¿Que dioses hay?

PREGUNTAS ACERCA DE OTROS DIOSES

 

Hay muchos «dioses» diferentes que compiten por los corazones y las mentes de la gente en la actualidad. El modo en que pensamos en cuanto a cómo es Dios y su relación con el mundo determina en gran parte la manera en que enfocamos las cosas de nuestro diario vivir. Por ejemplo, las personas con diversas creencias acerca de Dios pueden considerar en formas diferentes los problemas del hambre mundial o de los derechos civiles.

Alguien que crea que todo es parte de Dios, como los panteístas orientales, considerará que cualquier cosa dolorosa o mala es irreal; por lo tanto, podría dirigir seminarios sobre meditación para hacer que las víctimas vean que sus problemas son solo ilusiones suyas. Una persona que piense que Dios se desarrolla con el progreso del mundo, tal vez se enrole en alguna organización de ayuda a países con hambrunas o en Amnistía Internacional, creyendo firmemente que contribuye a mejorar a Dios. Alguien que tenga fe en el Dios de la Biblia mostrará compasión a quienes estén necesitados y proveerá alimento, ropa y refugio.

Estas personas tienen diferentes maneras de ver el problema, con distintas motivaciones para resolverlo debido a sus diversos puntos de vista acerca de Dios. La manera en que uno entienda a Dios determinará, en gran medida, la forma en que ve al mundo. A cada una de esas concepciones las llamamos cosmovisión, y son seis las que se oponen mayormente al cristianismo, las que deseamos examinar:

  1. Ateísmo—Dios no existe
  2. Deísmo—Dios existe, pero no hace milagros
  3. Panteísmo—Todo es Dios
  4. Panenteísmo —Dios se desarrolla junto con el mundo
  5. Deísmo finito—Dios existe, pero es limitado y/o imperfecto
  6. Politeísmo—Existen muchos dioses

Examinaremos en cada una de estas ideas el punto de vista acerca de Dios, el mundo, el mal, los milagros y los valores morales o éticos. El diagrama que sigue organiza esas variadas cosmovisiones de acuerdo con las opciones lógicamente posibles concernientes a Dios. Cada nivel del diagrama plantea una de las cuatro preguntas básicas respecto a Dios: ¿Cuántos dioses hay? ¿Son finitos o infinitos?

SIETE COSMOVISIONES PRINCIPALES

¿Se identifican con el mundo o no? ¿Son posibles los milagros? Escribimos en cursivas el nombre de cada cosmovisión y el camino que lleva a la conclusión cristiana lo escribimos en negritas.

ATEÍSMO: ¿Y SI NO HAY DIOS?

Aunque una encuesta reciente indica que solo un cinco por ciento de los norteamericanos no cree en Dios, la influencia de los pensadores ateos está, ciertamente, muy difundida en nuestra época. La mayoría de los estudiantes universitarios ha estudiado las obras o pensamientos del existencialista Jean Paul Sartre, el comunista Karl Marx, la capitalista Ayn Rand o los sicólogos Sigmund Freud y B.F. Skinner. El movimiento «Dios ha muerto» de los años sesenta tuvo como lema el siguiente pasaje, tomado de Friedrich Nietzsche:

«¿A dónde se fue Dios?» gritó. «¡Te lo explicaré! ¡Lo matamos: tú y yo! ¡Todos nosotros somos sus asesinos! … ¿Acaso no oímos el ruido de los enterradores que lo están sepultando?… ¡Dios ha muerto! ¡Dios sigue muerto!»1

Sin embargo, no todos los ateos son tan militantes. Karl Marx se hizo eco de los sentimientos de muchos ateos modernos cuando escribió: «Hoy no hay lugar para un creador o un gobernante en nuestra concepción evolucionista del universo».2

Mientras el escéptico duda que Dios exista y el agnóstico dice que no se puede saber si hay Dios afuera [de sí mismo], el ateo proclama que no hay Dios. Solo existe el mundo y las fuerzas naturales que operan en él.

¿Religión sin Dios?

En 1961, la Corte Suprema de Estados Unidos dictaminó la existencia de ciertas religiones ateas, y citó entre ellas al budismo hinayana, el taoísmo y el humanismo secular. He aquí algunas de las creencias del humanismo secular:

  1. «Los humanistas religiosos consideran al universo como autoexistente y no como creado».
  2. «El humanismo cree que el hombre es una parte del universo y que emerge como resultado de un proceso continuo».
  3. «No encontramos propósito o providencia divinos para la especie humana … Ninguna deidad nos salvará; debemos salvarnos nosotros mismos».
  4. «Afirmamos que los valores morales tienen su origen en la experiencia humana. La ética es autónoma y situacional, y no necesita sanción teológica ni ideológica».
  5. «La educación moral para niños y adultos es una manera importante para desarrollar conciencia y madurez sexual».
  6. «El individuo debe experimentar una gama completa de libertades civiles en todas las sociedades para realzar la libertad y la dignidad. Esto incluye … el derecho individual a morir con dignidad, la eutanasia y el derecho a suicidarse».

(Todas son citas del Manifiesto Humanista I y II, por Paul Kurtz, Prometheus Books, Buffalo, 1973).

¿QUÉ CREEN LOS ATEOS ACERCA DE DIOS?

Hay diferentes clases de ateísmo. Algunos creen que Dios existió una vez, pero murió en el cuerpo de Jesucristo. Otros dicen que es imposible hablar de Dios porque no podemos saber nada de Él, así que puede muy bien no existir. Aun otros dicen que ya no se necesita el mito de Dios que una vez floreciera entre los hombres. Pero el enfoque clásico sostiene que nunca hubo ni habrá Dios en el mundo o más allá. Quienes tienen esta cosmovisión objetan que los argumentos para demostrar la existencia de Dios son defectuosos. Dios es sencillamente una creación de la imaginación humana.

¿QUÉ CREEN LOS ATEOS ACERCA DEL MUNDO?

Muchos creen que el mundo es increado y eterno. Otros dicen que empezó a existir «de la nada y por nada». El mundo se autosostiene y se automantiene. Aducen que si todo necesita una causa, entonces uno puede preguntar: «¿Qué causó a la primera causa?» Así pues, proclaman que debió existir una serie de causas que se remontan al pasado eterno. Algunos dicen sencillamente que el universo no es causado, sino que está ahí.

¿ QUÉ CREEN LOS ATEOS EN CUANTO AL MAL?

Afirman la realidad del mal aunque niegan la existencia de Dios. Piensan que el mal es una de las principales pruebas de que no hay Dios. El filósofo ateo se pregunta qué obligaría a un cristiano a admitir que sus creencias son falsas, creyendo aun en la existencia de Dios, a pesar de que el mal continúa presente en el mundo. Algunos también alegan que es absurdo creer en Dios, ya que si Él hizo todas las cosas, también debe haber hecho el mal.

¿ QUÉ CREEN LOS ATEOS ACERCA DE LOS VALORES?

Si no hay Dios, y si el hombre no es más que un conjunto de sustancias químicas, no hay razón para creer que algo tenga valor eterno. Los ateos creen que la moral es relativa y situacional. Puede que haya algunos principios éticos que perduren más que otros, pero todos fueron creados por el hombre, no revelados por Dios. La bondad es definida como cualquier cosa que apunte al logro de los resultados deseados.

Los filósofos ateos plantean ciertas preguntas que nos desafían a pensar en nuestra fe. Sin embargo, las objeciones que suscitan contra la existencia de Dios ya fueron vistas en el capítulo dos. Dicho en forma breve, una serie infinita de causas es imposible e innecesaria, porque los cristianos nunca dijeron que todo necesite una causa, solamente los eventos o cosas que cambian necesitan causas. Preguntar: «¿Qué causó a la primera causa?» es como plantear: «¿Cómo se ve un triángulo cuadrado? o ¿Cómo huele el azul?» Son preguntas sin sentido. Los triángulos no pueden tener cuatro lados; los colores no huelen; y las primeras causas no tienen causas porque son primeras. (Véase el capítulo cuatro para saber las respuestas acerca del mal.)

DEÍSMO: ¿Y SI DIOS HIZO EL MUNDO, Y DESPUÉS LO DEJÓ SOLO?

Los deístas tienen una visión de Dios muy parecida a la cristiana, salvo que piensan que jamás obra milagros. Concuerdan en que hizo el mundo, pero creen que lo deja trabajar en base a los principios naturales. Él «supervisa» la historia humana, pero no interviene. Pueden comparar a Dios con un relojero que hace un reloj, le da cuerda, y después lo deja que funcione solo.

Los deístas surgen del Iluminismo del siglo XVIII, ponen la razón por encima de la revelación (puesto que esta última es un milagro). Algunos deístas famosos son Thomas Hobbes, Thomas Paine, y Benjamín Franklin. Thomas Jefferson usó sus criterios deístas para sacar todos los milagros de la Biblia. Su Evangelio de Juan termina en el capítulo diecinueve con las palabras: «Y en el lugar donde había sido crucificado, había un huerto, y en el huerto un sepulcro nuevo, en el cual aún no había sido puesto ninguno. Allí, pues, por causa de la preparación de la pascua de los judíos, y por que aquel sepulcro estaba cerca, pusieron a Jesús».3 En las Biblias normales, todo lo que sigue (Juan 20–21) trata precisamente de la resurrección.

Thomas Paine (1737–1809) fue uno de 105 deístas más militantes que ha existido, como se advierte en su libro La edad de la razón (1794–95). Sostenía que el Iluminismo terminó con la necesidad de una religión revelada y que había llegado la edad de la ciencia, diciendo: «LA PALABRA DE DIOS ES LA CREACIÓN QUE CONTEMPLAMOS». El universo «revela al hombre todo lo que le es necesario saber acerca de Dios». Despreció especialmente al cristianismo, temiendo que podría amenazar a un gobierno republicano.

«De todos los sistemas religiosos inventados, no hay otro más insultante para el Todopoderoso, más destructor para el ser humano, más repugnante a la razón, ni más contradictorio en sí mismo que esa cosa llamada cristianismo. Es demasiado absurdo para creer, demasiado imposible para convencer, y demasiado incoherente para practicar; entorpece el corazón, y produce nada más que ateos o fanáticos. Sirve, como poderoso motor, al propósito del despotismo; y como medio de enriquecimiento, a la avaricia de los sacerdotes; pero en cuanto concierne al bien de los hombres en general, conduce a nada, aquí o más allá.» (Citas de The Complete Works of Thomas Paine, ed. por Calvin Blanchard, Belford, Clark & Co., Chicago, 1885.)

¿QUÉ CREEN LOS DEÍSTAS ACERCA DE DIOS?

Casi todo lo que un teísta cree, excepto en los milagros. Creen que Dios está más allá del mundo, personal, todo bueno, todo amante, todopoderoso y omnisciente. Hasta le oran. Sin embargo, piensan que nunca interviene en forma especial para ayudar a la humanidad. Como eso también significa que Jesús no fue Dios (eso sería un milagro), no hay razón para que crean que Dios es una Trinidad. La idea de tres personas en una sola naturaleza (la Trinidad) es matemática mala para ellos. Debido a que el juicio de Dios sería una intervención suya en los asuntos humanos, algunos deístas son universalistas, pues aseveran que nadie será juzgado.

¿QUÉ CREEN LOS DEÍSTAS EN CUANTO AL MUNDO?

Al igual que los teístas, los deístas piensan que el mundo fue creado por Dios y que podemos saber algo de Él con solo ver al mundo. Este, dicen, es la única y sola revelación de Dios. Nos dio conciencia para que podamos entenderlo mediante las cosas que hizo.

¿QUÉ CREEN LOS DEÍSTAS RESPECTO AL MAL?

Concuerdan en que las acciones del hombre son la fuente del mal. La mayoría de ellos reconocen un principio maligno que opera dentro del ser humano. Algunos culpan del mal al uso —abusivo o negligente— de la razón para regir la vida. Para la mayoría de los deístas, el hombre enfrentará, consecuentemente, recompensa o juicio después de la muerte.

¿QUÉ CREEN LOS DEÍSTAS ACERCA DE LOS VALORES?

Sostienen que todas las leyes morales se basan en la naturaleza; sin embargo, como la razón es el único medio de conocer las leyes morales, hay desacuerdo entre ellos respecto de cuáles son obligatorias y cuán universales son. Algunos reconocen el anhelo de la felicidad como el único principio moral que guía sus acciones. Todas las leyes morales específicas serían, entonces, aplicadas en forma diferente de acuerdo a las diversas circunstancias según lo dicte la razón.

¿CÓMO DEBEMOS RESPONDER AL DEÍSMO?

El deísmo es incongruente hasta en su premisa más elemental. Los deístas creen en el milagro más grande de todos (la creación), pero rechazan lo que consideran milagros menores. Si Dios fue suficientemente bueno y poderoso para crear el mundo, ¿no es razonable suponer que puede y podrá cuidarlo también? Si puede hacer una cosa de la nada, más aún puede hacerlo a partir de algo; como, por ejemplo, cuando Jesús hizo vino del agua. Al contrario de los pensadores del Iluminismo del siglo diecisiete, los científicos de hoy no consideran que las leyes naturales sean universales ni absolutas. Esas leyes describen de alguna manera lo que vemos en la naturaleza, pero no distan lo que debe ser.

PANTEÍSMO: ¿Y SI EL MUNDO ES DIOS?

Las religiones orientales son el asiento del pensamiento panteístico desde hace mucho tiempo, filosofía que está entrando a Occidente por medio del movimiento de la Nueva Era, bajo la forma de yoga, meditación, dietas macrobióticas y canalización. El enfoque central del panteísmo es que todo es Dios y Dios es todo. Además del hinduismo, taoísmo y algunas formas del budismo, el panteísmo es también el punto de vista de religiones occidentales como la «ciencia cristiana», unitarismo, cientología y la teosofía. Inclusive algunos de los primeros filósofos griegos eran panteístas, como ciertos pensadores europeos posteriores, G.W.F. Hegel y Benedict de Spinoza, entre ellos. Esta cosmovisión ha sido recientemente popularizada por las películas de la serie de La guerra de las galaxias.

Panteísmo: Al estilo de Hollywood

Irvin Kershner, director de la conocida película El imperio contraataca, dice: «Quiero poner un poco de zen aquí», refiriéndose al personaje llamado «el Yoda», al cual cataloga como «maestro del zen». George Lucas, otro cineasta dedicado a este tipo de películas, confesó que trataba de decir en forma muy simple … que hay un Dios, y un lado bueno y uno malo. Uno tiene que elegir entre ellos, pero el mundo funciona mejor si se está en el lado bueno». La guerra de las galaxias enseña intencionalmente el siguiente mensaje religioso: Dios es una fuerza. Lo sabemos porque lo sentimos, la materia es nada, podemos usar la fuerza para liberarnos de la rabia, del miedo y la agresividad, y podemos acceder a la inmortalidad al ser absorbidos por la fuerza (como lo fue Obe Wan Kenobe, otro personaje de esas películas). «La gente puede gritar: “¡Entretenimiento! ¡Diversión!” hasta quedar cianóticos, pero el asunto es que las películas como La guerra de las galaxias se han vuelto sustitutos de pacotilla de los grandes mitos y rituales de la creencia, esperanza y redención, que solían moldear las culturas antes que llegara la sociedad secular de masas». (Citas de Rolling Stone, 24-07-1980, p. 37. Time, 25-05-1983, p. 68. Newsweek, 1-01-1979, p. 50.)

¿QUÉ CREEN LOS PANTEÍSTAS ACERCA DE DIOS?

Dios es, para el panteísta, el ser absoluto que une todas las cosas. Algunos dicen que simplemente trasciende la multiplicidad, otros que se manifiesta en muchas formas y aun otros que afirman que es una fuerza que permea todas las cosas. Sin embargo, todos concuerdan en que no es una persona sino un ser neutro. También, afirman que es tan diferente de todo lo que conocemos que no podemos saber nada sobre Él. Por ende, la razón no sirve para entender la verdadera realidad. Una escritura hindú dice:

«El ojo no lo ve, la lengua no lo expresa ni la mente lo entiende (al Brahman). Tampoco lo conocemos ni somos capaces de enseñarlo. Es diferente a lo conocido y … a lo desconocido. »Quien conoce verdaderamente al Brahman es aquel que se conoce a sí mismo, más allá de todo saber; el que piensa que sabe, no sabe. El ignorante piensa que Brahman es cognoscible pero el sabio lo sabe trascendente a toda gnosis».4

La condición para llegar a conocer algo de Dios (o el Tao) es darse cuenta de que la verdad se encuentra en las contradicciones (esto se llama el «Tao» o el camino, en el taoísmo). De modo que uno debe meditar para vaciar la mente de toda razón, y contemplar luego cuestiones como: «¿Qué sonido produce aplaudir con una sola mano?» Estas preguntas, que carecen de respuesta en sí, son concebidas para que la mente acepte que el ätman (el mundo, la multiplicidad, el mal, la ilusión) es Brahman (Dios, la unidad, el bien, la realidad). De ahí que Dios sea todo y todo sea Dios. El hombre existe para percatarse de que también es Dios.

Aunque la razón no lo reconozca, la esencia de Dios es que es mente. De ahí que no pueda haber existencia material ya que la mente es todo. (¿Qué es la mente? No materia. ¿Qué es materia? No importa.) Como lo expresa D.T. Suzuki: «Esta naturaleza [es decir, la naturaleza espiritual del hombre] es la mente y la mente es el buda y el buda es el camino y el camino es el zen».5 De igual manera el filósofo Plotino, del siglo III de la era cristiana, dijo que la primera emanación del absoluto era el Nous (mente, en latín), de donde Dios piensa acerca de sí mismo y toda la multiplicidad fluye de ahí.

¿QUÉ CREEN LOS PANTEÍSTAS EN CUANTO AL MUNDO?

El mundo no fue creado por Dios, sino que emana eternamente de Él. Los teístas dicen que Dios creó de la nada (ex nihilo), pero los panteístas afirman que Él saca el mundo de sí mismo (ex Deo). Por supuesto, algunos panteístas (como la mayoría de los hindúes y Mary Baker Eddy) dicen que el mundo realmente no existe en absoluto, sino que es ilusión (maya).

Para superar la ilusión de la materia, del dolor y del mal debemos aprender a creer que todo es Dios, incluso nosotros mismos, y la ilusión no tendrá más asidero en nosotros.

Dado que Dios no está más allá del mundo sino en el mundo, no puede haber milagros en cuanto a acontecimientos sobrenaturales. Puede haberlos supranormales, como la levitación, la profecía por canalización, las curaciones y la habilidad de tolerar el dolor (como caminar sobre brasas encendidas). Estas cosas no son, sin embargo, hechas por poder alguno fuera del universo, sino por gente que se da cuenta de su potencial divino y que usa el que las rodea por todas partes.

¿No hay diferencia?

El ya fallecido Francis Schaeffer narra esta anécdota con un panteísta: «Un día, en Cambridge, hablaba a un grupo de personas en la habitación de un joven estudiante sudafricano. Entre los que me escuchaban se encontraba un joven indio, de antecedentes sikhs pero de religión hindú. Empezó a decir cosas muy fuertes contra el cristianismo, pero sin entender los problemas de su propia creencia. Fue así que le dije: «¿Estoy en lo cierto al decir que, basado en su sistema, la crueldad y la bondad son, en definitiva, iguales, pues no hay diferencia intrínseca entre ellas?» El indio asintió … entonces, el estudiante sudafricano, en cuya habitación nos reuníamos, entendiendo claramente las repercusiones de lo que el sikh reconoció, tomó el recipiente con agua hirviendo, con la que iba a preparar té, y se paró con el recipiente en su mano poniéndolo encima de la cabeza del indio. El hombre lo miró y le preguntó qué iba a hacer, a lo que el sudafricano le dijo, con fría pero amable decisión: «No hay diferencia entre la crueldad y la bondad». Enseguida el indio se levantó y se fue» (Francis Schaeffer, The God Who Is There, InterVarsity Press, Downers Grove, IL, 1968, p. 101).

¿QUÉ CREEN LOS PANTEÍSTAS SOBRE EL MAL?

«Aquí también se encuentra … el punto cardinal de la Ciencia cristiana, la cual afirma que la materia y el mal (incluyendo el pecado, la enfermedad y la muerte) son irreales».6 Tal es el consenso del panteísmo. Si Dios es todo —y Dios es bueno— entonces nada malo debe existir en realidad. Después de todo, si existiera el mal, también sería Dios. Sin embargo, a un nivel superior, Dios está más allá del bien y del mal, que son opuestos lógicos y no pueden existir en el Absoluto. Muchas de las imágenes de Dios en el hinduismo son feas y malas para demostrar esta verdad. La diosa Kali, la destructora, es también el símbolo de la maternidad. Su ser es a la vez bueno y cruel, y al mismo tiempo no es ni buena ni cruel. Dios trasciende el mal y el bien.

¿QUÉ CREEN LOS PANTEÍSTAS RESPECTO A LOS VALORES?

Los escritos panteístas rebosan de apelaciones morales al bien y al autosacrificio. Sin embargo, esos conceptos se aplican solamente a los niveles inferiores de desarrollo y logro espiritual. Una vez que el iniciado supera esos niveles, su meta es lograr la unión con Dios y «no siente más preocupación por las leyes morales».7 Si va a ser como Dios, también deberá trascender el bien y el mal. La conducta ética es un medio para el desarrollo espiritual. La moralidad no tiene base absoluta.

Lo siguiente es una declaración típica acerca de los valores panteístas:

… Toda acción (de cualquier clase), puede ser un escalón al crecimiento espiritual, si se realiza con espíritu de desapego, bajo ciertas circunstancias y para ciertas personas. Todo bien y todo mal son relativos respecto del punto de crecimiento individual … Pero, en el sentido más alto, no puede haber ni bueno ni malo.8

¿CÓMO DEBEMOS RESPONDER AL PANTEÍSMO?

El panteísmo exige la absoluta devoción de sus seguidores y proporciona una cosmovisión general de toda realidad. También destaca correctamente el hecho de que no podemos atribuirle a Dios las restricciones de nuestro lenguaje limitado. Sin embargo, la declaración básica del panteísmo lo anula.

Ética de la Nueva Era

La gran mayoría de los seguidores de la Nueva Era concuerdan con que bueno y malo no son conceptos que les preocupen ni les interesen mayormente, según la idea de que no hay opuestos en última instancia, pero ellos no son amorales. Al contrario, tienen muchos principios morales. Mark Satin señala cuatro principios éticos:

  1. Desarróllate a ti mismo.
  2. Trabaja con los recursos de la naturaleza.
  3. Confía en ti mismo, pero coopera.
  4. No seas violento.

