicen de ti, yo nunca me escandalizaré” (Mt. 26:33). Sin embargo, a pocas horas de haber dicho eso, negó a su Maestro tres veces.

Jesús explicó que Satanás había pedido zarandear a todos los discípulos como a trigo (Lc. 22:31) pero él había orado por Pedro para que su fe no faltase (v. 32). ¡Qué consuelo saber que Jesús ora por su pueblo! También recibimos un consuelo adicional del discurso escatológico de Jesús, en que él dice que vendrán falsos Cristos y profetas para engañar, “si fuese posible, aun a los escogidos” (Mt. 24:24). Con ese consuelo, el creyente debe ponerse su armadura espiritual (Ef. 6:11) y fortalecer a los demás creyentes para que permanezcan firmes contra los ataques de Satanás.

Aquí está la última exhortación de Pedro, expresada en forma positiva y firme. Los creyentes ya están madurando espiritualmente, pero Pedro los anima a continuar haciéndolo ya que el proceso de crecimiento es la tarea que les corresponde. Este proceso no es un modo de vida pasiva, sino uno en que el creyente individual tiene una participación activa.

Pedro especifica cómo debe crecer espiritualmente el creyente: “en la gracia y en el conocimiento de nuestro Señor Jesucristo. En cierto sentido, Pedro reitera parte del saludo del principio de la epístola. Allí escribe: “Gracia y paz a ustedes en abundancia, mediante el conocimiento de Dios y de Jesús nuestro Señor” (1:2). ¿Pero está diciendo Pedro que los creyentes deben crecer en la gracia y el conocimiento que Jesús les da, o que los creyentes deben crecer en la gracia y en el conocimiento que tienen acerca de Jesucristo? Visto que la gracia y el conocimiento tienen su origen en Dios y son dados al creyente mediante Jesucristo, los comentaristas admiten que ambas interpretaciones son posibles. Por lo general, se inclinan hacia la primera explicación: Pedro insta a los creyentes a apropiarse de las cualidades espirituales de la gracia y del conocimiento que Jesús otorga.603 “El conocimiento de Cristo y el conocimiento acerca de Cristo son, si van a la par, tanto una salvaguardia contra la herejía y la apostasía como un medio para crecer en la gracia”.604 Resumiendo, Pedro exhorta a los cristianos a ser cada vez más como su Maestro dando manifestación a las características de él en sus propias vidas.

Pedro termina su carta con una doxología. “¡A él sea la gloria ahora y para siempre! Amén”. Aquí tenemos una doxología dirigida a Cristo. En otras doxologías del Nuevo Testamento es Dios quien recibe la gloria (aunque vale la pena ver Ap. 1:5–6). Al adjudicarle la gloria a Cristo, Pedro indica que Jesús es divino y digno de alabanza en el presente y por la eternidad. La traducción literal de las palabras para siempre es “hasta el día de la era [de la eternidad]”. En la literatura apócrifa aparece una frase similar: “En el día de la eternidad” (Sir. 18:10).

Esta refrán singular parece estar relacionada con el día del Señor, en el cual el tiempo cósmico se disuelve en la eternidad (v. 8). En consonancia con muchos y variados manuscritos, damos fin a la doxologia con un resonante Amén.

Asi Pedro concluye su breve epístola de la misma forma que empezó, exhortando a sus lectores a crecer en la gracia y el conocimiento del Señor y Salvador Jesucristo, conociéndolo cada vez más. Este es el paso más importante para refutar a los falsos maestros. Sin que importe dónde nos hallemos en nuestro viaje espiritual ni cuán maduros seamos en nuestra fe, el mundo pecaminoso siempre se enfrenta a nuestra fe de una u otra forma. Nos queda todavía mucho camino por recorrer. Si cada día hallamos formas de acercarnos más a Cristo, estaremos preparándonos para defender la verdad en todas las circunstancias.

¿Cuál es el verdadero conocimiento?

La única forma de crecer armoniosamente es tanto en la gracia como en el conocimiento. La gracia apunta a la experiencia, a la espiritualidad del cristiano. El conocimiento pone en ejercicio la mente o intelecto del creyente. En el propósito de Dios debemos crecer tanto en la espiritualidad como en el conocimiento. La verdadera espiritualidad afecta la totalidad de nuestra personalidad: mente, emociones y voluntad. Se ha dicho que “teología es amar a Dios con la mente”. Por otra parte, lo que Pedro dice aquí está destinado a que sus lectores tomen en serio la vida cristiana como un desafío de Dios al crecimiento constante. Ese conocimiento tiene como centro a nuestro Señor y Salvador Jesucristo, a quien debe ser tributada toda gloria ahora y hasta el día de la eternidad.