Sin embargo, estos lineamientos no deben considerarse absolutos. Deben aplicarse en forma situacional, solo cuando se presente la oportunidad. Ellos hacen el bien porque quieren evitar el karma malo o la retribución indeseada. En definitiva, no hay bien ni mal. «La moralidad es imposible en estado espiritual» porque «si deseas algo para ti mismo, aun lineamientos o principios, ya te has separado del Uno (y además, todo es como debe ser). Todos los juicios de valor: bueno y malo, correcto e incorrecto, pertenecen a un nivel inferior de conciencia que desaparece cuando llegamos a ser uno con el Uno y todo con el Todo». (Todas las citas de Mark Satin, New Age Politics, A Delta Book, Nueva York, 1979, pp. 103, 104, 198).

Por ejemplo, proclamar que la razón no se aplica a la realidad final es también contraproducente. Afirmar: «La razón nada puede decirnos acerca de Dios», es una declaración racional (significa que es verdadera o falsa, pues esa es la esencia de toda lógica) o no lo es. En vista de ello, parece ser una declaración razonable que la razón no nos dé información acerca de Dios, salvo que precisamente lo hizo. Eso acaba de decirnos que no podemos usar la razón. De modo que tenemos que usar la razón para negar el uso de ella, lo que hace lógica una realidad inevitable. Si el panteísta evita esto diciendo que esa no era una declaración racional, entonces no tenemos por qué creerla ya que no pasa de ser una charla incoherente, como esas canciones sin sentido que entonan los niños de dos años.

Es más, los panteístas creen que hay una realidad absoluta e inmutable (Dios). También creen que podemos llegar a percatarnos de que somos Dios. Sin embargo, si llego a comprender algo, es que cambié. Pero Dios no puede cambiar. Por lo tanto, todo aquel que «llega a percatarse de que es Dios, ¡no lo es!» El Dios inmutable siempre supo que es Dios.

Además, debemos cuestionar por qué «la ilusión» de la materia nos parece tan real. Si la vida en un mundo material es un sueño de nuestra propia creación, ¿por qué tenemos esa pesadilla? ¿Por qué las relaciones físicas siguen produciendo niños? ¿Por qué los devotos de la Ciencia cristiana, que niegan la realidad de la materia y rechazan el dolor, siguen sufriendo y muriendo al dar a luz? (El Ministerio de Salud cerró la maternidad que tenían en Los Ángeles debido al alto número de muertes que ocurrían allí.) Aun los panteístas más devotos, que supuestamente han dominado la vida en el mundo, siguen viviendo con las limitaciones físicas como comer o moverse de un sitio a otro. Mark Twain señaló esta contradicción, del dicho al hecho, en su tratado sobre la Ciencia cristiana:

«¿Nada existe sino la mente?»

«Nada—respondió la doncella—.Todo lo demás carece de sustancia, todo lo demás es imaginario».

Le pasé un cheque imaginario y me entabló una demanda por dinero sustancioso. ¡Resulta incoherente!9

La falta de fundamento moral en el panteísmo es completamente insatisfactoria. No solo lo deja a uno sin reglas ni guías para actuar, sino que, en realidad, fomenta la crueldad en aras de la expansión espiritual. Eso se advierte gráficamente en la tradicional falta de interés social en India. Si la gente sufre debido a su karma (la ley de causa y efecto que determina el destino, que no debe confundirse con la culpa moral), ayudar a la persona es obrar contra Dios. Esto le impediría al individuo cancelar su deuda kármica y demostraría que sigo atado al mundo más que indiferente a él. De ahí que sea mejor ignorar el sufrimiento que hacer algo por aliviarlo. La acción que trasciende lo bueno y lo malo iguala al mal con el bien.

PANENTEÍSMO: ¿Y SI EL MUNDO ES EL CUERPO DE DIOS?

El panenteísmo es la cosmovisión intermedia entre el panteísmo y el teísmo; también se le conoce como teología procesal. Afirma que Dios es al mundo lo que el alma al cuerpo. Como en el teísmo, el mundo necesita a Dios para existir, pero al igual que en el panteísmo, Dios también necesita al mundo para expresarse a sí mismo. Así que, aunque en un sentido Dios está más allá del mundo, en otro, Él también es el mundo. Lo que está más allá de nuestra esfera se hace sentir (concretándose a sí mismo) en el mundo. De modo que Dios siempre cambia como cambia el mundo. Él está en el proceso de llegar a ser todo lo que puede ser. Esta es una cosmovisión reciente desarrollada por filósofos del siglo veinte, como Alfred North Whitehead, Charles Hartshorne, Schubert Ogden y otros, pero se basa en ideas señaladas por Platón. Ninguna religión importante suscribe el panenteísmo, pero actualmente es enseñado en algunos seminarios cristianos. El movimiento feminista lo respalda parcialmente y es usado por la teología liberacionista de los marxistas sudamericanos y sudafricanos.

PANTEÍSMO

PANENTEÍSMO

Dios es el universo

Dios está en el universo

Dios no es personal

Dios es personal

Dios es infinito

Dios es realmente finito

Dios es etemo

Dios es realmente temporal

Dios es inmutable

Dios es realmente mutable

Dios y las criaturas son idénticos

Dios y las criaturas no son idénticos

¿QUÉ CREEN LOS PANENTEÍSTAS ACERCA DE DIOS Y EL MUNDO?

Dios tiene dos polos: uno primordial, el cual es eterno, inmutable, ideal, que trasciende el mundo; y otro consecuente, temporal, cambiante, real e idéntico al mundo. La naturaleza primordial de Dios es su polo potencial: lo que Él puede ser; la consecuente es lo que Él realmente es en el momento. De manera que el mundo no es diferente de Dios, sino que es uno de Sus polos. El polo potencial habita el mundo tal como el alma mora en el cuerpo. Ahí se materializa. Así, el mundo es lo que, precisamente, Dios ha llegado a ser. Debido a eso, Dios nunca es realmente perfecto; solo está en proceso de perfección. Para llegar a ser «más» perfecto necesita nuestra ayuda, como escribió Hartshorne:

En su último estado concreto, Dios es «hecho» —o producido— conjuntamente por Él y el mundo, en estados independientes previos. No somos simplemente «cocreadores» con Dios del mundo sino, en último análisis, cocreadores con Él, de Él mismo.10

El mundo crea a Dios justo como Él crea al mundo, como la gráfica de Maxwell Escher (que se ve en la página anterior), que muestra dos manos dibujándose una a otra. Dos polos en el mismo ser. El eterno dilema, pues ningún polo puede existir sin el otro en momento alguno; y el polo potencial, por ser infinito, nunca puede llegar a concretarse por completo en ámbito finito. De modo que Dios es «como era en el principio, es ahora y será siempre, mundo sin fin».

El pensamiento procesal y los evangélicos

El panenteísmo no es simplemente una discusión académica sin efectos en la gente común y corriente. Su influencia ya se siente en la comunidad cristiana. La Escuela de Teología Perkins de la Universidad Metodista del Sur —donde enseña Schubert Ogden— es adepta a la teología procesal, como lo es la Escuela de Teología Clairmont —donde enseñan John Cobb y David Griffin. Son varios los pensadores influyentes de la comunidad evangélica que han concluido que Dios no es eterno e infinito, sino perdurable en el tiempo; criterio publicado por Nicholas Wolterstorff, Clark Pinnock y Staniey Grenz. Aunque estos autores no han aceptado una cosmovisión completamente panenteísta, le han dado importantes concesiones al permitir que Dios cambie. Ya que si tiene algún potencial de cambio, no puede ser entonces el ser necesario de quien hablamos en el capítulo anterior.

¿QUÉ CREEN LOS PANENTEÍSTAS EN CUANTO AL MAL?

Debido a las limitaciones de Su polo real, Dios no es omnipotente sino que dirige al mundo solo mediante Su influencia. Pero no todo el mundo reconoce o está controlado por Su influencia, de modo que existe el mal. Dios no puede controlarlo, ni garantizar que alguna vez lo eliminará. Sin embargo, creen que el mal abre nuevas posibilidades para que Dios se autorealice, presentando nuevas oportunidades para crecer y llegar a ser perfecto, de modo que el mal no es necesariamente indeseable. Hay algunos aspectos en los cuales Dios no quiere eliminar el mal.

¿QUÉ CREEN LOS PANENTEÍSTAS ACERCA DE LOS VALORES?

Al igual que los teístas, los pensadores procesales sostienen que los valores se arraigan en la naturaleza de Dios, pero como ella es diferente en ambas cosmovisiones, también difiere la naturaleza de sus valores. Puesto que Dios cambia constantemente, también cambian los valores. Puede haber cierto ideal del bien en la naturaleza primordial de Dios, pero lo que debe interesarnos es crear belleza en nuestras vidas en el mundo real, sin referirla a algún imaginario estado futuro de las cosas. Nunca esperemos crear perfección, al contrario esforcémonos en hacer más bien. Es entonces cuando los valores se definen solo en términos generales, por ejemplo: estética, cuyo uso es muy frecuente. Como escribe Hartshorne: «El único bien que es intrínsecamente bueno, bueno en sí mismo, es la buena experiencia; y su criterio es la estética. La armonía y la intensidad tratan de resumirla … ser ético es procurar la optimización estética de la experiencia para la comunidad».11 Con esta norma, evitamos las disputas y el aburrimiento tanto en la comunidad como en nosotros mismos. La amabilidad conduce a la belleza y la armonía, mientras que la crueldad a la fealdad y la discordia. La preocupación produce intensidad, y su opuesto es la apatía. Todas las normas morales deben derivarse de estos principios y adaptar su influencia para mejorar la experiencia presente.

TEÍSMO

PANENTEÍSMO

Dios es el creador del mundo

Dios es el director del mundo

El mundo es diferente de Dios

El mundo es lo mismo que el cuerpo de Dios

Dios gobierna el mundo

Dios coopera con el mundo

Dios es independiente del mundo

Dios es interdependiente con el mundo

Dios es inmutable

Dios está cambiando continuamente

Dios es absolutamente perfecto

Dios es constantemente perfeccionado

Dios es infinito y eterno

Dios es efectivamente finito y temporal

Dios es absolutamente uno

Dios tiene dos polos

¿CÓMO DEBEMOS RESPONDER AL PANENTEÍSMO?

El panenteísmo ve a Dios en íntima relación con el mundo; capaz de incorporar a su sistema el pensamiento científico moderno con toda facilidad. Uno debe plantearse con sencillez, cómo empezó a formarse todo el sistema; algo así como: «¿Qué fue primero: el huevo o la gallina?» Si el polo potencial vino antes que el real, ¿cómo se materializó alguna vez? El polo real no pudo haber venido primero porque no tenía potencial para llegar a ser. Los panenteístas dirían que siempre existieron juntos, pero entonces tenemos que encarar el hecho de que el tiempo no puede retrotraerse infinitamente al pasado.

La única respuesta sería que algo más creó la esfera completa. Se precisó un creador tras el proceso, como Maxwell Escher al trazar las manos que se dibujan eternamente una a otra. Se necesitó un Dios trascendente para crear una gallina que pusiera huevos. Además, ¿cómo se puede saber que todo está cambiando si no hay un parámetro inmutable para medir el cambio? Debido a que nos movemos junto con la tierra, no nos percatamos de que el planeta rota sobre su eje ni que gira en torno al sol. Parece que estuviéramos quietos. Lo mismo pasa si lanzamos al aire una pelota, en línea recta ascendente, dentro de un avión. No notamos que la pelota va viajando, en realidad, a unos ochocientos kilómetros por hora, porque nos vamos moviendo a la misma velocidad. Solo estamos seguros de que algo se mueve cuando lo medimos por algo que no se mueve. Así que, ¿cómo sabremos que todo cambia sin mirar algo que no cambia? El panenteísmo carece de explicaciones porque sostiene que aun Dios cambia constantemente.

DEÍSMO FINITO: ¿Y SI DIOS NO ES TODOPODEROSO?

El panenteísmo no es la única cosmovisión que sostiene que Dios está sujeto a limitaciones. El deísmo finito afirma que Dios se parece mucho al Dios cristiano, salvo que no es perfecto: Dios es limitado en poder y naturaleza. Esta cosmovisión ha sido sostenida por muchos desde Platón a la fecha, pero nunca fue adoptada por una religión en particular, aunque recientemente Rabbi Kushner la popularizó con su libro When Bad Things Happen to Good People [Cuando a los buenos les ocurre lo malo]. A causa de la muerte prematura de su hijo, este autor concluyó que «Dios quiere que el justo lleve una vida pacífica y feliz pero, a veces, no puede hacerlo … hay algunas cosas que están fuera del control de Dios».12

POLITEÍSMO ANTIGUO

El siguiente cuadro muestra las similitudes de los dioses de tres culturas diferentes. Los romanos sencillamente adaptaron la mitología griega; los dioses noruegos fueron inventados de modo independiente y no equivalen a los otros. Es interesarte notar que cada uno tiene un padre, una madre y un hijo preferido que encama los ideales de su cultura.

Ámbito

Griego

Romano

Noruego

Dios Padre

Zeus

Júpiter

Odin

Mabre

Hera

Juno

Frigga

Luz, verdad

Apolo

Apolo

Balder

Caza,

Artemisa

Diana

Freyer

cosechas

Afrodita

Venus

Freya

Belleza,

Hermes

Mercurio

Hámdall

amor

Poseidón

Neptuno

Mensajero

Ares

Marte

Tyr

Mar

Guena

¿QUÉ CREE EL DEÍSMO FINITO ACERCA DE DIOS?

Concuerdan básicamente con los teístas en que Dios está más allá del mundo al cual ha creado. No pueden afirmar que Él es perfecto o infinito en poder y naturaleza. Los deístas finitos argumentan que el universo finito solo necesita una causa finita y que la imperfección del universo exige una fuente imperfecta.

¿QUÉ CREEN LOS DEÍSTAS FINITOS SOBRE EL MUNDO?

Creen que fue creado por Dios, de la nada o de alguna materia preexistente. Sin embargo, no creen que el diseño del mundo sea perfecto. La naturaleza parece tener violentas alteraciones críticas como los volcanes, los tornados y los terremotos. Estos son males naturales que Dios, evidentemente, no pudo quitar del sistema. La mayoría de los deístas finitos no creen que Dios obre milagros.

¿QUÉ CREEN LOS DEÍSTAS FINITOS RESPECTO AL MAL?

La existencia del mal es la razón principal de esta cosmovisión. El rechazo panteísta a la realidad del mal les repugna, y la explicación de Leibniz de que este es el mejor de todos los mundos posibles, los ha llevado a la conclusión de que: «Si este es el mejor de todos los mundos posibles, Él debe tener varios problemas reales». Como lo expresa Peter Bertocci:

Si Dios es omnipotente y, por lo tanto, creador de tanto mal, ¿cómo puede ser bueno? O si es bueno y no concibió el mal, ¿puede ser omnipotente en el sentido definido? ¿No será que hay algo fuera del control de su buena voluntad que es la fuente del mal del mundo?13

Es la única manera en que entienden el mal: que Dios no puede controlarlo.

¿QUÉ CREEN LOS DEÍSTAS FINITOS SOBRE LOS VALORES?

No hay consenso acerca de este tema en sus escritos. Platón creía en los valores intrínsecos y la moral absoluta. William James file el padre del pragmatismo norteamericano y, para él, cualquier cosa conveniente estaba bien. No hay conexión necesaria entre los valores y esta manera de ver a Dios porque Él puede, o no, haber establecido el orden moral. Es decir, establecer el orden moral puede o no estar dentro de sus limitaciones.

¿CÓMO DEBEMOS RESPONDER AL DEÍSMO FINITO?

Esta cosmovisión ve el mal de manera muy realista, y plantea una pregunta muy buena: «¿Cómo puede reconciliarse la presencia del mal con la existencia de un Dios todopoderoso y todo amor?» Sin embargo, al igual que cualquier otra cosa finita, un Dios finito necesita una causa. Además, un Dios imperfecto no es digno de ser adorado ni venerado.

No obstante, el Dios perfecto e infinito no tiene estos problemas y es capaz de vencer el mal puesto que tiene tanto el deseo como la habilidad para hacerlo (véase capítulo cuatro para una discusión completa).

POLITEÍSMO: ¿Y SI HAY MUCHOS DIOSES?

El politeísmo afirma que hay muchos dioses finitos que imperan en reinos separados del universo. Los dioses de la antigua Grecia, Roma y Noruega son buenos ejemplos de esta cosmovisión. Cada dios tenía un cierto dominio y era adorado como supremo solo en ese aspecto. Por ejemplo, Poseidón era el dios griego del mar; la persona oraba a él para navegar seguro. Pero para triunfar en la guerra debían orar a Ares. El politeísmo no se confina a la antigüedad. David L. Miller, profesor de religión en la Universidad de Siracusa, Estados Unidos, dice que Occidente ya no busca un solo principio de unidad y que «la muerte de Dios ha dado lugar al nacimiento de los dioses».14 Y cita el interés creciente por las antiguas tradiciones politeístas, lo que algunos llaman neopaganismo. Uno de esos grupos, en Breckenridge, Texas, configuró su adoración conforme al panteón de los dioses escandinavos que aparecieron en la película The Vikings, de 1959, donde actuaba Kirk Douglas. La religión politeísta más grande y de mayor crecimiento en los Estados Unidos de Norteamérica hoy es el mormonismo. Aunque su aparato de relaciones públicas quiere hacernos creer que son solo otra denominación cristiana, su doctrina dice algo diferente:

¡Dios mismo fue una vez como nosotros; es un hombre exaltado y entronizado en los cielos y más allá! … Entonces, aquí es la vida eterna —conoce al verdadero, único y sabio Dios; y aprende cómo ser dios tú mismo … igual que hicieron todos los dioses antes que tú.15

¿QUÉ CREEN LOS POLITEÍSTAS ACERCA DE DIOS?

Los politeístas rechazan la idea de un solo Dios que gobierna sobre todas las cosas y, en cambio, se enfocan en la multiplicidad y el caos del mundo para demostrar que hay muchos dioses con planes a veces, discordantes. Algunos politeístas dicen que los dioses surgen de la naturaleza, otros que fueron, una vez; hombres. Los mormones plantean una regresión infinita de dioses que engendran dioses, de modo que todos ellos son «espíritus hijos de un padre eterno» y «descendencia de una madre eterna»,16 pero sin primera causa de existencia. Todos los dioses tienen un comienzo pero no tienen fin. En el caso de las deidades antiguas, sus conductas no siempre son propias de sus estados exaltados, pues es característico verlos peleando, vengándose y engañando tanto a dioses como a hombres.

¿QUÉ CREEN LOS POLITEÍSTAS ACERCA DEL MUNDO?

Según ellos, el universo es eterno o hecho de materia eterna. El Libro de Abraham, una obra mormona, dice: «Y entonces dijo el Señor: Descendamos. Y descendieron al comienzo y ellos, esto es, los dioses, organizaron y formaron los cielos y la tierra»(4.1) Al material utilizado para formar la tierra, Joseph Smith lo llamó elemento, cierta materia caótica que «no tuvo principio ni puede tener fin».17 La naturaleza puede ser considerada como poseedora de principios vitales, los cuales explican por qué le es posible haber dado nacimiento a los dioses (por ejemplo: Afrodita, que surge de la espuma del mar). Pero este principio vivificante también explica el caos de la naturaleza, puesto que las diferentes fuerzas pelean entre sí.

¿QUÉ CREEN LOS POLITEÍSTAS RESPECTO AL MAL?

El mal es parte necesaria de la naturaleza. Los griegos vieron el mal en la primera lucha por el poder entre los dioses, lo que resultó en la creación de modo que el mundo fue una mezcla del bien y del mal desde el comienzo. El mormonismo afirma que el mal es necesario para el progreso y la existencia de todo, pues sin oposición no hay desafío qué superar en las opciones morales.

¿QUÉ CREEN LOS POLITEÍSTAS EN CUANTO A LOS VALORES?

Algunos dicen que las leyes morales son dadas por los dioses y que ellos castigan a quienes las transgreden. Otros afirman que la idea de leyes absolutas proviene del monoteísmo y es ajena a su sistema orientado a muchos dioses; Estos, como David Miller, prefieren una ética relativista. Los valores no pueden ser absolutos, dice, porque «la verdad y la falsedad, la vida y la muerte, la belleza y la fealdad, el bien y el mal están entretejidos para siempre en forma inextricable».18 En todo caso, la motivación principal para hacer el bien es el interés propio.

¿CÓMO DEBEMOS RESPONDER AL POLITEÍSMO?

La multiplicidad del mundo y sus fuerzas destacadas por el politeísmo son muy reales; se han desarrollado algunas imágenes y expresiones maravillosas de las luchas humanas contra estas fuerzas. Pese a todo, el politeísmo se afirma en sus propios principios. Si los dioses no son eternos, sino que vienen de la naturaleza, entonces no son trascendentes. ¿Por qué adorar algo que no es trascendente? Sería mejor adorar a la naturaleza misma que dio nacimiento a los dioses; sin embargo, eso sería panteísmo (el hinduismo es, en realidad, una religión politeísta que reconoce la unidad definitiva y trascendente a todos los dioses). También se plantea el problema de la noción del universo eterno. La prueba del comienzo del universo se trata en los capítulos dos y diez. Por último, resulta cuestionable la naturaleza antropomórfica de los dioses politeístas. Debemos esperar cierto parecido entre Dios y el hombre, pero ¿debemos también imponerle la imperfección humana a Dios? Esto disminuiría Su valor y lo juzgaría indigno de ser adorado. Este aspecto hace que los dioses parezcan demasiado hechos a la imagen del hombre.

Estas seis cosmovisiones representan seis maneras diferentes de considerar la realidad. Para sus adherentes, son un filtro por el cual interpretan todo lo que los rodea. Al igual que la persona que usa anteojos con vidrios pintados de rosado verá todo color de rosa, todo lo que vemos está coloreado por nuestra cosmovisión.

Mostramos algunas razones para rechazar cada una de las seis cosmovisiones examinadas en este capítulo, pero eso no hace que el cristianismo sea verdadero por deficiencia. El argumento presentado en el capítulo dos establece la existencia del Dios cristiano y de su creación (ambas son necesarias para distinguirla como teísmo). En el capítulo cinco agregaremos la otra marca distintiva del teísmo: la intervención milagrosa, pero antes debemos tratar una de las objeciones más comunes al teísmo: el problema del mal.

[1]

 

 

1 Friedrich Nietzsche, Joyfull Wisdom, Frederick Unger Publishing Co., Nueva York, 1960, pp. 167–168, sección 125.

2 Véase Marx and Engels on Religion, ed. Reinhold Niebuhr, Schocken, Nueva York, 1964, p. 295.

3 Thomas Jefferson, Jefferson Bible, ed. Douglas Lurton, Wilfred Funck, Nueva York, 1943, p. 132.

4 «Kena» The Upanishads: Breath of Eternal, Mentor Books, Nueva York, 1957, pp. 30–31.

5 D.T. Suzuki, Zen Buddhism, ed. William Barret, Doubleday Anchor Books, Garden City, NJ, 1956, p. 88.

6 Mary Baker Eddy, Miscellaneous Writings, Trustees under the Will of Mary Baker G. Eddy, Boston, 1926, p. 27.

7 Swami Prabhavananda, The Spiritual Heritage of India, Vedanta Press, Hollywood, 1963, p. 65.

8 Swami Prabhavananda y Christopher Isherwood, «Apendix II: The Gita and War», en el Bhagavad Gita, The New American Library, Inc., Bergerfield, NJ, 1972, p. 140.

9 Mark Twain, Christian Science, Harper and Brothers Publishers, New York, sin fecha, p. 38.

10 Charles Hartshorne, A Natural Thelogy of Our times, The Open Court Publishing Co., La Salle, IL, 1967, pp. 113–114.

11 Charles Hartshorne, «Beyond Enlightened Self-Interest: A Metaphysics of Ethics», Ethics 84, abril 1974, p. 214

12 Harold S. Kushner, When Bad Things Happens to Good People, Avon Books, Nueva York, 1981, pp. 43, 45.

13 Peter Bertocci, Introduction to Philosophy of Religion, Prentice Hall, Inc., Nueva York, York, 1953, p. 398.

14 David L. Miller, The New Polytheism: The Rebirth of Gods and Goddess, Harper and Row, Nueva York, 1974, p. 4.

15 Joseph Smith, Jr., The History of The Church of Jesus Christ of Latter-Day Saints, Deseret Book Co., Salt Lake City, 1976, 6:305–306.

16 Bruce R. McConkie, Mormon Doctrine —A Compendium of the Gospel, Bookcraft, Salt Lake City, 1966, p. 516.

17 Joseph Smith, Jr., Teachings of the Prophet Joseph Smith, ed. Joseph Fielding Smith, 4th ed., The Deseret News Press, Salt Lake City, 1938, p. 345.

18 Miller, op. cit., p. 29

[1]Geisler, N., & Brooks, R. (1997). Apologética: Herramientas valiosas para la defensa de la fe (41). Miami, FL: Editorial Unilit.

¿Existe Dios?

¿EXISTE DIOS?

 

ARGUMENTOS A FAVOR DE LA EXISTENCIA DE DIOS

Tradicionalmente se usan cuatro argumentos básicos para probar la existencia de Dios: cosmológico, teleológico, axiológico y ontológico; vocablos técnicos que definimos así: argumento a partir de la creación (cosmos significa creación); argumento a partir del diseño o propósito (telos significa propósito); argumento a partir de la ley moral (axios significa juicio); y, el argumento a partir del ser (ontos significa ser).

Historia del argumento a partir de la creación

Pablo dijo que todos los hombres conocen acerca de Dios «porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó. Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa» (Romanos 1:19–20). Platón es el primer pensador conocido que desarrolló todo un argumento basado en la causalidad. Aristóteles siguió su línea. Los filósofos musulmanes Al Farabi y Avicenna también recurrieron a este tipo de razonamiento, al igual que el pensador judío Moisés Maimónides. En el pensamiento cristiano, Agustín, Santo Tomás, Anselmo, Descartes, Leibniz, y otros hasta nuestros días, lo hallaron valioso y lo han hecho el argumento más ampliamente conocido de la existencia de Dios.

El argumento a partir de la creación

La idea básica de este argumento es que, así como hay un universo, este debió ser causado por algo más allá de él mismo. Esto se basa en la ley de la causalidad, la cual dice que todo objeto finito es causado por otro diferente a él. Este argumento asume dos formas distintas que trataremos por separado. La primera indica que el universo necesita una causa inicial; la segunda, que necesita otra causa actual para continuar existiendo.

El universo fue causado en el principio

Este argumento afirma que el universo es limitado porque tuvo un principio, y que tal principio fue originado por algo más allá del universo mismo. Esto puede formularse de la siguiente manera:

  1. El universo tuvo un comienzo.
  2. Lo que tiene un comienzo debe haber sido causado por otra cosa.
  3. Por lo tanto, el universo fue causado por otra cosa, y esa causa fue Dios.

Para evitar esa conclusión algunos dicen que el universo es eterno; que nunca tuvo comienzo, que siempre existió y nada más. Carl Sagan señaló: «El cosmos es todo lo que es, fue alguna vez, o será».1 Pero tenemos dos respuestas a esa objeción. La primera de ellas es que la prueba científica respalda fuertemente la idea de que el universo tuvo un comienzo. El punto de vista que casi siempre sostienen quienes proclaman que el universo es eterno —llamada teoría del «estado constante» conduce a algunos a creer que el universo está produciendo constantemente átomos de hidrógeno a partir de la nada.2 Sería mucho más sencillo creer que Dios creó el universo a partir de la nada.

Además, el consenso de los científicos que estudian el origen del universo es que éste se formó de una manera súbita y cataclísmica, lo que llaman teoría del Big-bang o la Gran Explosión. La prueba principal de que el universo tuvo un comienzo es la segunda ley de la termodinámica, que afirma que el universo se está quedando sin energía utilizable. Es decir, que si está agotándose, no puede ser eterno. «Alguien tuvo que darle cuerda para que se esté acabando». Otra prueba del Big-bang es que todavía podemos encontrar radiación de esa explosión y ver el movimiento que ha causado (véase capítulo diez para más detalles). Robert Jastrow, fundador y director del Instituto Goddard de Estudios Espaciales de la NASA, dijo: «Debe haber una explicación lógica del explosivo nacimiento de nuestro universo; y si existe, la ciencia no puede hallar cuál es esa explicación. La pesquisa científica del pasado termina en el momento de la creación».3

Más allá de la evidencia científica que demuestra que el universo empezó, hay una razón filosófica para creer que el mundo tuvo un punto de partida. Este argumento muestra que el tiempo no puede regresar a la eternidad pasada. Se ve que es imposible pasar por una serie infinita de momentos.

Uno puede imaginarse que pasa por un número infinito de puntos sucesivos en el vacío, moviendo el dedo de un punto a otro, pero el tiempo no tiene dimensiones ni es imaginario. Es real, y cada momento que pasa consume tiempo que no podemos recuperar; es más que pasar el dedo a través de un número interminable de libros en una biblioteca. Uno nunca llega al último libro. Aunque piense que lo ha hecho, siempre puede agregarse uno más, otro y otro … Uno nunca puede terminar una serie infinita de objetos materiales.

Si el pasado es infinito (lo cual es otra manera de decir: «Si el universo siempre hubiera existido sin un comienzo»), nunca habríamos podido pasar por el tiempo para llegar a hoy. Si el pasado es una serie infinita de momentos y justo ahora es donde termina, habríamos pasado por una serie infinita, y eso es imposible. Si el mundo nunca hubiera tenido un principio, no habríamos podido llegar a hoy. Pero llegamos a hoy; de modo que el tiempo debe haber empezado en algún punto particular del pasado y hoy ha llegado a un tiempo definido desde entonces. Por lo tanto, el mundo es un hecho finito, después de todo, y necesita una causa para su comienzo.

Dos clases de series infinitas

Hay dos clases de series infinitas: una es abstracta y otra concreta. La serie infinita abstracta es un infinito matemático. Por ejemplo, como cualquier matemático sabe, hay un número infinito de puntos en una línea entre el extremo A y el B, no importa cuán corta o larga sea la línea. Digamos que los puntos son dos sujetalibros separados por un metro. Ahora, como todos sabemos, aunque haya un número infinito de puntos matemáticos abstractos entre los dos sujetalibros, no podemos poner un número infinito de libros entre ellos, ¡no importa cuán delgadas sean las páginas! Tampoco importa cuántos metros de distancia pongamos entre los sujetalibros, pues, de todos modos, no podemos poner un número infinito de libros entre ellos. De manera que si las series infinitas matemáticas abstractas son posibles, no lo son las series infinitas reales.

Ahora que sabemos que el universo necesitó una causa para su comienzo, prosigamos con la segunda forma del argumento, la cual muestra que también necesita una causa para continuar existiendo.

El universo necesita una causa para su existencia continua

Algo nos mantiene existiendo precisamente ahora, en este momento, para que no desaparezcamos sin más ni más. Algo ha causado no solo que el mundo sea (Génesis 1:1) sino que también continúe y conserve su existir en el presente (Colosenses 1:17). El mundo necesita tanto una causa originadora como una causa conservadora. En cierto sentido, es la pregunta más elemental que podemos hacer: «¿Por qué hay algo en vez de nada?» Eso puede plantearse de la siguiente manera:

  1. Las cosas finitas, cambiantes, existen. Por ejemplo, yo. Debo existir para negar que existo; de modo que, de una u otra manera, debo existir realmente.
  2. Cada cosa finita, cambiante, debe ser causada por otra cosa. Si es limitada y cambia, no puede existir independientemente. Si existiera independiente o necesariamente, debería haber existido siempre sin ninguna clase de cambio.
  3. No puede haber un regreso infinito de estas causas. Es decir, uno no puede seguir explicando cómo esta cosa finita causa esta otra, la que a su vez causa otra cosa finita, y continuar con lo mismo. En realidad, eso es posponer indefinidamente la explicación. Eso no explica nada. Además, si hablamos de por qué existen cosas finitas en el presente, no importa cuántas causas finitas pueda uno alinear como explicación puesto que, a su debido momento, habrá una causa que origine su propia existencia, lo que es simultáneamente efecto de esa causa. Eso carece de sentido. Por lo tanto, ningún regreso infinito puede explicar por qué existo hoy.
  4. En consecuencia, debe haber una primera causa incausada de toda cosa finita cambiante que existe. Este argumento muestra por qué debe haber una causa conservadora, presente, del mundo pero no nos dice mucho sobre qué clase de Dios existe. ¿Cómo sabemos que esta causa es realmente el Dios de la Biblia?

DOS ASPECTOS DE LA CREACIÓN

Argumento a partir del propósito (diseño)

Este argumento, como otros que mencionaremos brevemente, razona a partir de un aspecto específico de la creación, para ir luego al Creador que lo puso ahí. Argumenta a partir del diseño al Diseñador inteligente.

  1. Todo diseño implica un diseñador.
  2. Hay un gran diseño en el universo.
  3. Por lo tanto, debe haber un Gran Diseñador del universo.

Conocemos la primera premisa por experiencia. Cada vez que vemos un diseño complejo sabemos, por esa experiencia, que provino de la mente de un diseñador. Los relojes implican relojeros, los edificios suponen arquitectos, las pinturas implican pintores, los mensajes codificados presuponen un emisor inteligente. Siempre tenemos esa expectativa porque la vemos ocurrir una y otra vez. Esta es otra manera de establecer el principio de la causalidad.

Además, mientras mayor el diseño, mayor su diseñador. Los castores construyen represas con troncos pero nunca han hecho una como la de Hoover, en Colorado, E.U.A. De igual manera, si sentamos mil simios ante una máquina de escribir nunca escribirán un Hamlet. No obstante, Shakespeare lo hizo en el primer intento. Mientras más complejo el diseño, mayor la inteligencia requerida para producirlo.

Historia del argumento a partir del diseño

«Porque tú formaste mis entrañas; tú me hiciste en el vientre de mi madre. Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; estoy maravillado, y mi alma lo sabe muy bien» (Salmo 139:13–14). William Paley (1743–1805), en respuesta al nacimiento de la «Ilustración» y del método científico, insistía que si alguien encontraba un reloj en un campo, concluiría correctamente que hubo un relojero, debido al claro diseño. Lo mismo debía decirse del diseño encontrado en la naturaleza. El escéptico David Hume llegó a aseverar ese argumento en su libro Dialogues Concerning Natural Religion [Diálogos acerca de la religión natural], como hicieron otros pensadores. Sin embargo, hubo tanto oponentes como defensores de esta teoría. El clásico defensor fue William Paley, y el oponente más famoso, David Hume.

Aquí debemos mencionar que hay una diferencia entre los patrones sencillos y el diseño complejo. Los copos de nieve o los cristales de cuarzo tienen patrones sencillos, repetidos una y otra vez, aunque se debe a causas naturales por completo. Por otro lado, no encontraríamos frases escritas en piedras si no existieron seres inteligentes que las escribieran. Eso no ocurre de manera natural. La diferencia radica en que los copos de nieve y los cristales de cuarzo tienen un simple patrón repetido. Pero el lenguaje comunica información compleja, no la misma cosa una y otra vez. Esta información compleja acontece cuando se dan condiciones definidas a los elementos naturales. Por lo tanto, un minero no se sorprende cuando ve pequeñas piedras redondas en un arroyo, porque la erosión natural las redondea de esa manera. Pero si encuentra una punta de flecha, deduce que un ser inteligente modificó deliberadamente la forma natural de la piedra. Advierte aquí cierta complejidad que las fuerzas naturales no explican. Ahora bien, el diseño del cual hablamos en este argumento es uno complejo y no simples patrones; mientras más complejo sea el diseño, mayor la inteligencia requerida para producirlo.

Aquí es donde entra la siguiente premisa. El diseño que captamos en el universo es complejo. El universo es un intrincado sistema de fuerzas que obran en conjunto para el beneficio integral del todo. La vida es un desarrollo muy complejo. Una sola molécula de ADN, el «ladrillo» elemental de toda vida, lleva la misma información que un tomo de una enciclopedia. Nadie que vea una enciclopedia tirada en un bosque, dudaría en pensar que tuvo una causa inteligente, de modo que cuando encontramos una criatura viva compuesta de millones de células construidas por ADN, debemos presuponer que, de igual manera, tiene una causa inteligente detrás. Aun más claro es el hecho que algunas de estas criaturas vivas son inteligentes también. Hasta Carl Sagan reconoce que:

«El contenido de información que hay en el cerebro humano, expresado en bits, puede ser comparable con el número total de conexiones entre las neuronas: aproximadamente cien trillones, o sea 100.000.000.000.000, de bits. Si esa información se escribiera, digamos en español, llenaría unos veinte millones de tomos, tantos como hay en las bibliotecas más grandes del mundo. Ese equivalente a veinte millones de libros yace en la cabeza de cada uno de nosotros. El cerebro es un lugar muy grande en un espacio muy pequeño … La neuroquímica del cerebro, asombrosamente activa, es el circuito de una máquina mucho más maravillosa que cualquiera que los seres humanos hayan diseñado».4

Algunos objetan este argumento basándose en el azar. Dicen que cuando se lanzan los dados, puede darse cualquier combinación. Sin embargo, esto no es muy convincente por varias razones. Primero, el argumento del diseño no es en verdad un argumento a partir del azar sino, precisamente, del diseño mismo, que sabemos tiene una causa inteligente por nuestras repetidas observaciones. Segundo, la ciencia se basa en la observación repetida, no en el azar; por lo cual esta objeción planteada al argumento del diseño o propósito no es científica. Finalmente, aunque hubiera un argumento aleatorio (probabilístico), las posibilidades indican que es mucho más probable que haya un diseñador. Un científico calculó la probabilidad de que una sola célula animal surgiera por pura casualidad en 1 en 1040000. Las probabilidades de que un ser humano, infinitamente más complejo que una célula, surja al azar son demasiado bajas para calcularlas. La única conclusión razonable es que hay un Gran Diseñador tras el diseño del mundo.

El argumento a partir de la ley moral

Pueden plantearse argumentos similares basados en el orden moral del universo, más que en su orden físico. Estos postulan que la causa del universo debe ser moral, además de poderosa e inteligente.

  1. Todos los hombres son conscientes de una ley moral objetiva.
  2. Las leyes morales suponen un Legislador de ellas.
  3. Por lo tanto, debe haber un supremo Legislador moral de la ley.

Este argumento sigue también el principio de la causalidad en un sentido, pero las leyes morales son diferentes a las naturales que ya examinamos. Las leyes morales no describen lo que es, prescriben lo que debe ser. No son sencillamente una descripción de la manera en que se comportan los hombres, ni se conocen observando lo que ellos hacen. Si lo fueran, nuestro concepto de moralidad sería, por cierto, diferente. Las leyes morales nos dicen, en cambio, lo que los hombres deben hacer, háganlo o no. Así que, todo «deber» moral procede de más allá del universo natural. No se puede explicar con nada de lo que sucede en el universo, ni se puede reducir a lo que hacen los hombres en el universo. Trasciende el orden natural y requiere una causa trascendente.

Historia del argumento moral

Este argumento no ganó prominencia sino hasta comienzos del siglo diecinueve, luego que se publicaran los escritos de Emanuel Kant. Este insistía en que no había forma de acceder al conocimiento absoluto de Dios, y rechazaba todos los argumentos tradicionales sobre su existencia. Sin embargo, aprobó el planteamiento moral, no como prueba de la existencia de Dios, sino como forma de mostrar que es un postulado necesario para la vida moral. En otras palabras, no podemos saber que Dios existe, pero debemos actuar como si existiera para que la moral tenga sentido. Pensadores posteriores a Kant, refinaron el argumento para demostrar que hay cierta base racional de la existencia de Dios en la moralidad. También se ha intentado refutar la existencia de Dios basándose en la moral e ideas procedentes de Pierre Bayle y Albert Camus.

Algunos alegarán que esta ley moral no es realmente objetiva; que es solo un juicio subjetivo que procede de los postulados sociales. No obstante, este punto de vista no considera el hecho de que todos los hombres reconozcan las mismas cosas malas (como el asesinato, la violación, el robo, la mentira). Además, la crítica que este criterio plantea se parece mucho a un juicio subjetivo porque dice que nuestros juicios de valor son erróneos. Ahora bien, si no hubiera una ley moral objetiva, entonces no podría haber juicios de valor correctos ni erróneos. Si nuestras perspectivas acerca de la moralidad son subjetivas, entonces las de ellos también lo son. Pero si afirman efectuar una declaración objetiva sobre la ley moral, entonces presuponen que hay una ley moral en el acto mismo de tratar de negarlo. Quedan así atrapados en ambos sentidos. Hasta su declaración «nada sino» exige conocer «más que», lo que muestra que se adhieren, secretamente, a alguna norma absoluta que trasciende los juicios subjetivos. Por último, hallamos que aun aquellos que dicen que no hay orden moral, esperan ser tratados con equidad, cortesía y dignidad. Si uno de ellos planteara esta objeción y le replicáramos con un: «¡Cállese! ¿A quién le interesa lo que usted piensa?», comprobaríamos que cree que hay algunos «deberes» morales. Cada uno espera que los otros sigan algún código moral, hasta aquellos que pretenden negarlos. La realidad es que la ley moral es un hecho innegable.

¿Igual, diferente o similar?

¿Cuánto nos parecemos a Dios? ¿Cuánto puede decirnos un efecto acerca de su causa? Algunos dicen que el efecto debe ser exactamente el mismo que su causa. Las cualidades del efecto, tales como la existencia o la bondad, son las mismas que las de su causa. Si eso fuera cierto, todos deberíamos ser panteístas, porque todos somos Dios, eternos y divinos. Otros, reaccionan diciendo que somos diferentes de Dios totalmente, que no hay similitud entre lo que Él es y lo que somos nosotros. Pero eso significaría que no tenemos conocimiento positivo de Dios; solo podríamos decir que Dios es «no esto» y «no aquello», y jamás qué es Él. Lo equilibrado es afirmar que somos similares a Dios: lo mismo, pero en una manera diferente. La existencia, la bondad, el amor, todo eso significa lo mismo para nosotros y para Dios. Nosotros lo tenemos en forma limitada, en cambio Él es ilimitado. De modo que podemos decir qué Dios es, aunque en algunas cosas debamos también decir que no es limitado como nosotros: es «eterno», «inmutable», «incorpóreo», etc.

Argumento a partir del ser

Un cuarto argumento intenta demostrar que Dios debe existir por definición, y señala que cuando accedemos a la noción de qué es Dios, la idea supone necesariamente la existencia. Hay varias formas de este argumento, pero veamos solo la idea de Dios como Ser perfecto.

  1. Toda la perfección que se pueda atribuir al ser más perfecto posible (concebible) debe atribuírsele a Él (de otro modo, no sería el ser «más perfecto posible»).
  2. La existencia necesaria es una perfección atribuible al Ser más perfecto.
  3. Así que, debe atribuirse la existencia necesaria al Ser más perfecto.

Historia del argumento a partir del ser

Cuando Dios le reveló su nombre a Moisés, dijo: «YO SOY EL QUE SOY», dejando muy en claro que la existencia (el ser) es su principal atributo (Éxodo 3:14). Anselmo de Canterbury, monje del siglo XI, usó esta idea para formular una prueba de la existencia de Dios a partir de la noción de Dios, sin tener que buscar la evidencia en la creación. Anselmo se refirió a ella como «prueba a partir de la oración», porque pensaba en ella mientras meditaba en la idea de un ser perfecto; de aquí, el nombre del tratado donde se expone esta prueba: el Monologium, que significa orar en un solo sentido, En el Proslogium, otra de sus obras, Anselmo dialoga con Dios sobre la naturaleza, y también desarrolla un argumento a partir de la creación. Este argumento, en filosofía moderna, se encuentra en las obras de Descartes, Spinoza, Leibniz y Hartshorne.

Par responder la primera cuestión, la existencia necesaria significa que algo existe y no puede no existir. Cuando decimos esto de Dios, significa que para Él es imposible no existir. Esta es la clase más perfecta de existencia porque no puede dejar de ser.

Este argumento logra demostrar que nuestra idea de Dios debe incluir la existencia necesaria, pero no comprueba que Dios exista de modo real. Demuestra que debemos pensar en Dios como existente necesariamente; pero no prueba que exista necesariamente. Este es un error que ha confundido a mucha gente, por el que uno no debe sentirse mal. El problema es que solo habla de la manera en que pensamos acerca de Dios, y no existe o no, en realidad. Debería reformularse de esta manera:

  1. Si Dios existe, lo concebimos como un Ser necesario.
  2. Por definición, un ser necesario debe existir sin poder no existir.
  3. Por lo tanto, si Dios existe, debe existir sin poder no existir.

Es como decir: Si hay triángulos, deben tener tres lados. Por supuesto, puede que no haya triángulos. El argumento jamás supera ese «si» inicial. Nunca llega a probar la gran cuestión que afirma responder. La única manera de hacer que ese argumento pruebe que Dios existe es introducir subrepticiamente el argumento a partir de la creación, lo cual puede ser útil porque demuestra que si hay Dios, existe en forma necesaria. Eso hace diferente esta noción de Dios en cuanto a otras maneras de concebirlo, como veremos más adelante.

Todos los caminos conducen a una causa

Hemos visto que todos los argumentos tradicionales se apoyan, en última instancia, en la idea de la causalidad. El argumento a partir del ser necesita la confirmación de que algo existe y que en ese algo se encuentra la perfección y el ser. El argumento a partir del diseño presupone que el diseño fue causado. Igualmente, la moralidad, la justicia y la verdad, son propios de argumentos que creemos tuvieron una causa como recurso básico que demuestra la existencia de Dios, pues, como dijera un estudiante, es el argumento «causamológico».

Ahora la pregunta del millón: Si todos estos argumentos tienen alguna validez pero se apoyan en el principio de causalidad, ¿cuál es la mejor manera de probar que Dios existe? Si responde: «El argumento a partir de la creación», está en la pista correcta. Pero, ¿y si combinamos estos argumentos en un todo uniforme que pruebe qué clase de ser es Dios, y asimismo su existencia? A esto nos dedicaremos en las siguientes páginas.