18 de Enero del 2015, Ajijic, Jalisco, México.

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Confianza en Dios

CONFIANZA EN DIOS. SALMO 46

El salmo es una gran afirmación de fe, pues celebra las intervenciones protectoras y liberadoras de Dios en medio de las dificultades del pueblo. El mensaje fundamental es que: El Señor es, en momentos de crisis y desesperanza, amparo, fortaleza, auxilio, refugio y fuente de esperanza y seguridad.

Este Salmo como los dos que siguen celebran victorias. Posiblemente fuera inspirado por la victoria en tiempo de Josafat (2 Crón. 20) o la de 701 a. de J.C. sobre Senaquerib (cf. paralelos con Isa. 30), pero su lenguaje sublime puede aplicarse a cualquier situación de crisis.

  1. Dios, nuestro refugio en la tormenta, vv. 1–3

El salmo comienza presentando el tema de seguridad que lo caracteriza. La idea es que Dios es la fuente de esperanza del pueblo en momentos de crisis y tribulaciones. La afirmación de fe es contundente y clara: Aunque se manifieste el caos en la naturaleza, la humanidad y el mundo, el poeta permanecerá confiado en Dios. El Señor es la fortaleza del pueblo en momentos peligros, de adversidad y de caos universal.

La gran imagen literaria del poema es la de un gran terremoto que afecta la tierra, los montes y el mar. Aunque la tierra sea removida, los montes se traspasen a la mar, las aguas se turben y bramen, y los montes tiemblen, el salmista no desmayará ni desfallecerá pues confía en el Señor. Ante las amenazas formidables de la naturaleza, se presenta airoso el Dios de la creación, que es capaz de establecer el orden necesario para la convivencia adecuada.

Este lenguaje de los cataclismos que se utiliza en el salmo se incluye también en otras porciones bíblicas (Is 24:19–20; 54:10; Hag 2:6). El objetivo de estas imágenes es poner de manifiesto el poder del caos que atenta contra el orden divino y que se revela contra la creación de Dios. El orden que se manifiesta en la naturaleza es producto de la intervención creadora de Dios (Gen 1:1–2), que con su voz transformó la tierra, que estaba «desordenada y vacía», en un mundo natural que es capaz de sustentar la vida. La «creación» del pueblo de Israel (Ex 15:17) también es el producto de la acción de Dios en la historia, que no solo controla las aguas y detiene el caos sino que interviene en la historia para hacer valer su palabra y redimir a su pueblo.

En cualquier crisis, Dios es nuestro amparo y fortaleza. Amparo enfatiza más su protección; fortaleza la fuerza interior que da. Pronto, “muy encontrado”, recalca que Dios está siempre dispuesto a ayudarnos; por eso (v. 2) podemos confiar en él. Normalmente el cristiano cree que Dios “puede”, pero duda de que “esté dispuesto” en este caso. El salmista insiste en que Dios siempre está dispuesto.

El uso de palabras es pintoresco: los montes representa lo que se considera más estable, el mar representa lo que siempre está moviéndose. Asimismo en el v. 3, “rugir” (yehemú 1993) y “echar espuma” (yejmerú 2560) acentúan el efecto del cuadro de crisis. Dice Calvino que nuestra fe solamente se prueba de veras cuando pasamos por conflictos severos.

El salmista declaró que Dios es el amparo (maḥseh, “refugio contra el peligro) y fortaleza de los creyentes. En otras palabras, ellos encuentran seguridad y valor cuando confían en él. Además, él siempre está dispuesto a ayudarlos pronto en su angustia. Así que no debemos temer a pesar de los muchos peligros que nos acechan. El lenguaje utilizado aquí es hiperbólico y describe la magnitud de los peligros que podríamos enfrentar. Sin importar la intensidad de la tormenta, los que confían en Dios están seguros.