¿QUÉ CLASE DE DIOS EXISTE?

Si queremos demostrar que Dios existe y que es el Dios de la Biblia, debemos comprobar que todas las cosas planteadas por los argumentos mencionados son verdaderas. Cada una contribuye algo a nuestro conocimiento de Dio, y en conjunto forman un cuadro que solo puede corresponder al único y verdadero Dios.

DIOS ES PODEROSO

El argumento a partir de la creación prueba no solo que Dios existe sino que tiene poder. Solamente un Dios con increíble poder puede crear y sostener todo el universo. Su energía tiene que ser mayor que toda la que haya tenido a su disposición la creación completa, pues Él no solo causó todas las cosas sino que las mantiene juntas y existentes, e incluso sostiene su propia existencia. Eso es más poder de lo que podemos imaginar.

DIOS ES INTELIGENTE

Hasta Carl Sagan reconoce que el diseño del universo es muchísimo más que lo que el ser humano puede concebir. El argumento a partir del diseño nos demuestra que aquello que causó al universo no solo tuvo gran poder sino además gran inteligencia. Dios conoce las cosas inclusive las que no podemos entender. Esto abre la posibilidad de que Dios sepa todas las demás cosas, no obstante nos ocuparemos de eso más adelante. Por ahora baste decir que Dios, al menos, sabe todo lo que hay que saber acerca de la manera en que pensamos, porque diseñó nuestros cerebros.

DIOS ES MORAL

La existencia de la ley moral en la mente de un Legislador tal nos demuestra que Dios es un Ser moral. Él no está por encima de la moralidad (como algunos reyes piensan que lo están), ni por debajo de ella (como una roca). Dios es moral por naturaleza. Esto significa que parte de lo que sabe es la diferencia entre lo bueno y lo malo. Pero avancemos un paso más: No solo es moral; Él es bueno. Sabemos que la gente también fue parte de su creación, y que ella mantiene el reflejo de Su imagen. Que las personas siempre esperen un trato mejor que las cosas así lo demuestra. Aun el que niega el valor de la gente, espera que valoremos su opinión como persona. Pero aquello que crea cosas buenas debe ser bueno en sí mismo (una causa no puede causar lo que no es). Así pues, Dios no es solo moral sino que es bueno.

DIOS ES NECESARIO

El argumento a partir de la idea del ser necesario puede no probar que Dios existe, pero ciertamente nos dice mucho acerca de Él en cuanto sabemos que existe (por el argumento a partir de la creación). Dijimos que la existencia necesaria significa que Él no puede no existir —de modo que no tuvo comienzo ni fin. Pero también significa que Él no puede «llegar a ser» en otra forma. Él debe ser necesariamente como es. No puede devenir en algo nuevo. Eso elimina todo cambio de su ser. Él es inmutable. Sin cambio. El tiempo no puede, porque es solo una manera de medir el cambio, por tanto Él es eterno. Es más, dado que el ser necesario no puede no ser, Él no puede tener límites. Un límite significa «no ser» en algún sentido, y eso es imposible, porque Él es infinito. Además, no puede limitarse a categorías como «aquí y ahora» porque al ser ilimitado debe estar en todas las partes en todos los tiempos, por lo tanto, es omnipresente. Todos estos atributos se entienden cuando comprendemos que Él es necesario.

El cambio puede ser en esencia, como transformar un perro en caballo; o accidental, como transformar una morena en rubia. Los cambios esenciales modifican aquello que define a una cosa; los accidentales cambian solo los detalles pequeños. Dios no cambia su esencia porque eso significaría no existir (recuerde: Su esencia es existir). Él no puede cambiar ningún detalle suyo porque todo lo que es está envuelto en su existencia. Por lo tanto, es inmutable.

Pero esa necesidad también nos dice algo sobre sus atributos. Debido a ella, Él puede tener solo aquello que tiene necesariamente. Eso significa, como hemos visto, eterno, inmutable e infinito. Así que, aun cuando el argumento a partir de la creación nos dice que Él tiene poder, el argumento a partir del ser muestra que es poder perfecto e ilimitado. El argumento a partir del diseño nos dice que es inteligente, pero su necesidad nos informa que su conocimiento es eterno, inmutable e infinito. El orden moral sugiere que Él es bueno, pero la perfección de su ser quiere decir que debe ser todo bueno en forma perfecta e ilimitada. Todo lo que Dios es debe serlo de acuerdo a su naturaleza; así que su poder, conocimiento y bondad son tan perfectos como su ser.

DIOS ES ÚNICO

Hemos dicho que Dios es todopoderoso, omnisciente, todo bueno, infinito, increado, inmutable, eterno y omnipresente. Pero, ¿cuántos seres como ése puede haber? Él es una clase de «único» por definición. Si hubiera dos seres ilimitados, ¿cómo distinguirlos? Si no tienen límites que definan dónde termina uno ni dónde empieza el otro —de igual manera—, ninguno podría «empezar» o «terminar». Solo puede haber un ser infinito y no otro.

DIOS ES SEÑOR SOBRE LA CREACIÓN

El argumento a partir de la creación hace más que probar que Dios existe; también demuestra que es el Creador. No hay manera de distinguir dos criaturas infinitas, pero Dios es distinto al mundo finito que ha hecho. Todo el argumento a partir de la creación fundamenta que el universo no puede explicar su propia existencia — que no es Dios. Ese mismo punto puede alegarse si consideramos a un individuo. Existo, pero no tengo manera de responder por mi propia existencia. Queda dolorosamente claro que mi ser no es necesario —puedo dejar de existir en cualquier momento, y el mundo sigue adelante sin mí. Puedo encontrarle sentido a mi existencia solo si reconozco un ser infinito, una causa necesaria para mi vida: Aquel que me da el ser. Él tiene control sobre la creación en cuanto es todopoderoso y omnisciente Creador. Dios no solo existe, sino también su creación.

DIOS ES YAHVÉ

¿Es este el Dios de la Biblia? Dios le dijo su nombre a Moisés en la zarza ardiente: «YO SOY EL QUE SOY» (Éxodo 3:14). Eso significa que la característica principal del Dios de la Biblia es la existencia. Su naturaleza misma es existir. Cualquiera puede decir: «Yo soy lo que soy», pero solamente Dios puede decir: «YO SOY EL QUE SOY». Él es el «YO SOY». La Biblia también lo llama eterno (Colosenses 1:17; Hebreos 1:2), inmutable (Malaquías 3:6; Hebreos 6:18), infinito (1 Reyes 8:27; Isaías 66:1), todo bondad (Salmos 86:5; Lucas 18:19), y todopoderoso (Hebreos 1:3; Mateo 19:26). Puesto que todo es lo mismo, en todos los aspectos, y no puede haber dos seres infinitos, este Dios que nos señala el argumento es el Dios de la Biblia.

ALGUNAS OBJECIONES

SI TODO NECESITA UNA CAUSA, ENTONCES ¿QUÉ CAUSÓ A DIOS?

Esta pregunta se plantea muy a menudo. El problema es que la gente no escucha bien lo que decimos. No dijimos que todo necesita una causa; indicamos que todo lo que tiene un principio necesita una causa. Solo los entes finitos necesitan una causa. Dios no tuvo comienzo; Él es infinito y necesario. Dios es la causa incausada de todas las cosas finitas. Si Él necesitara una causa, empezaríamos con una regresión infinita de causas que nunca respondería la pregunta. Tal como son las cosas, no podemos preguntar: «¿Quién causó a Dios?» porque Dios es la primera causa. No se puede ir más allá de lo primero.

SI DIOS CREÓ TODAS LAS COSAS, ¿CÓMO SE CREÓ A SÍ MISMO?

Nuevamente, solo los seres finitos necesitan causas. Los seres necesarios no. Nunca dijimos que Dios es un ser autocausado pues eso es imposible. Sin embargo, podemos hacer de esta objeción un argumento en pro de Dios. Solo hay tres clases posibles de seres: autocausados, causados por otro e incausados. ¿Cuáles somos nosotros? Imposible que seamos autocausados respecto a la existencia; no podemos traernos a la existencia a nosotros mismos. Ser incausado significa que somos seres infinitos, eternos, necesarios, y no somos eso; de modo que debemos ser causados por otro. Y si somos causados por otro, ¿qué clase de ser es ese? Repito, imposible que sea autocausado, pues si lo fuera, supondría otro que lo cause, lo cual conduce a una regresión infinita; así que Él debe ser incausado.

LAS DECLARACIONES ACERCA DE LA EXISTENCIA NO SON NECESARIAS

Algunos críticos han intentado una prueba ontológica contraria a Dios, diciendo que no podemos hablar de Él en términos de verdades necesarias. Sin embargo, esa misma afirmación demuestra ser necesaria en cuanto a Dios, al decir que tales declaraciones no pueden hacerse. Ahora bien, es una declaración necesariamente verdadera o no lo es. Si lo es, el acto mismo de afirmarse prueba que es falsa, pues dice que tales declaraciones son imposibles. Si no es necesariamente verdadera, son posibles algunas declaraciones necesarias y la objeción se esfuma. Seamos justos: si pueden hacer declaraciones negativas sobre la existencia (Dios no existe), ¿por qué no podemos hacerlas positivas?

LA LEY MORAL ES ARBITRARIA O TRASCIENDE A DIOS

Bertrand Russell preguntaba de dónde derivó Dios la ley moral. Él afirmaba que esa ley, o trasciende a Dios, y que éste está sujeto a ella (y por ende, no es el bien definitivo), o es una selección arbitraria de códigos que se originaron en la voluntad de Dios. De modo que Dios o no es definitivo o es arbitrario; y en todo caso es indigno de ser adorado. Russell no logra agotar las posibilidades, por lo que podemos esquivar las derivaciones de este dilema. Nuestro punto de vista es que la ley moral se arraiga en la bondadosa y amante naturaleza de Dios. Esto no es algo que trasciende a Dios, sino que es inherente a Él. Es imposible que Dios desee algo que no concuerde con su naturaleza. Dios es bueno y no puede querer arbitrariamente el mal. Así que no hay dilema.

¿PUEDE DIOS HACER UNA MONTAÑA TAN GRANDE QUE NO PUEDA MOVERLA?

Este es otro cuestionamiento carente de significado. Pregunta: «¿Hay algo que sea más que el infinito?» Imposible, lógicamente, que algo sobrepase al infinito, ya que este no tiene fin. Lo mismo se aplica a preguntas como: «¿Puede Dios hacer un círculo cuadrado?» Es como si preguntara: «¿Cómo huele el azul?» Esto es un error categórico —los colores no huelen ni los círculos pueden ser cuadrados. Son imposibilidades lógicas que se contradicen a sí mismas cuando tratamos de pensar en ellas. La omnipotencia de Dios no significa que pueda hacer lo que es imposible, sino que tiene poder para hacer todo lo que es realmente posible, aunque sea imposible para nosotros. Puede controlar cualquier montaña que haga, poniéndola donde quiera y desintegrarla si lo desea. No se puede pedir más poder que ese.

SI DIOS NO TIENE LIMITES, DEBE SER: BUENO Y MALO, EXISTENTE Y NO EXISTENTE, FUERTE Y DÉBIL

Cuando decimos que Dios es ilimitado, queremos decir que es ilimitado en sus perfecciones. Ahora bien, el mal no es una perfección, sino una imperfección. Lo mismo es cierto en cuanto a la no existencia, la debilidad, la ignorancia, la finitud, la temporalidad, u otra característica que suponga limitación o imperfección. Podríamos decir que Dios es «limitado» respecto a que no puede acceder a limitaciones como tiempo, espacio, debilidad, mal; al menos no como Dios. Solo está «limitado» por su ilimitada perfección.

SI DIOS ES UN SER NECESARIO, TAMBIÉN LO ES EL MUNDO

Esto supone que un ser necesario debe hacer todo lo que haga necesariamente, pero nuestra definición era que Él debe ser todo lo que Él es. Todo eso que es en la naturaleza de Dios, es necesario, pero todo lo que Él hace lo extiende más allá de su naturaleza y lo hace por su libre albedrío. Uno ni siquiera puede decir que Él necesitara crear. Su amor puede haberle dado el deseo de crear, pero no exigió que lo hiciera. Él debe ser como es, aunque puede hacer lo que le plazca en la medida que no contradiga su naturaleza.

SI DIOS ES ETERNO, ¿CUÁNDO CREÓ AL MUNDO?

Esto plantea una cuestión confusa. Como seres finitos, podemos imaginar un momento antes del comienzo del tiempo, aunque en realidad no hubo tal cosa. Dios no creó al mundo en el tiempo; Él es responsable de la creación del tiempo. No hubo tiempo «antes» del tiempo. Solo hubo eternidad. La palabra «cuando» supone que hubo tiempo antes del tiempo. Es como preguntar: «¿Dónde estaba el hombre que saltó del puente?» ¿En el puente? Eso era antes de que saltara. ¿En el aire? Eso fue después que saltó. En esta pregunta, «cuando» supone que hay un punto concreto para una acción procesal. Saltar es el proceso que va del puente al aire. La pregunta respecto a la creación trata de introducir a Dios en el tiempo en vez de ponerlo en el inicio. Podemos hablar de la creación del tiempo pero no en el tiempo.

SI DIOS SABE TODO, Y SU CONOCIMIENTO NO PUEDE CAMBIAR, TODO ESTÁ PREDETERMINADO Y NO HAY LIBRE ALBEDRÍO

Saber qué harán los hombres con su libertad no es lo mismo que ordenar lo que deben hacer, contra su libre elección. El conocimiento de Dios no es necesariamente incompatible con el libre albedrío. No es difícil decir que Dios creó a los hombres con libre albedrío de modo que pudieran devolverle su amor, aunque Él sabe que algunos no lo decidirían así. Dios es responsable del hecho de la libertad, pero los hombres son responsables por sus actos de libertad. Dios puede aun persuadir a los hombres a que tomen ciertas decisiones, pero no hay razón para suponer que coercione una decisión que destruya la libertad. Él obra de manera persuasiva, no coercitivamente.

DIOS NO ES MÁS QUE UNA MULETA SICOLÓGICA, UN DESEO, UN REFLEJO DE LO QUE ESPERAMOS SEA CIERTO

Esta clase de argumento comete un grave error: ¿Cómo saben los hombres que Dios «no es más que» un reflejo, si no tienen un conocimiento superior? Para tener la seguridad de que el límite de la realidad es la conciencia del hombre y que nada hay más allá de ella, uno debe superar los linderos de esa conciencia. Pero si uno puede hacerlo, es que no hay límites. Esta objeción dice que nada existe fuera de nuestras mentes, pero para decir eso uno debe pasar los límites de su propia mente. Si la objeción fuera cierta, debería ser falsa. Se anula a sí misma.

Fue un ascenso prolongado, pero tenemos un firme argumento de que Dios —y no solo un Dios— existe. En este punto nos sentimos tentados a cruzarnos de brazos y sentarnos como si no hubiera otras preguntas que se pudieran formular. Sin embargo, apenas establecimos que este Dios existe; no hemos demostrado que sea cierto todo lo que la Biblia dice que Él hizo o dijo. Y de eso se trata el resto del libro. Además, no hicimos mucho por distinguir esta definición de Dios de cualquier otro concepto de Él. Esta será la tarea que abordaremos en el siguiente capítulo.

[1]

 

 

1 Carl Sagan, Cosmos, Random House, New York, p. 4.

2 Robert Jastrow, God and the Astronomers, Warner Books, New York, 1978, p. 99.

3 Ibid., p. 105.

4 Sagan, op. cit., p. 278.

[1]Geisler, N., & Brooks, R. (1997). Apologética: Herramientas valiosas para la defensa de la fe (17). Miami, FL: Editorial Unilit.

Carta recibida acerca de como pedir perdon segun Sam Margulies

Sam Margulies enumera seis elementos para disculparse o pedir perdón de forma efectiva a una persona. Comenta “si no quieres perder tu tiempo, debes incluir los seis”:

     1. Reconoce que has cometido una falta.

Necesitas decir “cometí un error y lo lamento.” No hay vuelta de hoja. Decir “ya pues, perdón” o “lamento pienses que cometí un error” será perder el tiempo. Admite cometiste un error y punto.

2. Reconoce que has lastimado sus sentimientos.

Igualmente debes expresar “cometí un error y lamento haberte lastimado.” “Lamento que te sientas así” no funciona. Necesitas relacionar tu falta a los sentimientos de la persona que afectaste.

 3. Muestra arrepentimiento.

Una muestra de remordimiento y arrepentimiento es la manera más congruente de demostrar que sabes responder ante los sentimientos heridos a la persona . Puedes decir “Cometí un error y lamento haberte lastimado. Me siento terrible por haberlo hecho.” Recuerda que es muy importante exista congruencia entre lenguaje verbal y no verbal.

4. Manifiesta tu intención de no volver a repetir la falta.

Esta parte será difícil si eres reincidente, pero al menos estarás reconociendo la necesidad e intención de reformarte. “Sé que en ocasiones soy insensible a tus necesidades, pero voy hacer lo posible para que no vuelva a suceder.”

5. Ofrece compensar el daño.

Si no sabes cómo compensar, pregunta. “¿Qué puedo hacer para arreglarlo?” o “¿Cómo puedo hacerte sentir mejor?” Recuerda que es sumamente importante en este punto cumplir lo que prometes, al menos quieras echar tu esfuerzo a la basura.

6. Pide perdón.

“Perdonar es un acto que libera al que perdona del coraje que siente.” Dependiendo de la gravedad de la ofensa puedes decir “¿me perdonas?” simplemente o si es muy grave “¿crees poder perdonarme?” Hacer esto desde luego es una habilidad que requiere de práctica. ¡Practica! Conforme lo hagas, poco a poco irás imprimiéndole tu estilo personal y mejorarás por saltos tu vida y tu relación con las personas.

Si no pides perdón por amor, pide perdón al menos por egoísmo, por tu propio bienestar.

 

 

Nota*

Sam Margulies es uno de los mediadores más experimentados en los Estados Unidos. Se ha involucrado en la mediación desde 1980 y en la práctica de la mediación de tiempo completo desde 1986. Él ha mediado cientos de conflictos civiles, incluyendo comercial, corporativa, asociación, construcción, empleo, lesiones personales y disputas de construcción. Él también ha mediado aproximadamente tres mil divorcios de muchas cuestiones complejas miles de millones de dólares.  Ha sido una panelista de mediación para el Tribunal de distrito de Estados Unidos de Nueva Jersey, la corte superior de Nueva Jersey, la Corte Suprema de Carolina del Norte, la National Association of Securities Dealers y la Asociación Americana de arbitraje.  Experiencia de formación de mediación desde 1983, Dr. Margulies ha participado en mediadores de divorcio de formación y ha llevado a cabo programas de formación de mediación civil desde 1992. En 1983, se convirtió en Presidente del Consejo de Nueva Jersey en la mediación de divorcio y diseñado el primer programa de capacitación práctica en la que instructores mediación divorcios bajo observación directa y supervisión de facultad. En 1990, Dr. Margulies se convirtió en director del Instituto para la resolución de disputas de la Facultad de derecho de Seton Hall. Ha enseñado en cursos de posgrado en la mediación en la Universidad de Carolina del Norte en Greensboro y ha proporcionado programas de formación especializada en negociación y mediación para las empresas y los sistemas educativos. Pertenencias profesionales: American Bar Association sección en disputa resolución Nueva Jersey Bar Association sección de miembro de Bar asociación profesional de disputa resolución Carolina del Norte, miembro de la Asociación de Carolina del norte de familia mediadores profesional y uno de los tres fundadores originales de los miembros de Academia de familia mediadores asociado, Nueva Jersey Asociación de Professional mediadores estadounidense arbitraje Asociación sociedad de profesionales en educación de resolución de disputas 1978 – J.D. Rutgers Law School 1971 – doctorado Political Science, Universidad de Oregon 1966 – M.A. International Relations, Universidad de Nueva York 1964 – psicología de licenciatura, otros ADR experiencia Dr. Margulies de Universidad de Nueva York ha servido como árbitro en numerosos casos de la Asociación Americana de arbitraje, así como en los numerosos asuntos contratados directamente por las partes.  Desarrolló primer programa de arbitraje de divorcio del Nueva Jersey en 1990 y ha servido como árbitro en numerosos divorcios.  También ha proporcionado negociación coaching para empresas y particulares.

Los Cinco lenguajes del Amor.

LOS CINCO LENGUAJES DEL AMOR

1. Palabras que ayudan.

Dijo en cierta ocasión Mark Twain “puedo vivir por dos meses con un cumplido, con un reconocimiento.” Si tomamos esto literalmente diríamos que con seis buenos cumplidos podríamos mantener su estado emocional en buenas condiciones por un año. Probablemente tu pareja necesite más que eso.  “La muerte y la vida están en poder de la lengua…”Proverbios 18.21Y no está hablando de la palabra del verdugo, sino del poder que hay en las palabras que pronunciamos sobre otras personas.

“La congoja en el corazón del hombre lo abate; más la buena palabra lo  alegra.” Proverbios 12.25

La verdad es que palabras de gratitud, de reconocimiento, de aprecio,  de ánimo, pueden ser una forma de expresar amor muy valiosa. ¿Qué  ambiente podría crearen nuestras relaciones una frecuencia de palabras como “Hay que ver qué guapa estas con esa ropa”, o “Gracias por  ayudarme con eso o aquello. “A veces, ya sea porque la crítica es lo más  fácil o porque la verdad es que nos satisface hablar con despotismo  decimos, “¿Vas a bajar la basura o esperas a que las moscas se la lleven al contenedor?” Sin embargo cuando recibimos palabras de ánimo o gratitud estamos mucho más abiertos a responder a los deseos  del otro que cuando recibimos una demanda cargada de criticismo.

 

  1. Palabras de ánimo

 

Animar significa “dar aliento.” Esa es una forma en que tus palabras pueden expresar tu amor. Todos nosotros tenemos áreas en las que nos  sentimos inseguros. Nos falta ese ánimo que nos impide hacer lo que  soñamos. Es muy dudoso que estemos usando plenamente nuestras capacidades y es seguro que sin ningún reconocimiento es imposible desarrollar todo nuestro potencial. Puede que en tu espos@ hayan capacidades sin desarrollar que en un sentido esperan de tus palabras para poder ponerse en marcha porque la inseguridad las detiene. A menudo el hombre, ocupado con su profesión y vocación, pasa por alto las capacidades que su esposa pueda tener sin desarrollar. A veces son la venida de los hijos los que impiden el desarrollo, pero nuestra indiferencia o desinterés puede ser igualmente una causa. Animarla con palabras, animarle a tomar un curso o a entrevistarse con estos o aquellos, son formas en que expresamos nuestro amor hacia ella.  Eso sí, dar ánimo requiere empatizar y ver el mundo desde la perspectiva del otro. Lo importante no es lo que nosotros consideramos importante, sino lo que nuestro cónyuge considera importante. No son nuestras aptitudes sino las de él o ella. No se trata de animar para que hagan nuestros pensamientos sino de animar para que cumplan sus perspectivas o esperanzas.

 

  1. Palabras amables

 

Por encima del contenido de nuestras palabras es nuestro tono el que da el significado. Una misma frase puede invitar a la intimidad o quebrar la comunicación. Las palabras pueden provocar casi irresistiblemente a la ira o pueden aplacar un enojo. Puedes incluso expresar ofensas o faltas de comportamiento de una manera que invite a la restauración en vez de a la discusión.

“La respuesta blanda quita la ira; más la palabra áspera hace subir el furor” Proverbios 15.1

Como humanos una de las palabras amables que necesitamos son las de perdón, pues seguro que de vez en cuando más o menos  involuntariamente nos ofendemos. Errores y ofensas del pasado una vez confesadas y perdonadas no han de salir de nuevo. Una actitud de juez implacable, de exigencia, de rencor, no puede construir una intimidad.

Para ello necesitamos el perdón. El perdón no es un sentimiento sino un compromiso. “Aunque quizás pueda necesitar todavía algún tiempo para curar mi herida esto no va a surgir entre nosotros como un conflicto.” Esta también es una amabilidad necesaria en nuestras palabras.

 

  1. Palabras en humildad

 

El amor pide, no exige. Si exijo me convierto en el padre y mi esposa en la niña de tres años que no sabe lo que debe hacer. Hemos de tener siempre en mente que en el matrimonio somos dos personas adultas e iguales, somos socios. Para construir una intimidad es necesario conocer los deseos y necesidades de la persona con la que deseamos tener esa relación. A veces podemos expresar nuestros deseos, preguntar por los suyos, pero siempre dando o pidiendo guía de cómo expresar amor, no presentando ultimátum.

Ni siquiera una madre dominante o un padre exigente pueden construir una intimidad con sus hijos si mantiene una actitud implacable, ¿cuánto menos con un adulto? Necesitamos dar la opción de elegir responder a nuestra petición o no. Ante la elección se puede responder en amor, pero ante la exigencia el amor se asfixia.

Puede que no seas un hombre o mujer de muchas palabras y esta forma de expresar afecto te sea muy difícil. Prueba a ver y anotar si es necesario palabras de ánimo que leas en libros o que veas en películas.

Cuando hables de tu espos@ ante otros habla con cumplidos hacia ella o el. Apoya a tu esposa cuando participa en una conversación con amigos.  Reconoce públicamente el apoyo o parte de tu esposa en los logros que has conseguido.

Las palabras son un vehículo muy importante para expresar afecto.  No obstante, aunque importante puede que no sea la forma más importante para ti. Ya sea por las circunstancias de nuestra niñez, ya sea por diferentes circunstancias que han podido desencadenar una falta de amor en la pareja, lo que para mí puede ser muy importante para ti no lo es. Entre las formas en que expresamos afecto hay otro segundo lenguaje.

 

2. Tiempo de calidad

 

Cuando hablamos de tiempo de calidad, hablamos de dar a alguien tu atención exclusiva. No se trata de sentarse en la tele juntos sino de que con la tele apagada, mirándose el uno al otro a los ojos se comparta una atención centrada en el otro. Significa ir a dar un paseo juntos, hacer cosas juntos pero con la atención dirigida plenamente el uno al otro. A veces en un restaurante puedes ver la diferencia entre unos novios y un matrimonio.

Los novios se miran a la cara, el matrimonio mira alrededor. Parece que el matrimonio va al restaurante a comer y no a estar juntos. Cuando damos nuestra atención en exclusiva estamos dando nuestro tiempo, estamos compartiendo y dando nuestra vida. Eso es una expresión de amor.

En el tiempo de calidad, lo que estamos forjando es una intimidad. Una intimidad que no tiene que ver con lo cerca que estemos físicamente uno del otro. Tampoco quiere decir sexo. Estamos hablando de enfocar nuestra atención el uno en el otro. Hablamos de unanimidad un aspecto central de este tiempo de calidad. Si un padre rueda una pelota jugando con su hijo de dos años, su atención no está en la pelota sino en el niño. Si además de rodar la pelota está hablando con un cliente por el móvil, aunque esté cerca de su hijo físicamente, no podemos hablar de unanimidad.  Cuando hablamos de enfocar la atención en el otro no estamos hablando de mirarnos a los ojos sin nada que decir o hacer. Hablamos de hacer cosas juntas, donde lo que hacemos no es lo importante sino que lo central es que estamos juntos en la actividad. Podemos jugar al tenis con nuestra pareja, subir a un monte. Entonces no importa quién gana, ni importa la altitud del monte que estamos subiendo. Lo que importa es lo que sucede en el plano emocional, estamos haciendo algo juntos.

Algunas variantes de esta forma de expresión de amor.

La conversación de calidad es una forma importante de pasar tiempo juntos de calidad. Hablamos de compartir experiencias, sentimientos, pensamientos, opiniones, deseos. Esto no es lo mismo que lo que hablábamos en el primer lenguaje de amor “palabras de ánimo.” Entonces hablábamos de lo que decimos. Ahora quizás nos referimos más a cómo escuchamos. Si amo a mi pareja, a mi hijo, necesito escucharle sin demandar que diga lo que yo pienso. Puedo opinar, puedo preguntar, pero sobre todo con respeto y sincera atención. Tristemente la conversación se puede volver en una competición de ideas. Esto no debe ser así, debemos construir un respeto mutuo que nos dé libertad para expresarnos.

 

ILUSTRACIÓN – Nuestro libro en cuestión habla de un marido que oía a su mujer de sus problemas en el trabajo. El, hombre de resolución, le decía, “debes hacer frente a tus problemas, hablar con tus superiores y confrontar el asunto.” Al día siguiente, ella volvía a expresar su desagrado en el trabajo. El preguntaba, “has hecho lo que te dije.” Ella bajaba la cabeza y la respuesta en silencio era que no. Al final, él exasperado le dijo, “pues no me vuelvas a hablar de ello, si no vas a hacer nada para solucionarlo no quiero oír más quejas.” Ella se retrajo de la relación hasta llegar a un punto de separación. El problema es que necesitamos ver que el matrimonio no es cuestión de ganar un argumento, de convencer al otro. A veces escuchar solamente puede hacer mucho. Quizás aún no vamos a estar de acuerdo, pero no por ello vamos a separarnos. La separación no es por diferencia de opiniones sino por ausencia de amor. El matrimonio no es un proyecto que hemos de llevar al éxito como una empresa. Es una relación. Aquí hay algunas sugerencias para la calidad de nuestras conversaciones.

1. Mantén un contacto visual con tu pareja cuando te está hablando.

2. No hagas otra cosa mientras escuchas, si es que quieres que eso sea una conversación de calidad.

3. Más allá de las palabras trata de comprender el corazón del que habla.

4. Observa el lenguaje corporal.

5. No interrumpas cuando el otro está hablando.

Para una buena conversación quizás también hemos de aprender a hablar. A veces no sabemos expresarnos de corazón. Hemos atrofiado la capacidad de expresar nuestros sentimientos y opiniones. Hay quienes en su crecimiento nunca se dio lugar para que expresaran sus sentimientos.

 

Para tener una relación de intimidad hemos de conocer nuestros sentimientos, poder expresarlos, y poder entender los del otro.  En cuanto a la expresión, también tenemos la influencia de nuestras diferentes personalidades. Hay quien recibe muchas experiencias en el día pero es feliz sin contarlas. Estas personas podrían ir en un viaje de Pamplona a Sevilla, hablar muy poco, y ser felices con ello. En el otro extremo hay quienes todo lo que entra por el oído o la vista tiene una expresión por la boca.

A menudo estos dos extremos se encuentran y se casan. Todo es estupendo, un gran comunicador con una buena oyente, o viceversa. Pero al cabo de 5 años de matrimonio el comunicador se levanta una mañana y dice, “bueno, realmente no le conozco.” El buen oyente, por otra parte dice, bueno, querría tener un descanso o que por una vez fuese escuchado. En estos casos debemos aprender nuevas formas de comportamiento. Nuestra personalidad realmente nos influencia, pero es sencillamente “cómodo” decir que nos controla. Sería positivo al menos intercambiar tres cosas al día el uno al otro. Y uno tendrá que aprender a escuchar y el otro a expresarse. Esto puede fraguar un buen comienzo de expresión mutua.

Otra forma de tener tiempo de calidad es planeando actividades juntos. Cuando uno de la pareja expresa su insatisfacción porque ya no se hacen cosas juntos, normalmente es un claro indicativo de que su necesidad es de tiempo de calidad. La actividad en un sentido es indiferente, la dictara el deseo de quien tiene la necesidad. Como ejemplo podemos tomar la de una pareja en que ella ha nacido en un hogar aficionado a la música clásica y el a la pop. Cuando se casen puede ser una buena expresión de amor el ir a un concierto. Con ello, o solamente estará expresando su afecto sino que constituirá un banco de recuerdos de donde se podrá surtir en los años venideros. “Te acuerdas cuando…?”  Hay actividades como plantar flores, lavar el coche, ir al monte, etc.

 

3 Recibir regalos.

 

Uno de los ingredientes más comunes en las relaciones humanas de las diferentes civilizaciones de la humanidad es el intercambio de regalos. ¿Puede ser que por encima de idiomas y costumbres el regalo es una expresión entendida por nuestra naturaleza humana como muestra de aprecio? Sí, es así. Y a veces no es lo costoso en dinero que el regalo pueda costar. Lo que importa es su significado. Alguien se ha acordado de ti y se ha tomado el trabajo de buscar algo que exprese su afecto por ti. Cuánto habla un regalo del día del padre. Qué recuerdos los trabajos manuales de los hijos. Probablemente podríamos considerar a los niños y sus iniciativas en traer regalos como una muestra de lo importante que es para ellos.  Si éste es el lenguaje de tu pareja o tu hijo, no importa si tú no has recibido regalos en tu infancia y por ello no estás habituado a hacerlo. De hecho esta es la forma de expresar amor más fácil de aprender. Por dónde empezar? Recuerda los regalos que ha mencionado, o los que has regalado y especialmente le han gustado. Entonces puedes ver qué tipos de regalos aprecia.

Quizás si tienes que entrar a considerar este lenguaje de amor, tendrás que redefinir para ti mismo el propósito del dinero. Hay quien el ahorro lo considera lo más satisfactorio que se puede hacer con el dinero. Tú te compras cosas ni para ti. Pero al hacer regalos estás invirtiendo en el tanque de amor de tu pareja. Eso es muy rentable. **)) Hemos también de amarnos a nosotros mismos.

Hay un regalo importante, es el de uno mismo. Por encima de cosas, uno mismo es quien ha de dars4e o las cosas perderán su significado. Una presencia física en tiempo de crisis es el regalo más importante que puedes dar. Y hemos de ser sensibles respecto a cuándo hacer esto. Podemos dar mucho tiempo pero sin el clímax fallamos puede que no se recuerde nada de lo que hayamos hecho. Por otra parte, si tú esperas que tu pareja esté presen5te en un momento importante, exprésalo. No esperes que lea tu mente.

En conclusión, lo cierto es que la esencia del amor es dar, y para algunos eso se materializa con muestras, gestos, objetos que se intercambian…

 

4 Servicio

 

Aquí entramos en un área que tristemente a menudo está rodeada de conflictos. El conflicto a veces viene de niños que aunque al crecer desean privilegios de adultos rehúsan crecer en las responsabilidades inmediatas de estudios, sus cuartos, y a veces su propia higiene. En otros casos son

Hombres que por haber sido servidos en su juventud asumen como un deber de sus esposas las tareas no sólo del hogar sino de sí mismos. En cualquiera de los casos, la esposa y madre acaba asumiendo un trabajo a menudo no reconocido y a veces no agradecido sino en cierta forma exigido.

En un contexto así es obvio que el amor tiene que tener un efecto real en el trabajo diario. Y para algunos o algunas, el trabajo o servicio es la forma principal en que se muestra amor. No podemos ignorar que detrás de una comida elaborada hay un amor que se expresa, y detrás de una demanda de ayuda hay una necesidad. Es cierto, peticiones dan dirección al amor para que puedan expresarse mientras que las demandas lo obstaculizan, pero normalmente reflejan una necesidad. Hemos de rechazar las demandas como nuestro medio de expresión u produciremos ira y distanciamiento. Pero si el otro lo expresa, debemos ser sensibles a ello.  El servicio se detiene por demandas. Las demandas surgen por fallar las expectativas, por desengaños.

**) Las listas a la hora de expresar necesidades son útiles, nos hacen ser correctos.

 

NOTA: Lo que hacemos antes de casarnos no es indicativo delo que hacemos después de casarnos.

Cuando el furor del enamoramiento pasa, volvemos a las personalidades que nuestros hogares, crecimiento, etc. Nos han forjado. Por una causa o por otra lo cierto es que el comportamiento cambiará.  Aprender este lenguaje quizás para algunos significará modificar estereotipos roles que hemos recibido por tradición. Antes, los estereotipos venían de nuestros padres. Ahora son los medios de comunicación han multiplicado los moldes o ejemplos. El resultado no es que no hay estereotipos sino que estos se han multiplicado. Hay más posibilidades para que no coincidamos en los ideales que tenemos el uno del otro y por ello debemos enfocarnos uno en el otro.

*) NOTA GENERAL – Quizás el problema comienza cuando llevamos años expresando amor y no lo recibimos. Entonces reflexionamos, somos amados o usados?

 

5 Contacto físico.

 

Un lenguaje muy evidente en nuestra constitución humana es el contacto físico. Sólo tenemos que ir a estadísticas médicas para constatar que bebés que han sido abrazados, cogidos, etc. tienen un mayor equilibrio emocional que quienes han estado solos por largos períodos de tiempo. En el mismo matrimonio, por supuesto, el contacto físico es muy importante. Para algunos es la forma principal en que se sienten amados.  Cuando hablamos de contacto físico por supuesto incluimos el sexo, pero no solamente hablamos de ello. La forma en que vamos a expresar afecto será determinada por quien amamos. No es lo que nosotros queremos sino lo que el otro quiere.

 

ILUSTRACION — Recuerdo en una celebración que unos invitados coreaban a los anfitriones “Qué se besen…” A lo cual accedieron. A ello se sucedió que la petición de los presentes se extendiese a parejas que estaban junto a los anfitriones. Ahí, el “macho ibérico” quería mostrar su carácter apasionado y frente a una esposa tímida, lo único que mostró fue su falta de consideración, y tras el beso casi forzado la esposa se tocaba las mejillas con una expresión de molestias por cómo su esposo le había sujetado el rostro. Ese beso más que expresar y ser recibido como amor fue una chulería barata que ahuyentó a la esposa y la ofendió en una manera importante. Eso también puede suceder sin gente delante o personas que nos digan “que se besen.”

A veces es cierto que la necesidad del varón de tener actividad sexual puede producir conductas que son realmente bruscas y desacertadas y pueden producir un sentir de “mujer objeto.” Pero muchas veces se ignora el poner la mano en el hombro, el rozarse cuando uno pasa junto al otro, el sentarse juntos a ver la televisión, el tomar la mano con cariñó, un beso al salir de casa, etc.

Todos somos conscientes de la importancia del sexo en la pareja.

Pero cuando esta es la principal forma en que uno de los dos expresa y entiende amor, no es desperdicio dedicar tiempo a conocerse y desarrollar una buena relación física.

Por otra aparte en los hijos igual pueden tener esta necesidad de ser abrazados, acariciados, etc.

Qué pasa cuando alguien nos rechaza la mano?

 

 CRISIS Y EL CONTACTO FÍSICO.

En un momento de crisis, nos abrazamos el uno al otro. Por qué? porque en realidad es un momento en que las palabras no sirven para comunicar la profundidad de nuestro sentir. Aún más para quien el contacto físico es la forma principal de percibir afecto, las palabras no serán suficientes. Solo abrazos y contacto físico suplirán la necesidad y se recordará por largo tiempo.

 

CONSIDERACIÓN GENERAL.- Cuando tenemos necesidad de afecto no hay comprensión…. hay esa necesidad.

 

Descubriendo tu lenguaje.

Los hombres normalmente tienen un deseo sexual, pero eso es por naturaleza, no siempre ha de ser eso. Algunas pautas para poder discernir tú lenguaje principal.

1. Qué te hace sentir amado más que otra cosa?

2. Mirando a lo negativo, qué te hace sentir menos amado? Qué te hiere más?

3. Qué he pedido más a mi esposa? Probablemente no lo hemos expresado bien si es que ha habido un desencuentro, pero nos habla de nuestras necesidades.

4. Qué escoges en forma natural para expresar tu afecto a tu esposa?

5. Cuando piensas en que tu esposo fuera ideal, en qué piensas

6. Cuando te enamoraste de tu esposo/a qué te hacía desear estar con ella.

7. Comenta con tu esposa o padres, cuál puede ser tu lenguaje principal.

Estas cosas nos pueden indicar cuál es nuestro lenguaje principal, pero no son determinantes. Puede que estemos imitando a nuestros padres y no mirándonos a nosotros mismos.

Puedes hacer una lista de los cinco por orden de prioridad. Es posible que sean dos los más importantes, pero eso no quiere decir que se lo pongas más difícil a tu pareja. Si esa es la tendencia es que más que lenguaje es egoísmo lo que tienes. Aquí no hay lugar para la tiranía. Hemos de sentirnos saciados con algo. Si tienes dos lenguajes quiere decir que hay más posibilidades con las que puedes contentarte en tu percepción de amor.  Hay dos tipos de personas que tendrán dificultad para ver su lenguaje principal. Primero aquel que ha tenido su tanque emocional lleno por mucho tiempo. Y por otra parte aquél que lo ha tenido tanto tiempo vacío que no recuerda lo que le hace sentirse amado.

 

Conclusión.

Hemos de ser conscientes que el amor es una elección, conlleva un esfuerzo por alguien sin esperar que nosotros mismos seamos gratificados con nuestras expresiones de amor. Cuando escogemos ex presar activamente nuestro amor en la forma del otro, realmente creamos un clima emocional propicio para hablar, e incluso para solucionar dificultades o errores del pasado. Si no adoptamos una actitud altruista el conflicto perdura y se puede empezar a buscar amor fuera de la relación. Por otra parte si nos sentimos amados tenemos fuerzas para obrar creativamente en nuestra relación y aún en nuestras metas y trabajos personales. Nos sentimos amados.  Sí, es cierto que aborrezcas lavar los platos o poner en marcha la lavadora. Es posible que sufras porque tu pareja se gasta el dinero y rehúses comprar detalles. Pero si es la forma en que la otra persona percibe que tú la amas entonces debes hacerlo.  Por otra parte, tenemos que ser agradecidos cuando nuestra pareja con o sin esfuerzo expresa su amor a nosotros.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

PREGUNTAS PARA COLOQUIO.

  1. Necesitamos comprender la importancia que tiene para nuestra pareja sentirse amado. Nuestra determinación a ayudar es necesaria para la relación.
  2. Mira en tu niñez. Te sientes amado por tus padres. En qué manera te ha influenciado eso?
  3. Qué fallos vez en la relación de tus padres. Mírate en comparación y vé si tú estás mejorando en ello.
  4. Piensa en los conflictos que tienes con tus relaciones. Puede ser porque no se sienten amados? Puede que tú mismo has reaccionado realmente por esa carencia de afecto?
  5. Has leído, escuchado algo acerca de cómo amar mejor a tu pareja o hijos y has puesto en práctica? Qué dificultades has encontrado en ello?
  6. Te sientes identificado con momentos en que has expresado amor y no te has sentido comprendido?
  7. Sobre mantener el tanque lleno. Qué cosas pueden llenar ese tanque? Primariamente tu hogar debe hacerlo, esposa, hijos.
  8. Recuerdas momentos en tu vida que has reaccionado y quizás el problema era falta de amor?
  9. Podemos comparar el matrimonio sin amor a un coche sin aceite?
  10. Sobre la experiencia de estar enamorados.
  11. En qué manera podrías traer sentimientos de ese período en tu vida normal de matrimonio?
  12. Hay algo que hayas hecho por tu esposa/o este mes en que hayas usado voluntad, esfuerzo, y hayas mirado por su provecho?
  13. Qué es alguien enamoradizo? Una persona de buen fondo o un egoísta?
  14. Palabras de ánimo
  15. Cómo es tu tono de voz promedio en casa? Usas más peticiones, guías o exigencias y ultimátum.
  16. Cuándo es la última vez que hemos admirado algo que nuestra esposa ha dicho?
  17. Tiempo de calidad.
  18. Es el nivel de vida el que nos fuerza a más horas de trabajo. Es el cambio de valores, o es el egoísmo o cinismo emocional.
  19. Cuándo ha sido la última vez que has escuchado con real atención sin dar tus opiniones sobre el asunto.
  20. Te expresas con claridad acerca de tus sentimientos?
  21. Haces actividades juntos?
  22. Recibir regalos
  23. Recibes más regalos que das?
  24. Piensas que regalos es tirar el dinero?
  25. Qué diferentes tipos de regalos hay?
  26. Servicio.
  27. Hay algo que hayas adoptado como hábito y no como algo ocasional para mostrar tu amor a tu pareja?
  28. Hay algo que no te guste y piensas que podría ser de ayuda a tu relación?
  29. Puedes recordar algún servicio hecho en el noviazgo? Qué impacto tuvo eso en ti? ¿Por qué ahora no es lo mismo?
  30. ¿Hay gozo en servir?
  31. Contacto físico.
  32. ¿Qué formas encuentras que puedes expresar esto? ¿Cuándo?ANILLO 600X400

Este mensaje puede salvarte la vida

ibrahim:

;)

Originalmente publicado en Revista Heme Aquí:

Acepta-a-Cristo-en-tu-corazon

¿Está usted buscando respuestas a las preguntas más difíciles de la vida?

En los próximos momentos, usted encontrará en la palabra de Dios muchas respuestas a preguntas que nadie mas puede contestar, solo Dios.

 ¿Cuáles son los pasos para que usted descubra estas respuestas vitales?

La Biblia declara en Juan 10:10 “El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.”

Darte vida abundante requiere un sacrificio supremo. Juan 3:16 dice lo siguiente: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.”

Dios desea tener una relación personal con usted, por eso ha dado a su único Hijo para darte vida eterna. Debes saber que hay una separación entre Dios y el ser humano por la…

Ver original 828 palabras más

El verdadero el carácter y conducta del amor.

amor mision 2014

Una descripción de la perfección del amor

1 Corintios 13:4–7

Nuestra sociedad confunde amor con sensualidad. A diferencia de la sensualidad, el tipo de amor de Dios es canalizado hacia otros, no hacia nosotros mismos, lo que es egoísmo. Esta clase de amor va en contra de nuestras inclinaciones naturales. Es posible practicar este amor sólo si Dios nos ayuda a poner a un lado nuestros deseos e instintos, al grado que podemos dar amor sin esperar nada en cambio. Cuanto más nos parezcamos a Cristo, más amor brindaremos a los demás.