  1. La firmeza de Dios nuestro refugio. vv. 4–7

En esta sección del salmo el tema del Dios creador que establece el orden y detiene el caos destructor, cede el paso a la idea de la ciudad de Dios. En esa ciudad, que es «santuario de las moradas del Altísimo», Dios está presente para protegerla de las calamidades y crisis que se originan en las naciones y los reinos. Aunque las dificultades se presenten como «terremotos» de naciones, no hay que temer, hay que mantener la calma y la seguridad. La cuidad de Dios no vacila ni se conmueve, pues la presencia divina le acompaña. En esa ciudad impera el bienestar y la prosperidad, y su mismo nombre lo revela y celebra: ¡El nombre «Jerusalén» significa ciudad de paz.

Como el Señor ha establecido su vivienda en esa ciudad ideal, los ríos la «alegran» (v. 4), que evoca imágenes de abundancia, fertilidad y prosperidad. La referencia a las corrientes también se relaciona con la presencia divina (Is 8:6; 33:21); y trae a la memoria al río que nacía en el jardín del Edén, que posteriormente se dividía en cuatro brazos (Gn 2:10). ¡Las corrientes de aguda dan vida a la ciudad! Y de acuerdo con el salmo, la ayuda divina llega al pueblo «al clarear la mañana» (v. 5), de una forma similar a la que los israelitas, al salir de las tierras de Egipto, fueron liberados de quienes les perseguían (Ex 14:27).

La frase «está con nosotros» evoca la teología del Emanuel (Is 7:14; 8:8, 10), pues la compañía del Señor es un elemento básico en la religión de Israel (Gen 21:20; 26:3, 24; Ex 3:12; Dt 31:6; Jos 1:5; 3:7; Jue 6:12; Sal 23:4; Am 5:14). Y la alusión al «Dios de Jacob» (vv. 7, 11), que es una manera poética de referirse al Dios del pueblo de Israel, pone de manifiesto la importancia del pacto y la alianza que el Señor ha hecho con su pueblo (Sal 20:1).

La idea del poema es subrayar que el Señor es como un castillo, como un alcázar, como una fortaleza impenetrable; y su presencia liberadora y restauradora se convierte en lugar de refugio y defensa contra los ataques de los enemigos.

El salmista describió el gran poder de Dios: con él, las naciones que una vez bramaron contra él, se derretirán (cf. 2:5). Aunque los reinos se desplomen, Jerusalén estará a salvo.

Las crisis políticas, sean entre naciones o dentro de una, a menudo ponen en peligro la vida de todos y la obra de la iglesia. Pero los que confían en Dios no dependen de las aguas políticas que “echan espuma”; más bien se alimentan de “aguas de vida” que brotan de Dios ( Salmos 36:8). El mismo está en medio de su pueblo. Dice Calvino: “Si deseamos la protección de Dios, sobre todo debemos interesarnos en que él more entre nosotros.”

Tanto frente al caos cósmico como al caos histórico, nuestro refugio es Dios porque él está con nosotros.

  1. Exhortación al pueblo a recordar que Dios es su refugio. vv. 8–11

La sección final del salmo invita a los lectores a contemplar las obras de Dios no solo en la ciudad de Dios, Jerusalén, sino en todo el mundo. La paz que se necesita en la humanidad es producto de la intervención divina de forma extraordinaria, que el poeta describe como «portentos» (v. 8), que son manifestaciones especiales de Dios que sobrepasan nuestros límites de comprensión.

El Dios de la paz finaliza con las guerras, al destruir los armamentos bélicos—p.ej., quiebra el arco, corta la lanza y quema los carros de fuego—(v. 9). Y el reconocimiento de esa intervención divina hace que los creyentes confíen en el Señor, reconozcan su capacidad transformadora y exalten a Dios en medio de la multitud de las naciones de la tierra.

El salmo finaliza con el estribillo ya estudiado (vv. 7, 11). El Dios de los ejércitos, que alude a las conquistas militares, y el de Jacob, que hace referencia al pacto, acompaña al pueblo para servirle de fuerza, refugio, seguridad, fortaleza, castillo y alcázar.

Este salmo sirvió de inspiración a Martín Lutero para escribir el himno «Castillo fuerte es nuestro Dios», que ha servido de apoyo a diversas generaciones de creyentes que deben enfrentar las mil y una adversidades en la vida. Tanto el salmo como el himno celebran la presencia divina en los problemas y afirman la confianza que se debe tener en Dios para superar las crisis. En el salmo, Dios interviene a través de la ciudad, y en el himno es mediante las manifestaciones salvadoras de Cristo.

El Dios del salmo interviene en la ciudad y es un aliado indispensable de su pueblo. En esa tradición teológica, Mateo presenta a Jesús de Nazaret como el Emanuel (Mt 1:23), que es una manera de poner de manifiesto nuevamente la importancia de la presencia divina en el pueblo. Jesús inspira confianza en los creyentes y es fuente de esperanza y seguridad en la humanidad: Venció al mundo (Jn 16:33), calmó las fuerzas de los vientos y las aguas (Mr 4:35–41), sanó a los enfermos (Mr 7:31–37), liberó a los endemoniados (Mr 5:1–20), respondió a las necesidades de la gente (Mt 15:21–28; Mr 7:24–30), es fuente de paz (Jn 20:21) e, inclusive, venció los poderes de la muerte (Mt 28:1–10; Mr 16:1–8; Jn 20:1–10).

El salmista exhortó a los santos a tomar en cuenta las obras maravillosas de salvación de Jehová. Sus milagros reflejan que Dios puede traer paz sobre su pueblo y destruir las armas terrenales. Dios mismo invita a su pueblo a confiar en él y a conocer que él es Dios. Finalmente, él será exaltado en toda la tierra. Los vv. 8–10 sin duda animaron a los habitantes de Jerusalén, como reitera el último v. (v. 11; cf. v. 7). De igual manera, se invita a los santos de todos los tiempos a confiar y a estar quietos, y a conocer el poder salvador de Dios, quien traerá la paz universal. Esta esperanza ha sido fuente de consuelo y fortaleza para los creyentes a través de muchas generaciones.

El salmista puede señalar hechos concretos, por eso dice, venid y ved. Por cierto, muchos no quieren ver y darán otras explicaciones. Como vemos en Apocalipsis, antes de instituir un reino de paz, Dios tiene que hacer juicio. La victoria y subsecuente paz, aquí, anticipa la paz total en el futuro. Dios destruye las armas; carros se refiere a carros de guerra (Isaias 2:1–4).

Estad quietos es una exhortación necesitada hoy. Nótese el paralelo con 2 Crónicas 20:17 (la victoria de Josafat) y con Isaías 30:15 (tiempo de Ezequías y la victoria sobre Senaquerib). Dios es exaltado cuando permitimos que él obre.

Dios, fuente de ayuda

  1. Dios no se dedica a manipular los acontecimientos en su propio beneficio.
  2. Dios se interesa profundamente por el mundo y por sus habitantes.
  3. Dios se interesa por las personas y desea su bien.
  4. Dios no está alejado de las personas y de sus necesidades.
  5. Dios está cerca y es nuestro refugio y consolador en cada momento.

Este salmo nos anima, I. A hallar consuelo en Dios cuando el horizonte aparece oscuro y amenazador (vv. 1–5). II. A mencionar, para alabanza suya, las grandes cosas que ha hecho a favor de los suyos contra sus enemigos (vv. 6–9). III. A asegurarnos de que el Dios que ha glorificado su nombre, lo volverá a glorificar aún (vv. 10, 11). Al cantar este salmo, hemos de animarnos a esperar que, mediante Cristo, seremos más que vencedores.  Dios es amparo, fortaleza, auxilio y refugio.

Ibrahim Mauricio Mateo Cruz

Misión Cristiana Bautista Agua Viva

22 de Enero del 2014, Ajijic, Jalisco, México.10151714905829535

Enanismo Espriritual

Por el pastor Tommy Moya

La finalidad de la obra del Padre por medio de su Espíritu en la vida de sus hijos es transformarnos a la imagen de su Hijo.

Romanos 8:29

Porque a los que Dios conoció de antemano, también los predestinó a ser transformados según la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.

La madurez espiritual solo puede ser entendida y medida a la luz del carácter y fruto de la vida de Cristo en nosotros, no en el activismo religioso o años en una congregación.

Efesios 4:13-16

… hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo;

Para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error,

Sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo,

De quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor.

En este artículo te comparto varias razones del porque muchos creyentes están estancados en su crecimiento espiritual en la congregación a la cual pertenecen.

Están más preocupados por la actividad que por el crecimiento.