No cabe duda de que el concepto de amor se puede explicar mejor por lo que no es. La primera línea de la descripción que entrega Pablo es positiva, las líneas siguientes son negativas, y la última afirmación es positiva. Pablo describe el amor en un párrafo con estructura poética (vv. 4–6).

El amor es paciente y es benigno,

el amor no es celoso, el amor no es jactancioso, no es arrogante.

El amor no se comporta indecentemente,

no busca lo suyo,

no se irrita,

no guarda un registro de los agravios recibidos,

no se goza en el mal,

sino que se goza en la verdad,

todo lo cubre,

todo lo cree,

todo lo espera,

todo lo soporta.

Nada de lo que aquí dice Pablo tiene sentido si olvidamos que no se trata de cualquier amor, sino del amor que recibimos de Dios y que Dios pone en nosotros, del AGAPE que es la clave del mensaje evangélico.

En la primera parte del capítulo, Pablo explicó qué sucede cuando no hay amor. Ahora trata de penetrar—hasta donde lo permite la mente humana—en la esencia del amor, en lo que realmente es. Tampoco hay aquí una definición, sino una enumeración de atributos y de características. La explicación es simple: el amor es de tal profundidad que no se lo puede explicar. Simplemente se lo vive. Las grandes experiencias (la maternidad, el enamorarse, la presencia de Dios, el abrirse los ojos de un ciego) no se pueden explicar con palabras, sino que es necesario experimentarlos. La vida y la muerte no tienen posibilidad de razonarse, y así es con el amor. El que nunca lo ha sentido no puede saber qué es. Lo que podemos decir de un padre ante su hijo, de un niño ante sus abuelos, de un joven ante su amada es sólo un buen ejemplo del amor de los amores, de lo que trata este capítulo. Por eso lo más que puede hacer Pablo es mencionar una serie de características, que no sólo lo describen sino que además nos ayudan a examinarnos.

La lista es de once aspectos que, en su conjunto, nos aproximan a la comprensión de lo que es el amor. Esa lista está agrupada, al parecer, en pares, excepto un caso.

El amor verdadero busca el bien de otros sin considerar sus méritos o falta de ellos. Las características que señala nos ayudarán a evaluar nuestras relaciones personales y a reconocer un sentimiento auténtico. Si no las tenemos, con toda seguridad que no existe una interacción correcta. Cada una de ellas podría introducirse con la frase “quien ama de verdad…” y pueden aplicarse para describir el vínculo que guardamos con nuestros familiares, cónyuge, novio o novio o con los creyentes de la iglesia.

 

4. El amor es paciente y es benigno, el amor no es celoso, el amor no es jactancioso, no es arrogante. Ser sufrido (“paciente”, makrothymia) es la capacidad de aguantar el agravio sin buscar el desquite. Muchos de los miembros de la iglesia de Corinto habían sufrido agravios (e.g., las demandas injustas [1 Corintios. 6:8] así como los pobres en las comidas comunitarias [11:21–22]). La respuesta de amor a esas injusticias, sería mostrar consideración y bondad. La envidia y la jactancia, sin embargo, parecen haber prevalecido como los dos extremos del mismo problema (e.g., divisiones [1:10; 3:3, 21], controversias acerca de los dones [12:14–25]). Los corintios no tenían el monopolio de la vanidad a pesar de que lo pareciera. fysioō aparece en sólo siete lugares del N.T., seis de los cuales se encuentran en esta carta (4:6, 18–19; 5:2; 8:1).

 

a. «El amor es paciente». El amor es sufrido, al ser paciente con las imperfecciones de la gente. El hombre amoroso es el que no pierde los estribos, dando rienda suelta al mal genio (paciencia). Paciente: Quien ama de verdad es paciente. Literalmente, quiere decir “lento para “enojarse”, que no se irrita con facilidad. En el Nuevo Testamento se usan dos palabras para expresar esta idea. La primera se refiere a la capacidad de aguantar la presión de una carga pesada, ya sea real o figuradamente, como cuando se está sufriendo una persecución intensa. La segunda señala la facultad de soportar a una persona insufrible, con quien cuesta gran esfuerzo llevarse bien. La actitud descrita en este caso es de la segunda clase, y nos capacita para sobrellevar a otros

El verbo griego que hemos traducido «es paciente» realmente quiere decir ser clemente con las ofensas e injurias que otros nos hacen. Significa que uno es lento para la venganza y lento para enojarse. Demuestra la determinación a ser longánimo con los rasgos desagradables del carácter de una persona y a exhibir paciencia que soporta. Así como Dios es paciente con nosotros, nosotros también debemos ser tolerantes con el prójimo (Mateo 18:26, 29).

 

b. «[El amor] es benigno». El amor es benigno , es decir activo en hacer el bien. Benigno:La persona que ama de verdad es bondadosa porque manifiesta misericordia y amabilidad hacia los demás, también el hombre activado por el amor es “bondadoso”. Esto quiere decir que no tan sólo aguanta el mal que se le haga sino que hace bien a los que quieren dañarlo. Las cualidades de paciencia y bondad expresadas por los verbos aquí empleados se ven unidas en otros escritos paulinos: Romanos 2:4; 2 Corintios 6:6; Gálatas 5:22; Colosenses 3:12. El hombre ha recibido la paciencia y la bondad de Dios por su carácter amoroso; es menester también que el hombre creyente procure emular esas mismas características dentro de sus posibilidades.

El verbo ser benigno sólo ocurre aquí en el Nuevo Testamento. Clemente de Roma escribió una epístola a la iglesia de Corinto, en la cual cita un dicho de Jesús que contiene el mismo verbo: «como usareis de benignidad, así la usarán con vosotros». El sustantivo benignidad aparece repetidamente en las epístolas de Pablo. Por ejemplo, después de colocar al amor como el primer fruto del Espíritu, Pablo menciona la paciencia y la benignidad (Gálatas 5:22).

Estas dos primeras muestras de amor son que “es sufrido, es benigno” (v. 4a). “Sufrido” se traduce también como “saber soportar” o “paciente”, y “benigno” como “bondadoso” o “servicial” (B. de J.). Creemos que Pablo comenzó por aquellas cosas que eran más necesitadas por parte de sus lectores de Corinto. Pero esa necesidad es algo universal y permanente. Quizá podemos ir más lejos y decir que quien ama como Cristo amó no necesita hacer un esfuerzo por soportar o servir con bondad, ya que eso surge naturalmente de su corazón.

SABER SOPORTAR (13:4a)

1.     El amor no elimina los motivos para necesitar de ello.

2.     Soportamos porque Cristo nos ha soportado.

3.     Soportamos porque el amor nos hace olvidar esos motivos.

 

 

 

c. «El amor no es celoso». El amor no tiene envidia; en razón de que no es posesivo y competitivo, sino que desea lo mejor para los demás. No es celoso: La persona que ama de verdad no tiene envidia, no sospecha, ni desconfía de quien ama. En Proverbios 31:11 se describe la forma en que funciona esta relación de amor genuino. El esposo deposita su confianza absoluta en su esposa, quien debido a su conducta ejemplar, no le da motivo para que dude de ella. Si queremos a alguien de verdad, nunca daremos lugar al recelo.

Los celos son un vicio al que hasta le hemos asignado un color: el verde. Sabemos que cuando alguien se pone verde por los celos, se avecina un problema. La Biblia está llena de ejemplos que muestran los efectos desastrosos que los celos tienen en las relaciones personales. Mencionemos unos cuantos: Caín tuvo envidia de Abel, y lo mató (Gn. 4:3–8); los hijos de Jacob tuvieron celos de José, y lo vendieron como esclavo (Gn. 37:11, 28); el sumo sacerdote y su séquito se llenaron de celos, y encarcelaron a los apóstoles (Hch. 5:17, 18); y los judíos se pusieron celosos de Pablo y Bernabé, y los echaron de Antioquía de Pisidia (Hch. 13:45–50).

Se puede derivar un sentido positivo de la palabra «celos», si se concibe como el deseo por proteger el honor personal. Por ejemplo, Dios es un Dios celoso, que manda a su pueblo a adorar a él solamente (Éx. 20:5; Dt. 5:9). Pero en el presente versículo, los celos son un vicio que es lo opuesto al amor. Por el contrario, el amor está libre de envidia.

 

d. «El amor no es jactancioso». Por lo tanto, no es jactancioso . El amor posee la cualidad de ocultarse, no hace ostentación de sí mismo. También el hombre bajo el dominio del amor no hace alarde de su persona o sus posesiones (ostentoso). El verbo empleado aquí no es usado por Pablo en otra parte de sus escritos. Eso sí, es un término usado a menudo por los filósofos estoicos en sus escritos sobre la moral. La arrogancia es expresada por Pablo, con estilo característicamente suyo, con la idea de estar “inflados” (4:6, 18, ; 8:119; 5:2). Cuando dice no es jactancioso esta característica se refiere a que la persona que ama no busca ser el centro de todo, sino que lo sea el ser amado. Cristo nos amó y por eso se entregó a sí mismo por nosotros.

Pablo usa un verbo que describe a una persona que es jactanciosa o fanfarrona. Este tipo de gente hace gala de su retórica para conseguir reconocimiento. Su conducta está marcada por el egoísmo, una actitud servil hacia sus superiores y condescendiente hacia sus subordinados. Un fanfarrón muestra que está orgulloso de sí mismo y de sus logros. Pero tal alarde carece de amor a Dios y al prójimo, siendo un pecado grosero. Además, la jactancia y la arrogancia van de la mano.

 

e. «[El amor] no es arrogante». El amor no es indecoroso, no trata a otros con arrogancia; no se comporta con rudeza, sino son cortesía y buenas maneras. • No se envanece. Quien de verdad ama no es arrogante; no se siente superior, ni es orgulloso.

En un contexto anterior, Pablo le aconsejó a los corintios: «que … aprendáis a no ir más allá de lo que está escrito, para que así ninguno se vuelva arrogante, prefiriendo a uno más que a otro» (4:6). Les instruyó a que obedeciesen la enseñanza de la Escritura, porque entonces podrán evitar la arrogancia. Por cierto, algunos de los corintios eran arrogantes y, pensando que Pablo no regresaría a Corinto, minaban su autoridad (4:18, 19; 5:2). Muchos estaban orgullosos de sus conocimientos. Pero Pablo los corrige, diciendo: «el conocimiento infla, pero el amor edifica» (8:1). Aparte del amor, el conocimiento degenera en arrogancia detestable. Con el amor, es una posesión valiosa. La arrogancia es egoísmo hinchado, mientras el amor es humildad genuina. La arrogancia está desprovista de amor y el amor no tiene arrogancia. De hecho, se excluyen mutuamente.

“El amor no tiene envidia, no es jactancioso” (v. 4b). El fondo aquí es la comparación entre lo que yo tengo y lo que tiene el ser amado. Lo que tiene el otro puede provocar mi envidia y lo que tengo yo pueden llevarme a la jactancia, aunque ni una cosa ni otra sean lo que deberia esperarse. Más bien, el que ama se alegra de lo que el otro tiene—aunque a él le falte—y pide sinceramente a Dios que conceda al hermano abundancia, honores y bendiciones. Al mismo tiempo, se cuida de no humillarlo exhibiendo aquello que ha recibido. La discreción y el saber qué debemos comentar de lo que nos ha sido concedido en dones, privilegios, cosas materiales, etc., es una prueba de amor.

Después aparece el único caso de una mención única: “no se envanece” (v. 4c). Da la impresión de que es sólo una reiteración de lo anterior. Otras traducciones nos hablan de un hombre engreído, orgulloso, arrogan te, que equivale a lo ya dicho y describen al que le gusta jactarse de lo que es o tiene. Por lo visto, era necesario insistir en esa idea.

EL CRISTIANO NO DEBE SER VANIDOSO (13:4c)

1.     Sabe que todo lo que tiene, viene de Dios.

2.     Sabe que lo ha recibido para provecho de los demás.

3.     Sabe que, si es vanidoso; hace mal a su prójimo.

 

 

5. El amor no se comporta indecentemente, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda un registro de los agravios recibidos.

En seguida, Pablo incluye cuatro descripciones del amor usando oraciones negativas: no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita y no guarda rencor. Lo “indebido” se expresaba en el problema de la participación de las mujeres en el culto de adoración (11:2–16); los desórdenes al celebrar la cena del Señor (11:17–22), y la confusión general en el culto de adoración (14:26–33). “No busca lo suyo” o sea la autosatisfacción, era un mal latente que se manifestaba al comer carne sacrificada a los ídolos (8:9; 10:23–24). Los que “no se irritan”, no llevan sus demandas a los tribunales (como lo vemos en 6:1–11). El amor “no guarda rencor”, aunque en Corinto había muchos motivos para hacerlo (e.g., 6:8; 7:5; 8:11).

Pablo continúa la descripción del amor presentando otras oraciones que describen el amor desde una perspectiva negativa.

 

a. «El amor no se comporta indecentemente». El verbo que pone en acción la idea de “indecoroso” es el que se traduce en 7:36 como “inadecuado”. Connota la idea de un modo justo de tratar a la gente. El hombre guiado por el amor, por ejemplo, no quedaría mal con una señorita después de comprometerse en el noviazgo. Tal vez un sinónimo de este término es “grosero” • No es indecoroso. Esto significa que no se comporta de una manera vergonzosa ni muestra una conducta descortés o ruda. No es necesario decirle “¡No trates así a……!”

Esta afirmación hace eco del consejo que Pablo le dio al hombre que pensaba que estaba actuando en forma deshonesta hacia la virgen con la que estaba comprometido (7:36). De la misma forma, Pablo tiene en cuenta aquí una conducta indecorosa, impropia e inapropiada en cualquier situación. El texto griego indica que semejante conducta no está en armonía con las normas establecidas de la decencia.

La persona que demuestra amor siempre procura guardar decoro en relación a los demás. Sea que la gente con la que se encuentra ocupe una posición alta o inferior en la sociedad, sea amiga o enemiga, la virtud del amor se hará evidente en su conducta. La ley real de «ama a tu prójimo como a ti mismo» (Stg. 2:8), demanda nada menos que una conducta decente que caracteriza a la amabilidad.

Una conducta decente va más allá de las palabras y la actitud. También tiene que ver con la forma en que uno se viste y aparece delante de los demás. Si uno se viste y acicala con propiedad dará una buena impresión a aquellos a quienes uno quiere agradar, ya que el amor se extiende a todos los aspectos de la apariencia.

 

b. «[El amor] no busca lo suyo». El amor no busca lo suyo, al no insistir en sus derechos o demandar precedencia alguna; al contrario es generoso. “No busca lo suyo propio…” (v. 5b): Con esta frase el Apóstol da la idea de la persona que intencionalmente no se ocupa de sus propios intereses. Su acción positiva es la de sacrificar aun lo que le pertenece por el bien de otros. • No busca lo suyo. Quiere decir que uno no va por la vida buscando beneficios personales ni pretende salirse siempre con la suya.

Los traductores no se ponen de acuerdo en cuanto al significado de esta oración. Unos traducen: «no insiste en su punto de vista» otros prefieren: «no busca su propio interés», y todavía otros interpretan: «no reclama sus derechos». Aunque los énfasis difieren, todas estas versiones comunican la misma idea. En pocas palabras, la idea es «[El amor] no es egoísta».

Pablo mismo les mostró a los corintios lo que es amar desinteresadamente cuando los sirvió como su pastor por un año y medio. Trabajó con fidelidad sin recibir ningún apoyo financiero de parte de ellos (9:18). Una y otra vez buscó el bienestar de ellos, no el suyo propio (10:24, 33). Pablo mostró a los corintios que el provecho personal no sólo se limita a lo económico. También tiene que ver con exigirles a los demás que hagan lo que uno quiere. Por contraste, el amor florece en una atmósfera donde confiamos unos en otros y donde procuramos el bien uno del otro (Pr. 3:29; Zac. 8:17).

 

c. «[El amor] no se irrita». El amor no se irrita; no es susceptible, no es grosero ni hostil, sino que en los momentos difíciles mantiene la compostura. • No se irrita. Alguien que ama no se deja provocar fácilmente. Esto no quiere decir que jamás se enoje o se sienta ofendido. Más bien que donde existe el amor verdadero no es fácil que haya enfado, porque el amor no da lugar a la impaciencia.

“No se irrita…” (v. 5c): Este, como los demás verbos empleados en este pasaje, apunta hacia situaciones palpables dentro de la congregación en Corinto. Es muy posible que Pablo estuviera pensando en la fracción asceta que mantenía muy elevado su concepto de la moral y el orden dentro del culto. También ha de haberse sentido disgustada esta fracción con el desorden y la confusión ocasionados por algunos de los miembros que se ufanaban de su don de lenguas. Pablo les recuerda que el amor no permite que ellos asuman esta actitud. Pablo parece decir que el amor personificado en el hombre creyente acaba con el mal en otro al olvidarse de sus posibles ofensas. El uso más común de este verbo se ve en cálculos matemáticos. El hombre amoroso no guarda rencores, no guarda un historial de las cosas malas que se le han hecho.

Nadie es inmune a irritarse con otros, aun los que son reposados y afables. Después de conducir a Israel cuarenta años por el desierto, Moisés perdió la calma cuando el pueblo protestó por falta de agua (Nm. 20:2–11). A Moisés se le consideraba un hombre muy humilde (Nm. 12:3). Sin embargo, no pudo controlar su enojo frente a un pueblo murmurador.

El enojo justo no sólo está permitido, sino que a veces es necesario. Por ejemplo, Jesús se enojó al ver a los cambistas y a los vendedores de ganado, ovejas y palomas en el área del templo de Jerusalén (Jn. 2:13–17). Sin embargo, el salmista nos advierte contra el pecado del enojo (Sal. 4:4) y Pablo amplía el consejo diciendo que no se ponga el sol sobre nuestro enojo (Ef. 4:26).

El verbo griego paroxynein quiere decir provocar a ira. La idolatría de la gente de Atenas hizo surgir este sentimiento en Pablo (Hch. 17:16). De la misma forma, los miembros de la comunidad de Corinto sufrían tensiones que resultaban en provocaciones sin paralelo. Tenían que soportar las facciones, la inmoralidad, las demandas judiciales, las peleas matrimoniales, la comida ofrecida a los ídolos. Los desencuentros estaban a la orden del día y dañaban las relaciones. Pablo mismo sabía por experiencia que la ruptura que se produjo entre él y Bernabé surgió de una fuerte discrepancia (Hch. 15:36–41). Aquí nos hace notar que el amor no deja espacio para el enojo.

 

d. «[El amor] no guarda un registro de los agravios recibidos». El amor no guarda rencor; no lleva la cuenta de los males que ha sufrido, sino que borra el resentimiento. • No guarda rencor. Se refiere a que no permite que un mal crezca, ni pasa el tiempo meditando en las ofensas recibidas. No hace largas listas de agravios sino que busca disculpar, perdonar y olvidar lo sucedido.

Esta es una imagen verbal de un contador que mira a través de las hojas de su libro mayor para ver cuánto es el deber y el haber. Es capaz de dar un informe exacto y una lista pormenorizada. Algunos guardan una lista similar de los agravios que han experimentado. Pero el amor es extremadamente olvidadizo cuando se trata de recordar las injurias y las injusticias. Una vez que los agravios han sido perdonados, deben olvidarse y jamás volverse a mencionar.

La lista sigue diciendo que el cristiano que ama “no hace nada indebido, no busca lo suyo” (v. 5a). También encontramos la actitud de Cristo hacia nosotros vista en un reflejo de lo que debería ser nuestra propia actitud hacia los demás. La delicadeza, la urbanidad y los modos agradables demuestran nuestra intención de preocuparnos por el interés ajeno antes que por el nuestro.

Pablo sigue diciendo que el amor “no se irrita, no guarda rencor” (v. 5b). Aquí el apóstol pasa de las acciones a los sentimientos más profundos. El amor surge del corazón, y por eso debemos cuidar que en éste no hays rastros de enojo ni por las cosas que ahora pueden provocar nuestra ira, ni por las ya pasadas que pueden llevarnos al rencor.

EL CRISTIANO QUE RECIBE MAL (13:5)

1.     No reaeciona enojándose.

2.     No lo mantiene en mente con rencor, sino que lo olvida.

3.     Imita a Cristo que amó incondicionalmente.

 

 

6. [El amor] no se goza en el mal, sino que se goza en la verdad

 

La cláusula tiene un equilibrio perfecto, pues contiene dos oraciones que usan el mismo verbo pero cuyos complementos son antónimos: mal y verdad (cf. Ro. 1:18; 1 Jn. 1:6). Así como el amor describe a Dios, el mal describe al diablo. El amor está al tanto del mal que hay en el mundo, pero jamás se deleita en él. Por el contrario, se entristece por los pecados que la gente comete unos contra otros. El mal se puede expresar de muchas maneras. Puede ser intencional o no, puede expresarse en pecados de comisión u omisión, en agria persecución como en una tranquila indiferencia. También puede aparecer en la forma de conflictos nacionales y controversias personales. El amor no se goza de la injusticia, no se alegra del infortunio ajeno, ni difunde rumores maliciosos, sino se goza de la verdad, al propagar activamente el bien. • No se goza en la injusticia sino que se solaza en la verdad. El verdadero amor hace énfasis en lo positivo y no en lo negativo de la otra persona, como algunos que se deleitan en señalar el mal que otros cometen porque así pueden criticarlos y exaltarse así mismos, pensando que son mejores que los demás. Al ver a la persona amada cometer algún pecado, lo lamenta porque sabe que traerá consecuencias tristes para los dos. Más bien se regocija en los triunfos del otro.

También es sincero. No se siente a gusto al ver que alguien va por un camino equivocado, sino que busca lo mejor y la verdad para los dos.

Por otra parte, una de las características del amor son sus esfuerzos constantes por descubrir en la gente palabras, pensamientos y obras buenas y loables. El amor busca la verdad y se goza cuando esa verdad vence sobre la injusticia. El amor y la verdad son compañeros inseparables que viven en Dios mismo. Dios comparte estas características con su pueblo. Dios dotó al ser humano con amor y verdad, pero el pecado los corrompió. En Cristo Dios nos renueva el amor y la verdad mediante la morada del Espíritu Santo.

La primera parte de la enumeración culmina con la observación de que el amor “no se goza de la injusticia, más se goza de la verdad” (v. 6b), con un ligero cambio de redacción que hace más dependientes entre sí estas dos condiciones. También nos indica que, para el cristiano que ama, lo contrario de la verdad no es la mentira o el error sino la injusticia. En el vocabulario neotestamentario, la idea de “justicia” indica conducta acorde a la voluntad divina. La verdad no es algo alejado de la realidad diaria, como en un texto de filosofía, sino que es la vida misma. La vida de Cristo, que fue amor, se ha hecho nuestra vida, y amamos para mostrar que hemos buscado primeramente “el reino de Dios y su justicia”.