Estar haciendo muchas cosas en una congregación local o ministerio no es equivalente a crecimiento espiritual. El activismo es uno de los mayores obstáculos en la formación de una vida espiritual sana y fructífera. En el Reino mucho no necesariamente es más.

No se ha definido el rol de la iglesia.

De una manera consiente o inconsciente el mensaje que se envía es que la congregación local es la fuente principal de su crecimiento y experiencia. Como resultado, aun cuando las personas maduran en sus creencias y abrazan disciplinas correctas para vivir su vida en Cristo, su expectación es que será la iglesia la que saciara su hambre espiritual no su propia iniciativa.

Están más enfocados en reunirse que en servir.

La realidad es que es muy fácil hacer de una estrategia un ídolo, especialmente si en algún momento funciono. Reunirse en células, grupos familiares – cualquiera que sea el nombre que usted le ponga nunca será un substituto para el crecimiento espiritual que ofrecen las oportunidades de servicio. Grupos pequeños bien organizados no son un substituto para servirle a otros en el nombre de Cristo.

Se ha creado una dependencia del líder.

Cuando el liderazgo asume que la madurez espiritual de las personas que el Señor le ha confiado a su cuidado le pertenece a ellos – crea una codependencia enfermiza en las personas hacia ellos.

Se cree que los grupos pequeños son la solución para la formación espiritual.

No hay evidencia que aun teniendo 100% de la congregación en un grupo pequeño es una estrategia efectiva para la formación espiritual.

El enfoque es mas en lo que las personas hacen que en lo que se deben convertir.

Lamentablemente muchas congregaciones hacen que la meta sea más difícil – “ser conformados a la imagen de Cristo” – con una cantidad de actividades que es imposible cumplir.

Por ejemplo, se motiva a las personas que asistan a todos los servicios de la semana, que se reúnan en grupos pequeños, (que usualmente tienen tareas que hacer en la casa), que sirvan en un ministerio de la iglesia lo más frecuente posible, ayudar a los necesitados, invitar a sus amigos, compañeros de trabajo, familiares, estar presentes en los eventos especiales, grupos de apoyo, etc., (yo mismo me canse escribiéndoloJ).

Cuando en la iglesia se promueve toda esta clase de actividad incesantemente y promueve todas las cosas que las personas deben estar haciendo, es muy fácil perder el enfoque en la verdadera meta – que debe ser en quien nos estamos convirtiendo.

Las personas no están rindiendo su vida a Cristo.

La madurez espiritual no se mide o es determinada por la cantidad de actividades en la cual una persona puede estar participando. Es determinada por el crecimiento de una comunión vital con Cristo.

Así que la meta no es que las personas estén sobre ocupadas en una cantidad de actividades ministeriales, sino que sean conformados a la imagen del Hijo, rindiendo sus vidas al eterno propósito y permitiendo que Cristo sea formado en ellos y manifestado a través de su vida.

¿Cuál piensas tu que son otros obstáculos en la formación y crecimiento espiritual?

Confiando en el Señor

Oración: resultado de confianza en el Señor.

 Salmo 55: 16–19

En este salmo el espíritu del salmista se ve triste, casi desesperado, y él ora por su seguridad de los enemigos, y pide su destrucción, a medida que expresa su confianza en que tal sucederá. El salmista toma la palabra nuevamente para clamar al Señor y afirmar su esperanza de salvación. Indica que su oración continua propiciará la intervención divina. Dios escuchará la voz del salmista y redimirá su alma, que son expresiones alusivas a las persecuciones y las guerras que se llevaban a efecto en su contra. Y cuando el Señor escucha, quebranta a quienes persiguen al salmista, que son personas inescrupulosas, que no cambian ni temen a Dios.

La expresión «tarde, amanecer y mediodía» refleja la costumbre oriental de ubicar el comienzo del día a la caída del sol. Además, pone de relieve la oración constante del salmista.

Pero sobre todo denota la oración la confianza en el Señor, y que es el resultado natural de la comunión con Jehová.

  1. La oración de David es una actuación resultante de su compromiso, Yo clamaré (16), enfático, Pero yo por mi parte … ;

David persevera en su resolución de invocar a Dios, ya que está bien seguro de que no le buscará en vano (v. 16): «En cuanto a mí, aunque ellos tomen la ruta que mejor les plazca y sean sus guardas la violencia y la discordia, la mía será la oración; en ella he hallado siempre consuelo y, por tanto, en ella permaneceré; a Dios clamaré, a Él me encomendaré, y Jehová me salvará». (Nótese el contraste: a Dios—hebreo, Elohim: Dios como Hacedor y Juez de todos—clamaré y Jehová: —Dios como misericordioso favorecedor de los suyos—me salvará).

  1. una disciplina constante, anochecer, amanecer … mediodía (17);

Orar en la mañana, en la tarde y en la noche es sin duda una manera excelente de mantener prioridades legítimas a través de cada día. Daniel siguió este patrón (Daniel 6.10), como lo hizo Pedro (Hechos 10.9, 10). Las oraciones del pueblo de Dios son el arma principal en contra del mal que abruma al mundo. El v. 17 habla de la constancia en la oración. La Biblia nunca enseña que la repetición de la petición muestre una falta de fe. Toda la Biblia enseña que debemos ser persistentes en la oración. El salmista sigue clamando y repite su clamor en la confianza que Dios dará respuesta. Quienes piensan que no pueden pasar sin tres comidas al día para el cuerpo, deberían pensar que menos se puede pasar sin tres solemnes oraciones al día para el alma, y habrían de tenerlas como un refrigerio, no como una obligación.

  1. y descansa sobre lo que el Señor hace: salvará (16), oirá (17), ha rescatado (encuentra la total y suficiente solución para mi necesidad, 18) y sobre lo que Dios es el que permanece (19).

Él mismo será librado y no tendrá de qué temer. Comienza gozándose en su esperanza (v. 18): Él redimirá (lit. ha redimido—pretérito profético—) en paz mi alma; esto es, la librará. David está tan seguro de su liberación como si ya se hubiese efectuado. Con los ojos de la fe se ve a sí mismo rodeado, como lo estuvo Eliseo, de caballos y carros de fuego y, por eso, canta victorioso: «… aunque contra mí haya muchos» (comp. 2 R. 6:16, 17). En el v. 18, el salmista ya está viendo la respuesta. Usa lenguaje del éxodo (ha rescatado). Se menciona guerra aquí y en el v. 21 (contienda), que traduce la misma palabra (qarab 7128).

Sus enemigos serán abatidos. (a) David los describe aquí para que se vea el motivo por el cual esperaba él que Dios los abatiría (v. 19): Por cuanto ellos no se enmiendan ni temen a Dios. El original dice a la letra: Los cuales no tienen cambios, etc. El Doctor Cohen propone esta interpretación: «Estos hombres han disfrutado de una continua serie de éxitos sin fracasar jamás; por consiguiente no les pasaba por la mente la idea de una retribución» (punitiva). El mismo M. Henry explica así el sentido del original: «No tienen cambios (no tienen aflicciones ni interrupción en el curso constante de su prosperidad; no tienen cruces para vaciarlos de una vasija a otra), por eso no temen a Dios». Actúan traicioneramente (v. 20), sin consideración a los más sagrados y solemnes pactos. Son hipócritas, que fingen amistad mientras traman el mal (v. 21). Nótese el contraste entre «mantequilla» y «aceite» en los labios, por una parte, y «guerra» y «espadas desenvainadas» en el corazón, por otra. (b) David predice su ruina (v. 19): Dios oirá y los humillará luego. Ellos eran traidores y sanguinarios, engañaban y defraudaban a otros; justo era, pues, que Dios los abatiese. El creyente puede descansar en paz, sabiendo que Dios lo protege, porque Dios es el mismo siempre (v. 19).

 

La oración de David es una actuación resultante de su compromiso,  Yo clamaré (16), enfático, Pero yo por mi parte … ;  una disciplina constante, anochecer, amanecer mediodía (17);

y descansa sobre lo que el Señor hace: salvará (16), oirá (17), ha rescatado (encuentra la total y suficiente solución para mi necesidad, 18) y sobre lo que Dios es el que permanece (19).

 

Al final no importa cuán firme esté instalado el mal entre los enemigos, Dios es soberano y todopoderoso. De manera que el salmista puede clamar a él con toda confianza. Al empujar al siervo de Dios a la oración, el enemigo pierde la batalla, pues desde allí cambia la situación.

Misión Cristiana Bautista Agua Viva.

5 de febrero del 2015, Ajijic, Jalisco, México.

Ibrahim Mauricio Mateo Cruz10151522456999535