 

7. [El amor] todo lo cubre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El Apóstol afirma que el hombre controlado por el amor (agape) no se deleita en el mal proceder de otros. Para éste, no hay ningún gozo al contemplar el pecado de los demás. No encuentra en el pecado de otros la oportunidad para jactarse de su propia vida “relativamente sin pecado”. Al contrario, el hombre gobernado por el amor reconoce el valor de la verdad. El amor en este hombre se goza en su lealtad a la verdad, y busca por todos los medios posibles que la verdad siempre venza. Con el v. 7 Pablo ya deja de expresar sus verdades desde una óptica negativa, y empieza a expresar positivamente lo que el amor hace en el hombre.

El amor todo lo sufre, al defender y sostener a otros. El amor cree lo mejor de los demás, les acredita buenas intenciones y no es suspicaz. El amor todo lo espera , no se desanima con la gente, sino cree en su futuro. El amor todo lo soporta , al perseverar y permanecer leal hasta el final.

Pablo concluye esta sección poética con un resumen que presenta cuatro cosas positivas del amor. El amor está siempre activo, nunca permanece quieto, tal como lo aclaran los verbos que se usan:

 

  1. «[El amor] todo lo cubre». Sufre TODO. En el pasaje se mencionan cuatro rasgos positivos que incluyen “todo”. Quien ama de verdad soporta todo lo que pueda venir, sean insultos, heridas, o desilusiones.

“Todo lo sufre…” (v. 7a): (9:12; 1 Tes. 3:1, 5). Su significado normal es “soportar”, “aguantar”. Barrett sugiere que el trasfondo del pensamiento de Pablo en esta ocasión es un dicho de un tal Simeón el Justo del siglo III a. de J.C. Según Simeón, el mundo era sostenido por tres cosas: la ley, el culto y actos de piedad. Si tiene razón el escritor británico, Pablo estaría diciendo con este verbo que el amor es el soporte y sostén del mundo.

La primera oración de este versículo ha recibido variadas traducciones: «todo lo disculpa», «todo lo sufre», «todo lo excusa», «todo lo disimula», «todo lo aguanta» . El verbo en cuestión es stegein, que puede querer decir «soportar» (véase 9:12; 1 Ts. 3:1, 5). Pero también quiere decir «cubrir». Por ejemplo, Pedro afirma que el amor cubre multitud de pecados (1 P. 4:8; véase Pr. 10:12; 17:9). El amor es la virtud «que arroja un manto de silencio sobre las fallas de otras personas». Por consiguiente, aquí encaja bien «la idea de cubrir cosas con el manto del amor». Además, la traducción cubre elimina la redundancia, ya que la última oración de este versículo dice que el amor «todo lo soporta».

 

b. «[El amor] todo lo cree». “Todo lo cree…” (v. 7b): Con esta expresión, Pablo no enaltece la ingenuidad. No es que el amor ciegue al hombre de los defectos de los demás, sino que permite que nunca pierda la fe. Cree TODO. Siempre se confía en el otro. No significa aceptar cualquier cosa que diga, sino que hay una seguridad total en él o ella.

Esto no quiere decir que el cristiano que está lleno de amor carece de sabiduría y discernimiento, convirtiéndose en el crédulo incauto de todo embustero. Por el contrario, el amor es siempre sabio y sagaz. La oración quiere decir que el cristiano tiene fe en Dios, quien llevará a cabo su plan divino aun cuando todo indique en otra dirección. Lleno de amor por Dios y el prójimo, el creyente confía que Dios hará rectos sus caminos (Pr. 3:5, 6).

 

c. «[El amor] todo lo espera». “Todo lo espera…” (v. 7c): Al igual que el amor en el hombre hace que nunca pierda la fe, también hace que no pueda perder la esperanza. En el judaísmo la fe siempre se relaciona con la esperanza. No es por nada que el último versículo de este capítulo tiene las tres cosas: la fe, la esperanza, y el amor. Espera TODO. La persona que muestra este sentimiento manifiesta una actitud optimista en cuanto al futuro. No pasa grandes períodos de tiempo preocupado por el mañana. Espera lo mejor para el ser amado y para ella.

Con esta oración, Pablo introduce a la esperanza, que es el segundo miembro del trío compuesto por la fe, la esperanza y el amor (véase el v. 13). Muestra que el amor da surgimiento a la fe y a la esperanza, lo cual indica que el amor es la virtud mayor del trío. De estas tres virtudes, la esperanza es a menudo el miembro desatendido, pues la fe le hace sombra. Pero cabe recordar que cuando un trípode pierde una pata, se desploma inevitablemente. Cuando un cristiano sólo alimenta la fe y el amor, descuidando a la esperanza, su vida cristiana claudica.

Pablo usa con frecuencia el verbo esperar, que en sus epístolas ocurre 19 veces de un total de 31 veces en el Nuevo Testamento. La esperanza es paciente, esperando los resultados positivos que vendrán. La esperanza es lo opuesto al pesimismo y es la esencia de un optimismo saludable. La esperanza nunca se centra en uno sino siempre en Dios, en la comunión de Cristo Jesús.

 

d. «[El amor] todo lo soporta». “Todo lo soporta” (v. 7d): El hombre poseso del amor no se rinde ante la desesperanza. Aunque quede desilusionado algunas veces, mantiene una actitud de fortaleza (Rom. 5:3). También resiste las circunstancias adversas ( 2 Tes. 1:4). Resiste TODO. El apóstol ahora introduce la otra clase de paciencia, la de aguantar una carga pesada. Aun en medio de grandes conflictos. Quien ama de verdad soporta el peso del sufrimiento y muestra paciencia y perseverancia cuando está bajo presión. Para 1 Corintios 13:7 se sugieren diversas traducciones. En vista del anterior «soportar», el sentido «aguantar» plantea problemas, puesto que parece repetitivo. «Excusar» apenas es posible, y para el sentido «se refrena a sí mismo» se requeriría la voz media. El significado, pues, tal vez sea que el amor «cubre» todas las cosas. Al entregarse plenamente a los demás, el amor que está enraizado en el amor de Dios guarda silencio acerca de los asuntos desfavorables

El verbo soportar nos habla de perseverancia y tenacidad bajo toda circunstancia. Significa persistir en tiempos de sufrimiento, dolor, privaciones, odio, pérdida y soledad. Los escritores del Nuevo Testamento nos exhortan una y otra vez a perseverar: Pablo nos dice que si perseveramos con Cristo, también reinaremos con él (2 Ti. 2:12); Pedro insta a los esclavos que, por amor al Señor, soporten ser objeto de sufrimiento injusto (1 P. 2:19, 20); y en la isla de Patmos, Juan soportaba el exilio por causa de la Palabra de Dios (Ap. 1:9). Los sufrimientos que los apóstoles y los cristianos de esa época soportaron por el evangelio son un testimonio elocuente de su ferviente amor a Dios.

El amor cubre, protege, pasa por alto como en 1 Pedro 4:8: «porque el amor cubrirá multitud de pecados» , echa un velo sobre. Todo lo cree). No es crédulo, sino que tiene fe en los hombres. Todo lo espera). Ve el lado brillante de las cosas. No desespera. Todo lo soporta. Persevera. Prosigue adelante como un valeroso soldado.

en cierta manera, las cuatro características que menciona el v. 7, poniendo el énfasis en “todo”, son una especie de resumen de lo anterior, subrayando aquellos elementos que lo destacan. “Todo lo sufre, todo lo cree” (v. 7a) nos habla de la actitud ante el prójimo que es amado. Ya ha declarado en el primer punto la disposición a soportar lo que sea, aun cuando lleve al sufrimiento. Ahora, agrega que “todo lo cree”. Esto no significa que cree cualquier cosa ilógica que se le diga ni que obra como un ingenuo suponiendo que nadie le miente. Esta frase se entiende en el contexto del amor, que necesariamente exige una relación recíproca. Nadie puede amar a otro de quien está dudando. Veamos el siguiente cuadro:

CREEMOS A NUESTRO HERMANO (13:7)

1.     No nos acercamos a él con malicia o sospecha.

2.     Suponemos que tiene sinceridad como nosotros.

3.     Le escuchamos como quien tiene el espíritu de Cristo.

Recordemos lo dicho antes de comentar estas frases: esto desafía a hacer un examen en la mesa del Señor (10:28, 31). Pero el resultado del examen debe ser una oración ferviente de que Dios nos conceda poder vivir con amor tal como Pablo describe, es decir obrar como obró, pensó y habló nuestro Salvador.

 

El amor es el fundamento para todos los actos que complacen a Dios. El amor cree todas las cosas, el amor nunca pierde las esperanzas. El amor soporta cualquier penuria o rechazo. El amor es el gran mandamiento (Juan 13.34, 35) y no hay otra fuerza que promueva mejor la justicia.

 

El amor ideal es lento para resentirse, v. 4.

El amor ideal está propenso a hacer favores, v. 4.

El amor ideal no proyecta maldad, v. 5.

La grandeza del amor está en lo positivo de él, vv. 7, 8.

1.     El Señor desea que amemos con estas características.

2.     El Señor nos ha dado ejemplo y nos capacita con su poder para que nosotros también podamos hacerlo.

En conclusión: Muchos quieren ser servidos y amados; desean que otros se ocupen de ellos, pero nosotros estamos llamados a ejercer el amor con el poder que el Señor nos otorga en su amor. Es justo que la capacitación del Espíritu Santo nos permitirá este amor extraordinario, solo este verdadero amor de origen divino es el que da muestra que nuestra unión con el Padre es completa, viva.

 

Cuatro acciones para lograr que fluya el poder del Reino de Dios es nuestras vidas.

Cuatro acciones para lograr que fluya el poder del Reino de Dios en nuestras vidas (Mateologo mision 2014 sirviendo 18.21–35)

¿Qué es el Reino de Dios? (Lc 17.21)                        

Un reino es el lugar donde gobierna un monarca. El Reino de Dios está allí donde el Señor reina sobre la vida de las personas. El Reino de Dios no es visible porque Él no lo es. Se trata de un Reino espiritual, no de uno visible. Jesucristo dijo: «El reino de Dios está entre vosotros» (Lc 17.21).

Jesús nos enseñó, en la oración del Señor, a elevar a Dios la siguiente petición: «Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra» (Mt 6.10). Esta oración muestra la importancia que concedió Jesús al Reino de Dios. jg¿No podemos afirmar que el Reino de Dios vendrá cuando su voluntad se respete en la tierra como se respeta en los cielos, cuando el mundo visible refleje por completo al mundo invisible? Pienso que sí. En el Reino de Dios todas las cosas están sujetas al poder divino, al instante, sin dilación. En el mundo visible se resiste la voluntad de Dios.

El Reino de Dios es eterno. Por el momento se trata de un reino invisible que está entre nosotros. Dondequiera que se reúnan dos que honran a Jesucristo, el Rey, y dondequiera que se halle su Espíritu, allí está el Reino de Dios (véase también «Dinámica del Reino»: el Reino de Dios, comenzando en Gn 1.1).

La renuencia a perdonar obstaculiza el acceso al Reino y a su maravilloso poder

La primera persona que probablemente no has perdonado eres tú mismo. A muchos les hace falta perdonarse a sí mismo más que a cualquier otra persona. Son renuentes a perdonarse y reconocer que Dios dijo: «Cuanto está lejos el oriente del occidente, hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones» (Sal 103.12). Si eres creyente, el Señor ya ha limpiado tu conciencia de obras muertas, para que sirvas al Dios vivo (Heb 9.14). Dios nos limpia de pecado, a fin de que sirvamos sin que nos estorbe el sentimiento de pasadas culpas. Estas deben estar muertas, enterradas y olvidadas.

«Si nuestro corazón no nos reprende», dice la Biblia, «confianza tenemos en Dios» (1 Jn 3.21). Obviamente, no podemos continuar pecando y esperar ser perdonados. Debemos librarnos del pecado consciente y de las rebeliones contra Dios. Pero si andamos en la luz, y en la senda del perdón, la sangre de nuestro Señor Jesucristo nos limpia continuamente de todo pecado (1 Jn 1.7).

La segunda persona que debemos «perdonar», si estamos amargados, es al mismo Dios. Hay quien culpa a Dios por la muerte de un hijo, porque el esposo o la esposa lo abandonaron, porque se han enfermado, porque no ganan suficiente dinero. Consciente o inconscientemente acusan a Dios de todas estas cosas. Si existe un fondo de resentimiento, no puedes experimentar el poder del Reino fluyendo a través de tu vida; debes librarte de todo resentimiento hacia Dios. Eso puede requerir cierta introspección. Debes preguntarte a ti mismo: «¿Estoy culpando a Dios de mi situación?»

La tercera persona que debes perdonar quizás sea algún miembro de la familia de quien te hayas alejado. Ahuyenta los resentimientos, especialmente hacia quienes están más cerca de ti. Los esposos, las esposas, los hijos, los padres, todos deben ser perdonados cuando surgen pequeños resentimientos en el seno de la familia. Muchos dicen: «No pensé que eso tenía importancia. Para mí era solamente un asunto de familia». Toda renuencia a perdonar debe ser eliminada, especialmente hacia otro miembro de la familia.

Por último, debes perdonar a cualquier persona que haya hecho algo contra ti. Puede que tu resentimiento esté justificado. Es posible que alguien haya hecho algo terrible contra ti. Quizás tengas pleno derecho y suficientes razones para rechazar y odiar a esa persona. Pero si quieres ver la vida y el poder del Reino fluyendo a través de tu vida, es absolutamente necesario que aprendas a perdonar.

Perdona hasta el punto que te sientas libre de resentimiento y amargura, y seas capaz de orar por quienes te hayan herido. Si no lo haces, la renuencia a perdonar impedirá que el poder de Dios te alcance y llene tu vida. Una vida milagrosa depende ciento por ciento de tu relación con Dios el Padre. Esta relación se levanta estrictamente sobre el firme cimiento del perdón que Dios te concede.

El perdón constituye la clave de todo. Puede que existan otros pecados, y si tu corazón te acusa de algo más, tampoco, como es lógico, te sentirás confiado delante de Dios. Pero es la renuencia a perdonar lo que con mayor frecuencia separa a la gente del Señor.

Cómo perdono a mis enemigos? (Mt 5.43, 44)

El primer paso para perdonar es reconocer tu resentimiento contra un enemigo. Debes identificar al enemigo y lo que ha hecho para herirte. Entonces debes decir: «Lo perdono por las siguientes ofensas». Entonces arrepiéntete de lo que sientes y pídele a Dios que te perdone, como dijo Jesús (Lc 11.4).

Después de eso, ora fervientemente por el bien de tu enemigo. Jesús nos dijo que orásemos por nuestros enemigos y que ello nos ayudaría a amarlos (Mt 5.43–48). Cuando oras por tus enemigos, le pides a Dios que se manifieste ante ellos y llene sus necesidades, estás venciendo con el bien el mal. En lugar de llenar tu mente de pensamientos negativos, aliméntala con pensamientos positivos sobre el amor de Dios hacia esa persona. Si Dios responde a tu oración, como es tu deseo, la persona por la que oras será bendecida, y recibirás una lección sobre la redención, el más alto exponente del perdón divino (Mt 18.21–35). Si pides a Dios que bendiga a alguien que te ha herido, ¡el resultado será un pecador arrepentido y un nuevo hermano o hermana en el Señor!

Evitando errores al predicar la verdad y el amor de Dios

Segunda epístola de Juan

En esta carta se nos muestra un modelo sencillo de llevar en el desarrollo del llamamiento y ministerio que nos dejó Jesucristo mediante su mandato de ir y predicar las buenas nuevas en donde el amor y la verdad podrán prevalecer sobre los errores. Podemos ver que el hilo conductor es el amor y la verdad. Revisaremos estos dos aspectos y la forma en la cual podremos evitar errores al cumplir con el mandamiento de nuestro Señor Jesucristo.

 

  1. 1.     La presencia de la verdad en la vida del creyente v. 1-2 el amor verdadero entre hermanos es el resultado de un compromiso común con la verdad.
  2. Nos une en una comunión evidente  v.1 (Romanos 1:21); (Juan 17:3; 1 Juan 2:3)

i.      Como discípulos de un mismo maestro. Juan 13:34-35 El amor es más que una simple sensación de afecto: es una actitud que se revela en nuestras acciones

ii.      Como parte de una misma simiente.1 Pedro 1:22-23 El nuevo nacimiento trae pureza interior, la cual se manifiesta en amor hacia los hermanos y hermanas en la fe.

 

  1. Mora de forma permanentemente en nuestras vidas. V.2 incluyendo así a todos los que están en Cristo. Y estará para siempre con nosotros es una confiada declaración, no un mero deseo.

i.      Haciéndonos competentes 2 Corintios 3:4-6    Debemos evitar construir nuestro ministerio sobre la base de la preparación y las habilidades humanas exclusivamente.

ii.      Permitiéndonos vencer al mundo 1 Juan 2:14-17 En cada etapa de la vida, la Palabra de Dios es importante. Cada etapa de la vida en el peregrinaje cristiano se levanta sobre la otra. La mundanalidad empieza en el corazón y se caracteriza por estas tres actitudes:

(1) deseos de la carne, afán por la satisfacción de deseos físicos,

(2) deseos de los ojos, anhelo y acumulación de cosas, y

(3) vanagloria de la vida, obsesión con el nivel social o la importancia de uno.

 

  1. 2.     Logrando la unión de la verdad y el amor v. 3-6
  2. Caracteriza el verdadero espíritu del creyente v.3 La verdad une a la comunidad cristiana cuando ésta enfrenta a un enemigo común o a alguna falsedad; se hace evidente entre los cristianos cuando éstos manifiestan su unidad mostrando amor unos por otros.

i.          Como hombres que hacen  justicia. 1 Juan 2:24-29 Caminan en la verdad de la Palabra de Dios. La prueba visible de ser cristiano es su conducta recta.

ii.          Reflejando en su vida la decisión, determinación y compromiso con Dios. Gálatas 5:14-26 Ama; esto complace a Dios. Tengamos presente el mandato de Jesús de amar a otros de la manera que se ama a usted mismo (Mateo 22.39).

 

  1. b.       Produce en nosotros obediencia. V.4-6

i.          Colocándonos en la posición de amigos. Juan 15:12-15 Amor. El mandamiento es que nos amemos unos a otros. (Levítico. 19:18). (Deuteronomio 6:5). Cuando obedecemos los mandamientos de Dios, demostramos nuestro amor por él.

ii.          Cumpliendo su mandamiento diligentemente  Romanos 13:8-14 Sigue los mandamientos de Dios en tu conducta hacia los demás. Los cristianos deben someterse a la ley del amor, que reemplaza a las leyes religiosas y civiles. Pero Jesús no deja brechas en la ley del amor. Cuando el amor lo demande, debemos estar dispuestos a ir aún más allá de los requisitos legales e imitar al Dios de amor. Santiago 2.8, 9; 4.11 y 1 Pedro 2.16, 17.

 

  1. 3.     Meditando constantemente en la Palabra de Dios  v. 7-11
    1. Comprendiendo el plan de Dios. V. 7 -8. 1 Timoteo 3:16 si los creyentes obedecen los preceptos de Dios, demuestran su amor y protegen la verdad, Dios los bendecirá.

i.            Evitar tambalear en nuestra fe. V.7  1 Corintios 15:12-19 Confirmando la confesión de cualquiera que haya sido recibido en la comunidad de creyentes, porque habrá quienes no reconocen que Jesucristo ha venido en la carne

ii.            Recibamos galardón completo. V.8  1 Juan 4:1-3 Recibir «galardón completo» no se refiere a la salvación sino a la recompensa al servicio leal. Todo el que valoriza la verdad y en forma persistente se aferra a ella ganará su galardón íntegro del Señor. Perderán esa recompensa quienes viven para sí mismos y lo justifican enseñando falsas doctrinas (Mateo 7.21–23). La «plena recompensa» es el pleno salario de un día que cada obrero recibirá (1 Corintios 3:8). Recibe tu recompensa completamente de Dios.

 

  1. Evitando así alejarnos de las enseñanzas básicas v. 9-11 Todos deseamos el progreso, pero progreso hacia Cristo, no alejándonos de Él. «El verdadero progreso incluye el pasado» (Westcott). Jesucristo sigue estando por delante de todos nosotros, llamándonos a que prosigamos hacia Él. ¿Es Él meramente «una marca en el camino», o nuestra meta y pauta?

i.            Para no romper la comunicación especial con Dios. V. 9.  1Juan 2:23-24 La enseñanza falsa es un asunto serio, y debemos tener cuidado de no pasarla por alto.

ii.            Para evitar  el riesgo de imitar el error.v.10-11.  2 Timoteo 3:1-5. Puede parecer rudo rechazar a las personas aunque estén enseñando herejías. Pero es mucho mejor ser fiel a Dios que simplemente cortés con las personas. Juan no condena la hospitalidad a los incrédulos sino el apoyo a quienes se dedican a oponerse a la verdadera enseñanza de Dios. Juan añade que cualquiera que apoya a un falso maestro de alguna manera se hace cómplice de su obra maligna. No permitas que el pueblo de Dios tenga acceso a los falsos maestros

 

Finalmente debemos santificarnos en la verdad y ejercitarnos en el amor, así es como podremos enfrentarnos al error en estos tiempos y evitar que esta nos haga presas. En esta carta, Juan pone énfasis en dos principios importantes:

1. El amor y la verdad tienen que mantenerse juntos. El amor fraternal debe manifestarse dentro de los límites que la verdad impone; y ésta debe expresarse con amor (4–6).

2. La intolerancia ante el error doctrinal es aceptable. La corriente moderna es aceptar los extremos en asuntos de doctrina, lo cual trae muchos peligros, entre ellos el de perder nuestro galardón. No debemos participar en la maldad de quienes se oponen a Jesucristo y Su doctrina.

Que Dios nos dé sabiduría para distinguir entre la verdad y el error,  para seguir la verdad con amor y predicarla así cada día.

¿Quién quiere evitar estos errores? ¿Quién la quiere pedir hoy sabiduría para poder extender su palabra entre los que no lo conocen o quienes aún no le reconocen? ¿Quién quiere pedir a Dios que aumente su amor por él, y así por amor cumplir sus mandamientos?

Póngase de pie mi hermano si decide pedir sabiduría hoy.

También póngase de pie aquella persona que nos vista, que hoy ha comprendido que el llamado que Cristo nos hace es a conocer la verdad y el amor a través de esta relación especial con él.

¡Oremos!.

Ibrahim Mauricio Mateo Cruz

Primera Iglesia Bautista de Guadalajara. 16 de Febrero del 2014, Guadalajara, Jalisco, México.logo misnion 2014 nueva vida

El amor es esencial en la vida del Cristiano

ANILLO 600X400I. El amor es esencial en la vida del cristiano (1 Corintios 13.1–3)

La palabra «amor» significa amor en acción. No es simplemente una emoción; es el corazón alcanzando a otros. La versión de 1909 traduce «caridad», pero «caridad» hoy nos hace pensar en regalar ropas viejas o hacer regalos a las «instituciones de caridad». Estas actividades pueden ser amor cristiano en acción, pero Pablo exige mucho más. La palabra que usa para amor es ágape, que es el amor que se sacrifica por el bien de otros.

Nótese cómo toma algunos de los dones espirituales de 12.8–10 y muestra que son inútiles si no hay amor. Las lenguas sin el amor se convierten en mero ruido, como el retiñir de un címbalo. La profecía sin amor hace que el profeta sea nada. Esta aplicación también puede hacerse al conocimiento (perspectiva espiritual dada inmediatamente por el Espíritu) y a la fe. Pablo no minimiza estos dones; simplemente señala que no tendrán un efecto bueno en el individuo o en la iglesia a menos que haya amor en la vida del cristiano que ejerce sus dones. Podemos ir al extremo de sacrificar nuestro cuerpo, pero sin amor este acto no servirá de nada. El amor es la medida de todo.

Es evidente que los corintios estaban usando sus dones y oficios espirituales con una actitud de competencia y no de amor. La iglesia estaba dividida y la situación se empeoraba debido a que ¡los mismos dones espirituales que se suponía debían edificar a la iglesia le hacían más daño que bien! La predicación sin amor es solamente puro ruido. La oración sin amor se convierte en palabras vacías. Dar sin amor es nada más que una ceremonia. ¿No es asombroso que Cristo le preguntó a Pedro: « ¿Me amas»? (Juan 21.17).

El Espíritu inspiró a Pablo para que legara al mundo una carta de amor sin comparación. He aquí Pablo escribiendo maravillosamente acerca de un tema que interesa a todos: el amor. No obstante, su representación del amor carece de sentimentalismo, sensualidad y erotismo.

El mundo le ha dado a la palabra amor un sentido sensual que se centra en el sexo y en el acto sexual. También se usa la palabra para comunicar el apego que uno tiene por una actividad o cosa. Decimos: «amo la música», «amo el deporte». Por contraste, el amor que Pablo presenta tiene un origen divino y trasciende los significados terrenales. Se expresa bien en el conocido versículo: «Porque tanto amó Dios al mundo» (Juan. 3:16). La mente humana no puede captar completamente la profundidad de ese amor divino. Dios manda que le amemos de todo corazón, alma y mente, y que amemos al prójimo como a nosotros mismos (Mateo 22:37–39). Este amor está encerrado en la palabra griega agapē, que apunta al amor que Dios tiene para con el hombre o al amor que el hombre tiene para con Dios. Además, debemos amar al prójimo, aun cuando ese prójimo sea nuestro enemigo. En suma, agapē se origina en Dios, quien comunica su amor divino para que lo reflejemos y devolvamos a él.

Pablo quiere que sus lectores vivan en el contexto del amor divino y que diariamente muestren este amor. Les muestra que este amor es, por cierto, la forma de vida más excelente. Quiere que reciban y empleen sus dones espirituales en el contexto de ese amor. Sabe, por ejemplo, que cuando un cristiano profetiza o habla en lenguas en el marco del amor divino, la iglesia será edificada y fortalecida. Sin este amor, los creyentes son incapaces de compartir los beneficios de estos dones espirituales. Pablo analiza seis dones: el don del habla, de profecía, misterios, conocimiento, fe y caridad. Concluye que fuera del contexto del amor, estos dones no tienen sentido.

En los primeros tres versículos, Pablo escribe varias oraciones condicionales que se contrastan con afirmaciones sobre la ausencia del amor. La palabra griega agápe en el N.T. es definida como el amor incondicional de Dios a nuestro favor por medio de la obra redentora de su Hijo (Juan 3:16; Romanos 5:5–8). Es la clase de amor que debe existir entre los cristianos (Juan 13:34–35; Filipenses 2:1–4). Vivir en amor es ser obediente a los mandatos de Dios (1 Juan 3:16–18; Romanos 13:8–10)

Entramos aquí al trozo más citado de esta epístola, y con justa razón. Todo pensamiento sobre el amor de Dios y el amor que Dios pone en nosotros debe llenarnos de emoción. Sin duda, este capítulo puede leerse en forma aislada y ser de mucha bendición, pero es igualmente cierto que su sentido más pleno sólo se alcanza si comprendemos que es una continuación del anterior.

El mensaje de Pablo puede resumirse, diciendo que debemos preocuparnos por usar adecuadamente lo que Dios nos da para provecho de los demás, pero debemos hacerlo todo con amor. El amor no es un don, sino el requisito indispensable para que los dones cumplan la función por la que han sido dados. Siguiendo las ideas previas del cap. 12, el apóstol se preocupa de lo que somos, más que de lo que tenemos o hacemos; sin el amor, “nada soy”.

No es sólo cuestión de erudición el preguntarse qué es aquí el amor. No se trata de un amor romántico, que en griego es EROS. Tampoco se refiere a la amistad ni al amor familiar, para lo cual se usaba el término FILIA. Por otra parte, la palabra AGAPE aparece sólo en el N.T. y describe el amor que proviene de Dios y llega a los hombres dándoles un nuevo corazón. Es básicamente el amor que da sin pedir nada; por ese amor, Dios nos da a su Hijo y los demás dones; por ese amor, nosotros llegamos con ellos a los hombres.

DONES Y AMOR (13:1–2)

1. Yo, sin amor, no soy nada.

2. Yo, con dones y sin amor, no soy nada.

3. Con el amor recorro el camino más excelente (12:31).

El amor es el camino por excelencia de 12:31

EL AMOR ES LA MEJOR EVIDENCIA DE LA PRESENCIA DEL ESPIRITU SANTO EN NUESTRA VIDA

Revisemos porque el amor es esencial en la vida del cristiano, se vuelve identidad y necesidad, por eso encontramos estos tres aspectos en nuestra vida cristiana, que a continuación vemos:

1. Si yo hablara en lenguas humanas, aun en las de los ángeles, pero no tengo amor, sólo soy bronce que resuena y címbalo que retiñe.

Además del majestuoso ritmo que tiene este versículo, sobresalen varios rasgos. Primero, Pablo habla hipotéticamente de la posibilidad de llegar a dominar el lenguaje humano y angélico. A lo largo de todo este capítulo, no se dice nada de los cristianos de Corinto ni de sus problemas, aunque incluye a sus lectores mediante el uso de la primera persona plural del versículo 12 («vemos… veremos»). Pablo realmente dice: «Si en lenguas de hombres hablara, aun en las de los ángeles», tiene el propósito de subrayar la referencia con el lenguaje angelical El verbo mismo apunta más a la habilidad de hablar que al contenido de lo que se dice. Es una declaración hiperbólica (Figura que consiste en agrandar o disminuir exageradamente la verdad de aquello de que se habla.)  en cuanto a la elocuencia más exaltada, la cual si carecía de amor, podría impactar en forma pasajera, como metal que resuena o címbalo que retiñe, que produce un sonido impresionante que se desvanece con rapidez. Por el contrario, el amor produce resultados perdurables (v. 13).

Culto a los dioses paganos

13:1

Para el culto a los dioses paganos se seguían los siguientes principios por los adoradores:

1.     Llamar la atención al dios.

2.     Espantar todo demonio que perturbara la adoración.

3.     Excitar a los adoradores para que entren en éxtasis.

El cristiano sin amor es igual a un culto pagano.

a. «Si yo hablara en lenguas humanas, aun en las de los ángeles». Con esta condición, Pablo indica que él mismo no habla en lenguas en el culto público (14:19). Parece decir: «supongan que como apóstol del Señor, yo tuviese el don de lenguas en la forma más elevada, al punto que hablase las lenguas de los hombres y hasta las de los ángeles, ¡cómo me envidiarían ustedes y cómo desearían tener un don como ese!».

La palabra lenguas podría entenderse como idiomas conocidos, pero en el presente contexto parece referirse a la glosolalia, la que algunos corintios pensaban que era una lengua celestial. No sabemos qué lenguaje hablan los ángeles (2 Corintios 12:4; Apocalipsis 14:1–3) o si los ángeles entienden el lenguaje humano. Por otra parte, los ángeles se comunican con la gente en lenguaje humano que ha quedado a veces registrado en ambos testamentos.

b. «Pero no tengo amor, sólo soy bronce que resuena y címbalo que retiñe». El punto principal no es el hablar en lenguas, sean humanas o angélicas, sino la práctica del amor. En el contexto de la iglesia cristiana, sea en Corinto o en otra parte, la falta de amor y sus deplorables consecuencias son dolorosamente patentes.

El verdadero amor se da a conocer amando lo que no merece ser amado, porque eso es lo que Dios hace. Nos muestra su amor en la muerte de su Hijo cuando todavía éramos pecadores (Romanos 5:8). Dios siempre viene a nosotros en amor antes de que nosotros vayamos a él en arrepentimiento y fe. «En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y envió a su Hijo para que fuera ofrecido como sacrificio por el perdón de nuestros pecados» (1 Juan. 4:10). El apóstol Juan les dice a sus lectores que se amen unos a otros así como Dios ha mostrado su amor por ellos.

Pablo enseña que el amor debe penetrar todo el contexto de la vida cristiana. Nadie puede gloriarse de tener el don de la palabra, sea humana o angélica, y al mismo tiempo mostrar falta de amor. Si esto ocurre, el ruido que se escucha, dice Pablo, es como el rechinar del bronce o reteñir del címbalo. El sonido de un gong o platillo es monótono. Cuando este sonido se prolonga, llega a ser insoportable para el oído humano. Aprendemos que cuando se dice algo sin amor, aun cuando se diga en la forma más elocuente, lo que se dice es vacío y sin sentido. Se parece al sonido que se produce cuando uno le pega a un jarrón de bronce o al sonido del címbalo que se usaba en el culto (Salmo 150:5). Pablo no aplica sus palabras a los corintios, sino a sí mismo. Literalmente dice: «me he convertido en un bronce que resuena…». El griego común que Pablo hablaba, con frecuencia usaba el tiempo perfecto («he llegado a ser») en sentido de presente («soy»).

Pero, ¿eran las lenguas en la iglesia de Corinto lenguajes angelicales o lenguas humanamente incomprensibles de parte de Dios? Los que hablaban lenguas podrían pensar eso, pero Pablo puede usar una hipérbole: «Si yo hablara en algún lenguaje del cielo». De cualquier manera, sin amor tal don sería inútil, seria como metal que resuena o címbalo que retiñe, que eran modelos de instrumentos que se usaban en la adoración pagana. El ejercicio de los dones de gracia sin el amor cristiano se distinguiría poco de las actividades de varios paganos y religiones misteriosas. Con ello, da a entender que, sin amor, todo lo que se diga, ya sea en el uso extático del don de lenguas, ya en la más elocuente exposición de la Palabra de Dios, no es otra cosa que ruido vacío e inútil.

Sin amor, no se trata sólo de que el prójimo recibirá un mensaje desequilibrado, sino que le sonará como algo horrible, como una lata que es golpeada o una campanilla que resuena incesantemente. Sin amor lo mejor se transforma en lo más molesto. Suponemos que Pablo sólo piensa en una figura literaria, pero bien sabemos cómo nos incomodan algunos predicadores que quizá tengan mucha ciencia, pero que evidentemente carecen de amor.

2. Y si tuviere [el don de] profecía y entendiese todos los misterios y todo conocimiento, y si tuviese toda la fe al grado de mover montañas, pero no tengo amor, nada soy.

Los dones extáticos (v. 1) no son de valor alguno. Lo mismo sucede con los dones de enseñanza (profecía, conocimiento de misterios, todo conocimiento).  Pablo no está aquí condenando estos grandes dones. Simplemente está poniendo el amor por encima de ellos. Igualmente insignificante es la fe obradora de maravillas como para trasladar montañas si no hay amor. Éste puede haber sido un proverbio, o bien Pablo puede haber conocido las palabras de Jesús (Mateo 17:20; 21:21). Nada soy, nadie, sino un cero absoluto.

                             El amor sobrepasa a todo

La profecía, la ciencia y las lenguas no se pueden comparar al amor. Es como escribir puros ceros (000000) que no nos dicen nada; sin embargo, si a los ceros les agregamos a su izquierda un número, todo cambia; ahora nos expresa una cantidad (1.000.000).

a. Profecía. El siguiente don que se menciona en los versículos 1–3 es el de profecía o como lo expresaría una traducción literal: «Si tuviere profecía». Esto quiere decir más que «profetizar», pues significa que una persona se ha convertido en profeta. En la lista precedente de dones (12:28), la profecía ocupa el segundo lugar y las lenguas el último. Pero aquí Pablo empieza con la glosolalia y después habla de la profecía.

Pablo exalta el don de profecía porque un profeta, en contraste con el que habla en lenguas, fortalece y edifica a la iglesia (14:1–5). El profeta será efectivo en tanto que sus profecías sean verdaderas. Pero una profecía que se pronuncia fuera del contexto del amor no sirve de nada.

El Antiguo Testamento provee ejemplos notables de profetas que en amor trajeron el mensaje de Dios al pueblo de Israel. Moisés fue el profeta por antonomasia, ya que regularmente mediaba entre Dios y su pueblo para comunicarles la palabra de Dios (Deuteronomio 5:5). Se le consideró un hombre humilde en su servicio al pueblo y recibió la revelación divina por medio de visiones y sueños. Dios le habló cara a cara. Moisés se mostró fiel en la casa de Dios, es decir, en el pueblo de Dios (Números. 12:3, 6, 7; Hebreos. 3:5, 6). Cuidó del pueblo de Dios, los amó y oró por ellos.

No obstante, un profeta falso habla palabras que no surgen del amor por el pueblo de Dios, sino de su interés por sacar alguna ganancia personal. El profeta que presuma hablar en el nombre de Dios o de otro dios, deberá ser muerto, dice el Señor Deuteronomio 18:20. Jeremías 14:14; 23:16, 26; Ezequiel. 13:2, 3, 17

b. Misterios y conocimiento. Otra vez Pablo habla en forma hipotética, cuando dice que aun en el caso de que él entendiese todo misterio y todo conocimiento, pero no tuviera amor, de nada le sirve. Algunos estudiosos toman esta afirmación como si explicara la palabra profecía. Traducen: «Si tuviese profecía, esto es, si entendiese todos los misterios y todo conocimiento… pero no tengo amor, nada soy»

Esta es una interpretación respetable, ya que los términos misterios y conocimiento dependen del verbo entender y están de esta forma íntimamente conectados. Además, otro pasaje relaciona la profecía con el misterio (Apocalipsis 10:7). También se puede decir que misterios son verdades que Dios ha escondido de su pueblo. Si el pueblo de Dios quiere entender estos misterios, necesitan de la sabiduría divina. El profeta verdadero penetra en los misterios de Dios y los explica al pueblo.

En un pasaje anterior que trataba del conocimiento, Pablo dice: «hablamos sabiduría de Dios en misterio» (2:7), puesto que él y sus colaboradores son «mayordomos de los misterios de Dios» (4:1). En el presente pasaje, Pablo se refiere a todos los misterios; la expresión todos los misterios quizá sea sinónima a «sabiduría», la que tiene su lugar junto al conocimiento (12:8). Aunque Pablo tuviese la habilidad de entender todos los misterios y todo el conocimiento, sin amor todo sería en vano.

c. Fe. «Y si tuviese toda la fe al grado de mover montañas, pero no tengo amor, nada soy». La fe es el don que Dios le da al ser humano. Es un don que su poseedor debe ejercitar, fortalecer y ampliar con frecuencia (12:9). Cuando la fe se duerme, desaparece, y toman su lugar la incredulidad y la desobediencia. Por ejemplo, los discípulos de Jesús no fueron capaces de sacar un demonio de un niño que sufría de ataques epilépticos. Pero al llegar Jesús, le ordenó al demonio que saliera del niño y que no volviera jamás (Marcos 9:25). En privado, los discípulos le preguntaron a Jesús por qué no habían podido sacar el demonio. Jesús les respondió: «Porque ustedes tienen tan poca fe… Les aseguro que si tuvieran una fe tan pequeña como un grano de mostaza, podrán decirle a esta montaña: ‘Trasládate de aquí para allá’, y se trasladará. Para ustedes nada será imposible» (Mateo 17:20;  21:21).

La observación sobre mover montañas era un proverbio judío que se refería a lograr lo imposible. Tiene que ver con el ejercer la fe de una forma tan intensa, que la persona es capaz de remover barreras infranqueables. Tanto Jesús como Pablo se refirieron a este proverbio en sus respectivos contextos.

La comunidad cristiana admira y tiene en alta estima a la persona que es capaz de lograr lo imposible mediante la fe. Pero la fe debe ejercerse en armonía con el amor. De otra manera, no sirve de nada.

MI AMOR Y MI MENTE (13:1–2)

1. Si soy predicador sin amor, no soy nada.

2. Si soy un sabio sin amor, no soy nada.

3. Si tengo mucha fe y no tengo amor, no soy nada.

4. Con amor, soy más que un predicador, un sabio o un hombre de fe sin amor.

Aquí suma lo espiritual (fe) a lo intelectual (conocimiento). Por un lado, sería capaz de entender todo y por el otro, de orar de modo que se movieran las montañas. Los montes podrán cambiar de lugar, pero yo, sin amor, sigo siendo “nada”.

3. Y si donara todas mis posesiones para alimentar a los pobres, y si entregara mi cuerpo para ser quemado, pero no tengo amor, de nada me sirve.

Finalmente, apela a los caminos de la vida práctica. Hay dos cosas extremas que podríamos hacer: repartir todo lo que tenemos entre los pobres y estar dispuesto al sacrificio en la hoguera. Pero sin amor—para seguir con la energía apostólica—eso sería sólo un espectáculo inútil. En la mente de los lectores posiblemente tenía que ser un sacrificio de animales en el templo, ya que los cristianos aún no habían pasado por esa prueba—aunque también podría ser profético en el sentido de morir en la hoguera. Pablo podría estar refiriéndose al sacrificio máximo. Llama la atención que ahora dice “de nada me sirve” y no “nada soy”.

a. La caridad. Después de enumerar la glosolalia, la profecía, el conocimiento y la fe, Pablo se refiere a la actitud caritativa de estar dispuesto a deshacerse de los bienes materiales. Literalmente dice: «Si distribuyese todos mis bienes para alimentar [a los pobres]». Nosotros suplimos el complemento indirecto: «los pobres». El verbo griego psōmizō (=repartir, distribuir) es muy revelador en este texto. Es distinto al mandamiento que Jesús le dio al joven rico, pues en ese caso le pidió que de una sola vez entregara todo su dinero a los pobres (Mateo 19:21). Pablo más bien habla de entregar todas sus posesiones de a poco a lo largo de un extenso período. Se implica que así recibirá la alabanza de los demás. Pero el apóstol añade que si él hiciera obras de caridad sin amar a los que se beneficien con su ayuda, entonces dichas obras no valen nada, porque estarían impulsadas por motivos egoístas y ególatras. Su obra de caridad no cumpliría con la ley moral real, «Ama a tu prójimo como a ti mismo» (Santiago 2:8), y sería condenable a los ojos de Dios.

b. Sacrificio personal. «Y si entregara mi cuerpo para ser quemado, pero no tengo amor, de nada me sirve». Los mejores manuscritos griegos apoyan la lectura «y si entregara mi cuerpo para gloriarme», y al menos una versión la adopta.

Además de la evidencia manuscrita, los traductores también tienen que considerar la evidencia aportada por el contexto. Sólo hecho esto pueden llegar a una conclusión. Por ejemplo, en sus cartas, Pablo repetidamente usa el verbo gloriarse (35 veces). El verbo gloriarse puede entenderse en un sentido negativo o positivo. En sentido negativo quiere decir jactarse, lo cual no concuerda con el presente contexto que trata de proezas espirituales. «La motivación de gloria personal hace la adición [de la expresión no tengo amor] innecesaria, pues es obvio que [el amor] no es el principio regulador detrás de dicha motivación».

Si se le da un sentido positivo, el verbo quiere decir que Pablo glorifica a Dios por medio del sufrimiento físico (2 Corintios 11:23–29; 12:10).Pablo no puede expresar en términos más claros y explícitos lo indispensable del amor y lo inútiles que, sin él, resultan las dos «virtudes» que más se han apreciado a lo largo de los siglos: la generosidad, llevada hasta el extremo de desprenderse, de una vez por todas, de todos los bienes de fortuna para darlos a los pobres; y el martirio, «entregar el cuerpo» para ser quemado, es decir, una muerte atroz y voluntaria, pero que no procede de un amor verdadero a Dios o al prójimo. Dice L. Morris: «Una persona puede poseer un sentido tal de dedicación a un alto ideal, que esté dispuesta a entregarse a una muerte tan dolorosa como ésta, pero, si carece de amor, de nada le aprovecha». Si el corazón no nos arde de amor, nada ganaremos con que nuestro cuerpo sea reducido a cenizas en pro de la verdad.

Para concluir, vemos que en el capítulo 12 Pablo da evidencias de la pérdida de amor de los corintios, en este capítulo explica lo que es el verdadero amor, y en el 14 muestra cómo obra el amor. El amor es más importante que todos los dones espirituales ejercitados en el cuerpo de la iglesia. La fe sobresaliente y el poder para lograr milagros producen muy poco sin el amor. El amor logra que nuestras acciones y dones sean útiles. Aunque las personas tengan dones diferentes, el amor está disponible a todos.

Cualquier trabajo que hagamos para el señor no tiene valor a no ser que vaya acompañado del amor. ¿Qué actividades están en esta categoría?:

• Hablar con lenguas humanas o “de ángeles”.

• Profetizar

• Conocer grandes misterios o saberlo todo

• Fe, aun la que es capaz de mover montañas

• Ofrendar todo lo que se tiene para sostener a los pobres

• Morir como mártir

Todo lo anterior es bueno e importante. Sin embargo, tres veces se repite la frase: “si no tengo amor” (13:1, 2, 3) y en cada una de ellas presenta el resultado negativo: “vengo a ser como metal que resuena o címbalo que retiñe” (13:1); sólo sirve para hacer escándalo “Nada soy” (13:2). “De nada me sirve” (13:3). El afanarse por ejercer un ministerio sin amor no produce ningún propósito edificante.

El amor, dice la Biblia, «no se envanece… no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta» (1 Corintios 13:4–5, 7). Ese es el amor que debemos tener. Si usted tiene una vida de altar, y el fuego está encendido, pídale a Dios que lo llene de su amor y Él lo hará. Pero no se olvide, ore a Dios, interceda ante Él, no se conforme con orar cinco o diez minutos, eso no alcanza. Ore a Dios cuanto quiera: una hora, dos horas… pero trate de dedicarle tiempo al altar. De manera que todos los pasos que debemos transitar para lograr un ministerio triunfante estén inundados con el amor precioso de nuestro Señor Jesús.